Se conmemora hoy el Día Internacional de Lucha contra los Monocultivos de Árboles

Se conmemora hoy el  Día Internacional de Lucha contra  los Monocultivos de Árboles
esde 2004, a partir de una iniciativa de la “Red contra el Desierto Verde” (Brasil), cada 21 de septiembre se conmemora el Día Internacional de Lucha contra los Monocultivos de Árboles, fecha en la que organizaciones, redes y movimientos sociales celebran la resistencia y se levantan las voces para exigir que se detenga la expansión de estos monocultivos.
Ellos atentan contra la soberanía de los pueblos, privatizando aguas, territorios y desplazando comunidades.
En este 2012 en el que tuvo lugar la Cumbre de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas (Rio+20), y la paralela Cumbre de los Pueblos, en la que se plantearon alternativas a la privatización de la naturaleza encubierta bajo el eslogan “Economía Verde”.
Los movimientos sociales, ambientalistas y de mujeres de todo el mundo rechazan la expansión de la forestación y su utilización como “solución” a la crisis climática.
Los movimientos sostienen “que es una falsa solución”.
En Uruguay el área forestada alcanza el millón de hectáreas y se suman los proyectos de construcción de plantas de celulosa en varios puntos del país, a impulso de empresas transnacionales que, además, presionan para la obtención de convenios con el Estado uruguayo que garanticen enormes beneficios y el gran lucro a sus inversiones.
Mientras tanto los pequeños productores sufren las consecuencias de las plantaciones de árboles a gran escala: falta de agua en varias partes del país y procesos de erosión de los suelos. A esto hay que sumarle el brutal aumento del precio de la tierra por el empuje de los agronegocios, que tienen a la forestación y la soja como principales exponentes. Ante tantas presiones y dificultades para producir, muchas veces las familias rurales deben abandonar sus campos, consecuencia de un acelerado proceso de la latifundización y extranjerización de la tierra.
EFECTOS ADVERSOS
DEL MONOCULTIVO
El monocultivo se refiere a las plantaciones de gran extensión con el cultivo de una sola especie, con los mismos patrones, resultando en una similitud genética, utilizando los mismos métodos de cultivo para toda la plantación (control de pestes, fertilización y alta estandarización de la producción), lo que hace más eficiente la producción a gran escala.
Casos frecuentes de monocultivo se dan con eucalipto, pino, en el caso de árboles, o grandes plantaciones de cereal, soja, caña de azúcar, algodón etc.
Pero al no diversificar lo cultivado, puede haber una rápida dispersión de enfermedades (cuando el cultivo es uniforme es más susceptible a patógenos). Otra implicancia de la falta variabilidad en el cultivo es que no puede sustentar a animales que antes habitaban ese sitio y estos no pueden alimentarse, encontrar abrigo o reproducirse. Por otro lado algunos insectos encuentran alimento constante, pocos predadores y se reproducen intensamente, con lo cual se tornan en plagas.
Y se hace necesaria la utilización de plaguicidas para reducir sus poblaciones. Estos plaguicidas tienen una acción rápida y uniforme, de fácil aplicación y relativa larga vida activa. Pero acarrean efectos inesperados como el resurgimiento de plagas, lo que produce un aumento en la necesidad del químico, que también genera una resistencia en la plaga y otros insectos, cambios en la flora de malezas, toxicidad de los organismos vivientes y contaminación al medioambiente. Esto también ocurre con los fungicidas.
El suelo sufre un desgaste de los nutrientes y finalmente comienza a erosionarse. Esto se debe a que en la mayoría de los cultivos se retira la planta completa, y así se interrumpe el proceso natural de reciclaje del suelo. El suelo se torna empobrecido y pierde productividad por lo cual es necesario la adición de fertilizantes
CONTRA LOS
CULTIVOS TRANSGEÉNICOS
En paralelo y al realizarse la Semana de Acción Global contra la Transnacional Monsanto, principal impulsora de los cultivos transgénicos y la privatización de las semillas, compartiremos un informe sobre el estado de las crecientes luchas contra esa empresa a escala global. Reiteraremos también la preocupación por su influencia en organismos públicos, como el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria de Uruguay (INIA), con el que acaba de firmar un peligroso convenio.
