Rememorando la “Batalla del Rincón”

La Profesora Mónica Nicollielo hizo referencia a los hechos de la Batalla del Rincón, en su aniversario: “Con la Provincia Oriental anexada al Imperio del Brasil y convertida en Provincia Cisplatina, se organiza en Buenos Aires una Cruzada Libertadora para su liberación, que cruza el río Uruguay saliendo de San Isidro y desembarca en la playa de la Agraciada, del lado oriental, el 19 de abril de 1825, continuando en dirección a Soriano, Mercedes, San José, Canelones, Las Piedras, el Cerrito y Montevideo, realizando operaciones de hostigamiento permanente a las fuerzas de ocupación a lo largo de los meses de junio, julio, agosto y setiembre.

Mientras tanto, día 25 de agosto la Sala de Representantes se reúne más al Norte, en la Florida, y decreta tres leyes fundamentales: de Independencia del Imperio del Brasil, de Unión con las Provincias Unidas del Río de la Plata, y de Pabellón federal tricolor.
El 24 de setiembre de 1825, en la confluencia de los ríos Negro y Uruguay, actual departamento de Río Negro, en el Rincón llamado “de Haedo” –por el propietario de la estancia- o también “de las Gallinas” –por un ave de tipo gallinácea autóctona, “pava de monte”, que entonces abundaba en ese lugar- se produce el choque militar entre las fuerzas orientales comandadas por Fructuoso Rivera y el ejército de ocupación dirigido por João Propício Mena Barreto, del que salen victoriosas las fuerzas orientales. Desde el punto de vista estratégico, las fuerzas orientales tomaban para sí las importantes caballadas concentradas en el lugar, -unos 8.000 caballos- perdidas, en cambio, para los brasileños.
El día anterior, 23 de setiembre, los hombres de Rivera cruzaron en canoas el río Negro por el paso llamado “de Vera”, ocultándose tras los montes, con la finalidad de distraer a las fuerzas brasileñas, en tanto el verdadero objetivo eran las caballadas de la estancia de Haedo.
Como ese también era el objetivo brasileño, los orientales se organizaron en tres frentes, de los cuales, a la derecha Rivera con sus dragones; al centro las milicias del Coronel Julián Laguna, procedentes de Durazno; y a la izquierda, las milicias del Capitán Miguel Sáenz, que venían de Soriano.
Por delante Rivera envió 40 fusileros simulando un piquete guerrillero.
La finalidad era llevar a los brasileños en dirección a los pantanosos bañados de la zona donde quedaran inmovilizados, literalmente “se empantanaran” más allá de su superioridad numérica y la inferioridad numérica de los orientales: 270 orientales contra 700 brasileños. En esa situación, los hombres de Rivera cayeron sobre las fuerzas de ocupación provocando el caos y el desbande: unos 300 brasileños fueron tomados prisioneros mientras unos 140 perecieron, mientras en el bando oriental solo se perdieron 7 hombres y hubo 16 heridos. La batalla del Rincón creó las condiciones psicológicas y materiales para la siguiente gran victoria oriental el 12 de octubre de 1825, la batalla de Sarandí, la cual tuvo lugar en Florida entre las fuerzas de Juan Antonio Lavalleja, líder de la Cruzada Libertadora y Bento Manuel Ribeiro con fuerzas numéricamente equivalentes pero perdiendo los brasileños 400 hombres de 2.000; y contribuyó a aumentar el prestigio de Rivera como caudillo.