Se incentiva ley para evitar contaminación ocasionada por los residuos de mercurio

Recientemente ingresó al Parlamento el proyecto enviado por el Poder Ejecutivo para establecer normas de protección a la salud humana y el ambiente de las emisiones de mercurio y sustancias residuales (según la fuente Uruguay Sustentable).
Esta estrategia fue aprobada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) a partir de una iniciativa del comité presidido por Uruguay. Entre las consideraciones se señala la eliminación del uso de termómetros con ese metal para 2020. Las precauciones definidas en la Convención Minamata sobre Mercurio, suscrita en octubre de 2013 en Japón, incluyen controles sobre emisiones de mercurio de centrales eléctricas a base de carbón e industrias, así como de minería artesanal y de pequeña escala. Este acuerdo, que toma su nombre de una región japonesa donde las emisiones del metal causaron graves daños humanos y ambientales en el siglo XX, fue el primer instrumento legal negociado por el Comité de Negociación Intergubernamental de la ONU bajo la presidencia del uruguayo Fernando Lugris. La Convención dispone medidas de control y de reducción del uso de productos y de procesos que emplean mercurio, que se constituye en una neurotoxina que afecta los riñones y muchos sistemas corporales como los sistemas nervioso, cardiovascular, respiratorio, gastrointestinal, hematológico, inmunológico y reproductivo.
También se dispuso que para 2020 se prohíba la producción y el intercambio comercial de algunos productos que contienen mercurio, como pilas, lámparas fluorescentes, algunos tipos de jabones y cosméticos, instrumental médico no electrónicos como termómetros y aparatos de medición de presión arterial.
El aval de más de 90 ministros de Relaciones Exteriores, Ambiente, Minería y Salud marcó un hito para la diplomacia multilateral de Uruguay, señala el mensaje del Poder Ejecutivo enviado el 2 de abril al Parlamento. El proyecto alude a que en Uruguay las posibles fuentes de emisión son: incineradores de residuos, fundiciones de metales no ferrosos y cementeras. Además considera que se deberán concentrar los esfuerzos para implementar nuevos procesos de fabricación de cloro y soda con electrodos de mercurio. Especifica los daños que puede ocasionar a la atmósfera y el aumento del riesgo para la especie humana en caso de afectar a las cadenas alimenticias, principalmente por dispersión en el agua y consumo de peces afectados. La normativa también consagra exigencias que abarcan a la totalidad del ciclo del mercurio con las implicaciones para los sectores económicos, de la construcción, electricidad, minería, agricultura, pesca, amalgamas dentales, entre otras e incluye un artículo dedicado a mejorar aspectos de salud.

Recientemente ingresó al Parlamento el proyecto enviado por el Poder Ejecutivo para establecer normas de protección a la salud humana y el ambiente de las emisiones de mercurio y sustancias residuales (según la fuente Uruguay Sustentable).

Esta estrategia fue aprobada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) a partir de una iniciativa del comité presidido por Uruguay. Entre las consideraciones se señala la eliminación del uso de termómetros con ese metal para 2020. Las precauciones definidas en la Convención Minamata sobre Mercurio, suscrita en octubre de 2013 en Japón, incluyen controles sobre emisiones de mercurio de centrales eléctricas a base de carbón e industrias, así como de minería artesanal y de pequeña escala. Este acuerdo, que toma su nombre de una región japonesa donde las emisiones del metal causaron graves daños humanos y ambientales en el siglo XX, fue el primer instrumento legal negociado por el Comité de Negociación Intergubernamental de la ONU bajo la presidencia del uruguayo Fernando Lugris. La Convención dispone medidas de control y de reducción del uso de productos y de procesos que emplean mercurio, que se constituye en una neurotoxina que afecta los riñones y muchos sistemas corporales como los sistemas nervioso, cardiovascular, respiratorio, gastrointestinal, hematológico, inmunológico y reproductivo.

También se dispuso que para 2020 se prohíba la producción y el intercambio comercial de algunos productos que contienen mercurio, como pilas, lámparas fluorescentes, algunos tipos de jabones y cosméticos, instrumental médico no electrónicos como termómetros y aparatos de medición de presión arterial.

El aval de más de 90 ministros de Relaciones Exteriores, Ambiente, Minería y Salud marcó un hito para la diplomacia multilateral de Uruguay, señala el mensaje del Poder Ejecutivo enviado el 2 de abril al Parlamento. El proyecto alude a que en Uruguay las posibles fuentes de emisión son: incineradores de residuos, fundiciones de metales no ferrosos y cementeras. Además considera que se deberán concentrar los esfuerzos para implementar nuevos procesos de fabricación de cloro y soda con electrodos de mercurio. Especifica los daños que puede ocasionar a la atmósfera y el aumento del riesgo para la especie humana en caso de afectar a las cadenas alimenticias, principalmente por dispersión en el agua y consumo de peces afectados. La normativa también consagra exigencias que abarcan a la totalidad del ciclo del mercurio con las implicaciones para los sectores económicos, de la construcción, electricidad, minería, agricultura, pesca, amalgamas dentales, entre otras e incluye un artículo dedicado a mejorar aspectos de salud.