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Saludos del Obispo de Salto a todos los catequistas de la diócesis

Con motivo de la celebración mañana del Día Nacional de la Catequesis, Mons. Pablo Galimberti, Obispo de Salto dirigió un mensaje a todas las personas que cumplen esta misión en la Iglesia Católica.
En el día nacional de la Catequesis – manifiesta el Obispo – saludo a los catequistas de la Diócesis, de ciudad y campaña, de niños, jóvenes y adultos, de ayer y de hoy. Que la Paz del Señor esté hoy y siempre con ustedes y sus familias.
¿Cómo llegará la fe a la gente joven y a los mayores, si no hay quien la anuncie y quien la enseñe?
Muchas familias de este país se acercan espontáneamente a pedir el Bautismo para sus hijos. Este gesto nos alegra y compromete. Esta fe inicial, como una pequeña planta, necesita manos que la cuiden y corazones que le brinden protección. Igual que los niños que nacen en un hogar, que además de un techo y una mamadera, son alimentados por una porción de buen alimento, un testimonio de vida y palabras que alumbren oscuridades y respondan a preguntas.
La misión de nuestros catequistas es colaborar en el cultivo de esa semilla de fe que Dios regala en el Bautismo. Es fuerte pero a la vez está amenazada por cizañas nocivas y vientos adversos.
A  la Iglesia, Casa de Dios, Jesús le ha confiado la misión del anuncio y cuidado, para que esta llama de la fe crezca, con la colaboración indispensable de catequistas que con paciencia y dedicación acompañan este camino de fe.
Pero quien enseña o predica el Evangelio necesita a su vez alimentar su propia fe para que sus palabras y enseñanzas vayan acompañadas por el testimonio de la propia vida. Como si dijeran con su propia vida: ¡Te ofrezco un “pan de vida” que yo también he probado y sé que es bueno, porque él me alimenta en mis necesidades, hambres y oscuridades!
Que el Amor de Dios que se muestra como suave brisa los despierte cada mañana y los anime a ser portadores de buenas noticias.
Salto, 19 de Agosto de 2012
+Pablo Galimberti
Obispo de Salto

Con motivo de la celebración mañana del Día Nacional de la Catequesis, Mons. Pablo Galimberti, Obispo de Salto dirigió un mensaje a todas las personas que cumplen esta misión en la Iglesia Católica.

En el día nacional de la Catequesis – manifiesta el Obispo – saludo a los catequistas de la Diócesis, de ciudad y campaña, de niños, jóvenes y adultos, de ayer y de hoy. Que la Paz del Señor esté hoy y siempre con ustedes y sus familias.

¿Cómo llegará la fe a la gente joven y a los mayores, si no hay quien la anuncie y quien la enseñe?

Muchas familias de este país se acercan espontáneamente a pedir el Bautismo para sus hijos. Este gesto nos alegra y compromete. Esta fe inicial, como una pequeña planta, necesita manos que la cuiden y corazones que le brinden protección. Igual que los niños que nacen en un hogar, que además de un techo y una mamadera, son alimentados por una porción de buen alimento, un testimonio de vida y palabras que alumbren oscuridades y respondan a preguntas.

La misión de nuestros catequistas es colaborar en el cultivo de esa semilla de fe que Dios regala en el Bautismo. Es fuerte pero a la vez está amenazada por cizañas nocivas y vientos adversos.

A  la Iglesia, Casa de Dios, Jesús le ha confiado la misión del anuncio y cuidado, para que esta llama de la fe crezca, con la colaboración indispensable de catequistas que con paciencia y dedicación acompañan este camino de fe.

Pero quien enseña o predica el Evangelio necesita a su vez alimentar su propia fe para que sus palabras y enseñanzas vayan acompañadas por el testimonio de la propia vida. Como si dijeran con su propia vida: ¡Te ofrezco un “pan de vida” que yo también he probado y sé que es bueno, porque él me alimenta en mis necesidades, hambres y oscuridades!

Que el Amor de Dios que se muestra como suave brisa los despierte cada mañana y los anime a ser portadores de buenas noticias.

Salto, 19 de Agosto de 2012

+Pablo Galimberti  Obispo de Salto