Psicólogo dice que mordida de Suárez “no es tan grave” como otras acciones violentas que hay dentro de la cancha

Mario Monetti dijo que “sin una investigación previa nadie puede atribuir esa conducta a una causa específica”

“La situación de tensión y estrés en el deporte favorecen la aparición de modos básicos de expresión en el jugador y en el ser humano en general. Ahí se manifiestan esas características personales. En este caso hay una tema de dificultades en el manejo de impulsiones agresivas, específicamente hablamos de la oralidad, algo que empieza a manifestarse en el segundo semestre de la vida fundamentalmente”, dijo a EL PUEBLO el psicólogo, Mario Monetti, que cuenta con varios años de trayectoria en esa profesión y que presidió tiempo atrás, la Asociación de Psicólogos de Salto. Monetti fue consultado por este diario, en referencia a la actitud del astro salteño del fútbol mundial, Luis Suárez, tras el partido que disputó Uruguay el pasado 24 de junio contra Italia por la Copa del Mundo de Brasil 2014, con el episodio de la mordida al defensa de la azzurri y jugador de la Juventus, Giorgio Chielini.
Dijo que para explicar la situación vivida por el futbolista uruguayo no se puede medir “en un solo hecho que se haya vivido”, sino que las mismas “tienen que ver con fenómenos que se estructuran y se van organizando ya muy tempranamente en el ser humano”.
NO HAY UNA CAUSA
Para el profesional si bien es difícil explicar el hecho de una manera simple y atribuirlo a una causa única, relativizó el hecho de que el divorcio de los padres del astro uruguayo a temprana edad, tal como fue manifestado por familiares directos a la prensa, sea un factor constitutivo de su conducta. “Porque de lo contrario la mitad de la gente (que estadísticamente puede tener a sus padres divorciados o separados) tendría que morder”, señaló.
Mario Monetti consideró que más allá de que Suárez sea catalogado como una persona “generosa y compañera” por sus compañeros de la selección uruguaya y por sus familiares, cree que “en la vida nada es blanco o negro. Todo el mundo tiene conductas, comportamientos, que son una expresión de sentimientos, llamémosle amorosos, pero también hostiles que en el ser humano están presentes,  nosotros decimos que son ambivalentes, son tendencias o sentimientos opuestos de atracción y de rechazo hacia los seres queridos. Tenemos una cultura que tiende a negar esto, pero siempre digo, incluso filmando la mejor familia, siempre veremos que hay amor y hay bronca entre los integrantes de la misma”.
Dijo que en la vida diaria y en el ámbito que cualquier persona se desarrolle siempre hay “un encuentro de deseos que se plasman, porque esas son cosas que las traemos por experimentarlas desde chiquitos, pero yo pensaría en ¿por qué le damos tanta importancia y sobre todo los jugadores de fútbol, a una mordida, incluso más que a una agresión que puede llegar a dejar a una persona lesionada? No he visto en ningún lado mostrar la lesión que sufrió Suárez, pero sí parece más importante la mordida que hizo que el resto de las cosas que sufre, como las lesiones que le provocaron cuando entró un jugador y lo sacó de la cancha de una patada en Inglaterra poco antes del Mundial. Y eso pasa a un segundo plano frente a una mordida”.
“A Suárez le debe haber dolido más en esa instancia el codazo que le dio Chiellini que lo que le hizo él, entonces tendríamos que rever todos qué nos produce tanto el hecho de ver una mordida, que se ajusta más con el erotismo en las actividades sexuales tanto animales como humanas hasta como un acto de amor. Sin embargo, en este caso, es visto como un acto casi canibalístico. Creo que lo de la mordida tiene que ver más con prohibiciones y tabúes que nos hacemos los humanos, y que hace que el morder tenga características mucho más graves, que otras actividades que puedan realmente ser agresivas y llegar a lesionar al otro”, explicó el profesional consultado.
A su vez manifestó que “se habla mucho más de la mordida de Suárez que de las lesiones que se producen en los partidos y que pueden costar meses para los jugadores, con todas las consecuencias que eso puede traer después para los equipos, para los familiares y para todo el mundo”.
Por esa razón, el psicólogo hizo un paralelismo con momentos de intimidad donde una persona recibe una mordida por su pareja “y no pasa nada porque hasta es bienvenida, pero si éste le da una patada en el pecho es otra cosa, y sin embargo, en este caso puntual se hizo un escándalo por la mordida y no por las lesiones como las que sufrió el propio Suárez que casi lo dejan afuera del Mundial”.
Sobre el caso de si debe ser necesariamente tratado psicológicamente por este tipo de cuestiones, el profesional afirma que “quizás lo de la mordida no sea algo que se estile en el fútbol y es visto como un exabrupto y por eso sorprendió tanto, pero hay una línea muy finita entre considerar a una persona sana y con un tipo de patología”.
Destacó que “de ahí a decir que en este caso Luis Suárez tiene un problema de agresividad patológica porque da una mordida en un partido de fútbol, y decir que el hecho se debe a tal o cuál cosa, no es así, hay que trabajarlo y estudiarlo lleva su tiempo, no se puede atribuir a nada en particular. Por eso insisto, es más el alboroto que se armó por esa actitud, por el hecho de no ser algo convencional en el fútbol, que otros casos donde sí hay una verdadera agresividad y que producen importantes lesiones”.
Monetti dijo que ese tipo de situaciones comienzan en la niñez cuando el pequeño empieza a morder y sabe que puede llegar a destruir el objeto amado, en este caso el pecho que toma de su madre.
Pero no quiso abundar en el caso, porque dijo que para eso se requiere una investigación seria y profunda que puede llegar a determinar después de un largo proceso de trabajo el verdadero porqué de esa conducta en quien la practica. Aunque el psicólogo insistió en que el hecho ocurrido entre Suárez y Chiellini es más “un problema de quienes lo vieron por no ser algo convencional y por tener un tabú con el tema, que por el hecho de ver una mordida en público”.

