¿Qué sabe el próximo presidente?

Por primera vez en 15 años los uruguayos viviremos una segunda vuelta electoral competitiva, donde los dos candidatos se juegan el todo por el todo, pero sabiendo que la definición de esta competencia es un hecho consumado, donde hay una mayoría que se vuelca a favor la tendencia de la opinión pública y promueve un cambio.
Sin embargo, como dice el dicho: el partido no se termina hasta que se termina, por lo tanto habrá que esperar hasta las 20 y 30 horas del próximo domingo para ver las celebraciones de unos y la desazón de otros.
Pero todo esto supone un sacudón al gobierno actual, donde más allá de resultados, lo importante es que la modorra se mueva y que los actuales integrantes del gobierno dejen de mirarse el ombligo y creer que lo han hecho todo bien, y solo manejar con cierto recelo la frase «vamos a hacerlo mejor» como un slogan, que apenas reconoce que hubo errores en todo este proceso, por lo cuáles ahora el pueblo les pasó factura.
Cuando era más chico vivía estos procesos electorales con mucha emoción y expectativa, era algo que nos conmovía a todos y que nos ponía siempre en tema, porque nos interesaba saber qué es lo que iba a pasar en una instancia como esta.
En los últimos tiempos, nada de esto ocurre, ya que las campañas electorales duran 5 años, al punto que cuando llega el momento de poner el voto, la gente lo hace por cansancio. Escuchan tanta veces el nombre del candidato como para grabárselo el resto de sus vidas, observan y participan de ese barril sin fondo que son las redes sociales donde se dan las discusiones más inverosímiles que pueda existir; pero aún así la gente está cansada.
Lo peor de todo, es que la gran mayoría jamás los vio en vivo y en directo a ninguno de los dos candidatos, psufragioor ende, no tuvo la oportunidad de preguntarle lo que pensaban, ni tampoco de consultarles si las decisiones que van a tomar, pueden afectarlos de alguna manera.
Por ello, la elección es a conciencia y a convencimiento. Los candidatos han hecho su esfuerzo, sus equipos asesores han querido transmitir las cosas de la mejor manera posible, pero el ciudadano común sabe que gane quien gane, los problemas más urgentes del país no se van a resolver de un día para el otro, ni habrá soluciones mágicas que comprendan al corto plazo, las necesidades de la gente.
Porque está claro, que si gana el oficialismo, van a discutir un redimensionamiento del Estado, cómo hacerlo más eficiente, más eficaz, con mayor alcance y eso les va a llevar un tiempo, aunque ya tienen aceitado más o menos cuáles son los diferentes lugares por donde deben hurgar.
Mientras que si gana la oposición, deberán sentarse a una mesa en estos tres meses, repartirse bien los lugares que va a ocupar cada partido en qué lugar del Estado, informarse de su funcionamiento y de la situación actual de esa entidad, para luego ver cuáles son los problemas por los que empiezan a atacar primero y todo eso llevará también su tiempo.
Aunque como todo, la población quiere ya resolver los problemas de empleo, de seguridad, de vivienda, de salud, de educación, saber qué va a pasar con la carga tributaria, con la seguridad social, con las oportunidades de trabajo, etc., etc. Y eso no se resuelve el 1º de marzo ni en los días siguientes, sino que depende de quién gane, las negociaciones que deberán darse en el parlamento son muy importantes y son las que finalmente, terminarán definiendo lo que va a pasar.
La decisión que va a tomar la gente, a la que está dedicada esta columna hoy, es la que va a volcar que pasen las cosas de una u otra manera; y por eso, yo apelo a que todo el mundo conozca más de cerca en qué situación está enfrascada el país, porque no es válido ir a votar a uno u otro candidato, y luego exigir que los problemas terminen al otro día.
A mí en lo personal, me gustaría acercarme al próximo presidente para preguntarle si sabe cómo se llama un barrio de Salto, cuál es el nombre de su calle principal, cómo vive su gente cada día y qué oportunidades tienen lo salteños de todos los pelos para poder superarse en la vida. Porque de esa manera, quien nos vaya a gobernar me estaría dando muestras de que conoce el país y que sabe además, cómo es la calidad de vida de sus gobernados afuera de Montevideo, que ya es decir bastante.
Y también le preguntaría al que gane las elecciones, qué opinión tiene sobre si el país es un laboratorio del Club de Bildelberg como denunció una periodista española, acerca de que todas las leyes liberales que se aprobaron en los últimos tiempos como el matrimonio igualitario, la despenalización del aborto o la de regulación estatal del mercado de marihuana, son un gran experimento para alcanzar el control social y a su vez dejar conformes a los movimientos sociales, haciéndolos creer que con sus marchas y reivindicaciones fueron ellos los que lo lograron.
Espero que se dé la oportunidad de que cuando venga ya investido el futuro mandatario, sea quien sea, tenga la posibilidad de responder estas cuestiones, porque de esa manera sabré cuán claras pueden tener las cosas quienes dicen saber gobernar el país, cuando a veces ni siquiera conocen que hay al norte del río Negro.
Que el 24 de noviembre, la decisión popular y soberana sea para bien de todos los uruguayos.

HUGO LEMOS.