Ramiro Ferreira: “Nuestro orgullo es la resistencia y la resistencia es existir”

Ramiro Ferreira: “Nuestro orgullo es la  resistencia y la resistencia es existir”

En el marco de la Semana del Orgullo LGBT

En el marco del Día Internacional del Orgullo y de la Semana del Orgullo LGBT– donde conmemora las revueltas de Stonewall, cuando en 1969 personas LGBT se rehusaron a través de protestas a seguir siendo encarceladas, perseguidas y golpeadas por el Estado Federal de los Estados Unidos (país autoproclamado líder del “mundo libre”), el integrante de la Secretaría de Género y Generaciones de la Intendencia de Salto Ramiro Ferreira – hace una lectura de la realidad. “Nuestro orgullo es la resistencia y la resistencia es existir”, – reflexionó.

Con los años y la evolución del capitalismo en su habilidad para incorporar la disidencia social y mimetizarla de manera de explotarla, se convirtió en un festejo callejero de corte carnavalesco, que le valió a toda la comunidad la condena de todo su espectro de detractores.
Desde las iglesias hasta aquellas personas LGBT que proclaman el seguimiento de la heteronorma como vía de ramiroferreira002emancipación, todos señalan que los desfiles del orgullo son una forma de exhibición impúdica y, por lo menos, inapropiada.
“Personalmente considero que en un mundo de guerras, hambres, miserias causadas por nosotros mismos, desfilar disfrazado por las calles con música, danza y colores, es de las acciones colectivas que menos daño pueden causar a cualquier sociedad, obviando esta valoración necesaria, la verdad nos muestra que el origen de esta fecha es bastante diferente de lo que hoy es” – fundamenta Ramiro Ferreira.
Se trató de una revuelta concreta contra acciones sistemáticas de lesa humanidad, las cuales constituían una política de Estado contra toda forma de disidencia social (orientación sexual, identidad étnica, etcétera).
Aunque nuestra actualidad nos presente la causa en pureza de simbolismos y celebración, su identidad refiere justamente a la de toda revolución: la respuesta del oprimido ante el poder del opresor.
La confirmación desde el ser de su propia existencia y el valor de la misma.
Cuando decimos orgullo nos referimos a la enorme voluntad que surge de toda la discriminación aplicada, de no sentir vergüenza de nuestra identidad, no lamentar quienes somos sino celebrarlo y celebrar, ulteriormente, el hecho de no ser apaleado, encarcelado o insultado por esto, o más allá aún, luchar pese a serlo.
El orgullo no es, como desde la heteronorma se quiere dar a entender, la exhibición invasiva de conductas y clichés que perpetúan estereotipos, quizás adopte eventualmente esa forma, pero va mucho mas allá.
El 28 es un “summum” una máxima expresión, el orgullo, su causa, es cada día de nuestras vidas. “Nuestro orgullo es la resistencia y la resistencia es existir. La resistencia es amar.
De a poco, son cuestiones humanas entonces es bastante complejo pero es posible y real, no hay que descartar las estrategias de acción por lo complejo de la obtención del resultado deseado,no hay recetas.
Hoy en Salto hay parejas de chicas besándose en la plaza, no es necesario remontarnos tan atrás en el tiempo, solo a cuando yo iba al liceo hace 10 años, era impensable un suceso de ese tipo, escandaloso y condenable.
Ese es el verdadero espacio, la calle.
La legislación reconoce los Derechos Humanos de las personas LGBT en función de su desigualdad social pero no los otorga ni los pone en práctica. Es necesaria pero el trabajo de hacerlo realidad es nuestro”.
-Entonces, ¿La sociedad hoy se muestra más abierta a la aceptación?
-«Para esto es necesario definir qué es la sociedad de hoy y de dónde (risas) pero creo personalmente que en realidad, es la sociedad del mañana que está tomando el hoy con sus propias reglas, sin violencia, evolucionando.
Nosotros los veinteañeros venimos con una carga de prejuicios tan grande que a veces no podemos ver, pese a lo «abiertos» que creamos ser. Se está creando una nueva sociedad a partir del coraje de algunos.
HOMENAJE A LA LIBERTAD Y
A LA FALTA DE PREJUICIOS
La Semana del Orgullo es un homenaje a la libertad y la falta de prejuicios.
Se celebra anualmente de forma pública para instar a la tolerancia y la igualdad del colectivo, en conmemoración a los disturbios de Stonewall en Nueva York, que marcaron el inicio de este movimiento.
Esta manifestación se ha extendido mundialmente a lo largo de los años convirtiéndose en una fiesta multitudinaria a la que acuden no solo personas del colectivo.
Algunos sectores llegan a rechazar la noción de “Orgullo LGTB”, pues perciben un énfasis excesivo en la orientación sexual que no consideran importante y una falta de discreción o modestia, lo que eventualmente podría perjudicar, según su criterio, a la moral pública, a las creencias religiosas o incluso a los propios homosexuales, al mostrar estereotipos o hacer demasiada exhibición de sus derechos logrados.
En cambio, proponen evitar un activismo estridente, con el fin de incorporar más fácilmente el discurso por la igualdad del colectivo a las ideas comunes que marca la opinión pública.
Otros críticos ven en la noción de “orgullo”, un desprecio hacia la identidad de cada individuo, pues opinan que cada persona debe vivir su orientación sexoafectiva sin necesidad de identificarse con un estereotipo determinado.