“La situación de tensión y estrés en el deporte favorecen la aparición de modos básicos de expresión en el jugador y en el ser humano en general. Ahí se manifiestan esas características personales. En este caso hay una tema de dificultades en el manejo de impulsiones agresivas, específicamente hablamos de la oralidad, algo que empieza a manifestarse en el segundo semestre de la vida fundamentalmente”, dijo a EL PUEBLO el psicólogo, Mario Monetti, que cuenta con varios años de trayectoria en esa profesión y que presidió tiempo atrás, la Asociación de Psicólogos de Salto. Monetti fue consultado por este diario, en referencia a la actitud del astro salteño del fútbol mundial, Luis Suárez, tras el partido que disputó Uruguay el pasado 24 de junio contra Italia por la Copa del Mundo de Brasil 2014, con el episodio de la mordida al defensa de la azzurri y jugador de la Juventus, Giorgio Chielini.

Dijo que para explicar la situación vivida por el futbolista uruguayo no se puede medir “en un solo hecho que se haya vivido”, sinosuarez que las mismas “tienen que ver con fenómenos que se estructuran y se van organizando ya muy tempranamente en el ser humano”.

NO HAY UNA CAUSA

Para el profesional si bien es difícil explicar el hecho de una manera simple y atribuirlo a una causa única, relativizó el hecho de que el divorcio de los padres del astro uruguayo a temprana edad, tal como fue manifestado por familiares directos a la prensa, sea un factor constitutivo de su conducta. “Porque de lo contrario la mitad de la gente (que estadísticamente puede tener a sus padres divorciados o separados) tendría que morder”, señaló.