Fuente: Organización Guayubirá
Desde 2004, a partir de una iniciativa de la “Red contra el Desierto Verde” (Brasil), cada 21 de septiembre se conmemora el Día Internacional de Lucha contra los Monocultivos de Árboles, fecha en la que organizaciones, redes y movimientos sociales celebran la resistencia y se levantan las voces para exigir que se detenga la expansión de estos monocultivos.
Ellos atentan contra la soberanía de los pueblos, privatizando aguas, territorios y desplazando comunidades.
En este 2012 en el que tuvo lugar la Cumbre de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas (Rio+20), y la paralela Cumbre de los Pueblos, en la que se plantearon alternativas a la privatización de la naturaleza encubierta bajo el eslogan “Economía Verde”.
Los movimientos sociales, ambientalistas y de mujeres de todo el mundo rechazan la expansión de la forestación y su utilización como “solución” a la crisis climática.
Los movimientos sostienen “que es una falsa solución”.
En Uruguay el área forestada alcanza el millón de hectáreas y se suman los proyectos de construcción de plantas de celulosa en varios puntos del país, a impulso de empresas transnacionales que, además, presionan para la obtención de convenios con el Estado uruguayo que garanticen enormes beneficios y el gran lucro a sus inversiones.
Mientras tanto los pequeños productores sufren las consecuencias de las plantaciones de árboles a gran escala: falta de agua en varias partes del país y procesos de erosión de los suelos. A esto hay que sumarle el brutal aumento del precio de la tierra por el empuje de los agronegocios, que tienen a la forestación y la soja como principales exponentes. Ante tantas presiones y dificultades para producir, muchas veces las familias rurales deben abandonar sus campos, consecuencia de un acelerado proceso de la latifundización y extranjerización de la tierra.
EFECTOS ADVERSOS
DEL MONOCULTIVO
El monocultivo se refiere a las plantaciones de gran extensión con el cultivo de una sola especie, con los mismos patrones, resultando en una similitud genética, utilizando los mismos métodos de cultivo para toda la plantación (control de pestes, fertilización y alta estandarización de la producción), lo que hace más eficiente la producción a gran escala.
Casos frecuentes de monocultivo se dan con eucalipto, pino, en el caso de árboles, o grandes plantaciones de cereal, soja, caña de azúcar, algodón etc.
Pero al no diversificar lo cultivado, puede haber una rápida dispersión de enfermedades (cuando el cultivo es uniforme es más susceptible a patógenos). Otra implicancia de la falta variabilidad en el cultivo es que no puede sustentar a animales que antes habitaban ese sitio y estos no pueden alimentarse, encontrar abrigo o reproducirse. Por otro lado algunos insectos encuentran alimento constante, pocos predadores y se reproducen intensamente, con lo cual se tornan en plagas.
Y se hace necesaria la utilización de plaguicidas para reducir sus poblaciones. Estos plaguicidas tienen una acción rápida y uniforme, de fácil aplicación y relativa larga vida activa. Pero acarrean efectos inesperados como el resurgimiento de plagas, lo que produce un aumento en la necesidad del químico, que también genera una resistencia en la plaga y otros insectos, cambios en la flora de malezas, toxicidad de los organismos vivientes y contaminación al medioambiente. Esto también ocurre con los fungicidas.
El suelo sufre un desgaste de los nutrientes y finalmente comienza a erosionarse. Esto se debe a que en la mayoría de los cultivos se retira la planta completa, y así se interrumpe el proceso natural de reciclaje del suelo. El suelo se torna empobrecido y pierde productividad por lo cual es necesario la adición de fertilizantes
CONTRA LOS
CULTIVOS TRANSGEÉNICOS
En paralelo y al realizarse la Semana de Acción Global contra la Transnacional Monsanto, principal impulsora de los cultivos transgénicos y la privatización de las semillas, compartiremos un informe sobre el estado de las crecientes luchas contra esa empresa a escala global. Reiteraremos también la preocupación por su influencia en organismos públicos, como el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria de Uruguay (INIA), con el que acaba de firmar un peligroso convenio.
Fuente: Organización Guayubirá