Mario Monetti consideró que más allá de que Suárez sea catalogado como una persona “generosa y compañera” por sus compañeros de la selección uruguaya y por sus familiares, cree que “en la vida nada es blanco o negro. Todo el mundo tiene conductas, comportamientos, que son una expresión de sentimientos, llamémosle amorosos, pero también hostiles que en el ser humano están presentes,  nosotros decimos que son ambivalentes, son tendencias o sentimientos opuestos de atracción y de rechazo hacia los seres queridos. Tenemos una cultura que tiende a negar esto, pero siempre digo, incluso filmando la mejor familia, siempre veremos que hay amor y hay bronca entre los integrantes de la misma”.

Dijo que en la vida diaria y en el ámbito que cualquier persona se desarrolle siempre hay “un encuentro de deseos que se plasman, porque esas son cosas que las traemos por experimentarlas desde chiquitos, pero yo pensaría en ¿por qué le damos tanta importancia y sobre todo los jugadores de fútbol, a una mordida, incluso más que a una agresión que puede llegar a dejar a una persona lesionada? No he visto en ningún lado mostrar la lesión que sufrió Suárez, pero sí parece más importante la mordida que hizo que el resto de las cosas que sufre, como las lesiones que le provocaron cuando entró un jugador y lo sacó de la cancha de una patada en Inglaterra poco antes del Mundial. Y eso pasa a un segundo plano frente a una mordida”.

“A Suárez le debe haber dolido más en esa instancia el codazo que le dio Chiellini que lo que le hizo él, entonces tendríamos que rever todos qué nos produce tanto el hecho de ver una mordida, que se ajusta más con el erotismo en las actividades sexuales tanto animales como humanas hasta como un acto de amor. Sin embargo, en este caso, es visto como un acto casi canibalístico. Creo que lo de la mordida tiene que ver más con prohibiciones y tabúes que nos hacemos los humanos, y que hace que el morder tenga características mucho más graves, que otras actividades que puedan realmente ser agresivas y llegar a lesionar al otro”, explicó el profesional consultado.

A su vez manifestó que “se habla mucho más de la mordida de Suárez que de las lesiones que se producen en los partidos y que pueden costar meses para los jugadores, con todas las consecuencias que eso puede traer después para los equipos, para los familiares y para todo el mundo”.

Por esa razón, el psicólogo hizo un paralelismo con momentos de intimidad donde una persona recibe una mordida por su pareja “y no pasa nada porque hasta es bienvenida, pero si éste le da una patada en el pecho es otra cosa, y sin embargo, en este caso puntual se hizo un escándalo por la mordida y no por las lesiones como las que sufrió el propio Suárez que casi lo dejan afuera del Mundial”.

Sobre el caso de si debe ser necesariamente tratado psicológicamente por este tipo de cuestiones, el profesional afirma que “quizás lo de la mordida no sea algo que se estile en el fútbol y es visto como un exabrupto y por eso sorprendió tanto, pero hay una línea muy finita entre considerar a una persona sana y con un tipo de patología”.

Destacó que “de ahí a decir que en este caso Luis Suárez tiene un problema de agresividad patológica porque da una mordida en un partido de fútbol, y decir que el hecho se debe a tal o cuál cosa, no es así, hay que trabajarlo y estudiarlo lleva su tiempo, no se puede atribuir a nada en particular. Por eso insisto, es más el alboroto que se armó por esa actitud, por el hecho de no ser algo convencional en el fútbol, que otros casos donde sí hay una verdadera agresividad y que producen importantes lesiones”.

Monetti dijo que ese tipo de situaciones comienzan en la niñez cuando el pequeño empieza a morder y sabe que puede llegar a destruir el objeto amado, en este caso el pecho que toma de su madre.

Pero no quiso abundar en el caso, porque dijo que para eso se requiere una investigación seria y profunda que puede llegar a determinar después de un largo proceso de trabajo el verdadero porqué de esa conducta en quien la practica. Aunque el psicólogo insistió en que el hecho ocurrido entre Suárez y Chiellini es más “un problema de quienes lo vieron por no ser algo convencional y por tener un tabú con el tema, que por el hecho de ver una mordida en público”.







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