Se propone Sistema Nacional de Educación con una política educativa única

El Congreso Nacional de Educación Reina Reyes estableció que “El Sistema Nacional de Educación debería tener una política educativa única que emane del acuerdo general de los trabajadores, profesionales de la educación, estudiantes, y la sociedad en general”. Aunque cada ente de enseñanza elabora su planificación en forma quinquenal, no contamos actualmente con un Plan que abarque al Sistema Nacional de Educación Pública en su conjunto (integrado por MEC, ANEP, UdelaR y UTEC), que asegure continuidad y cohesión interna. Un antecedente a tener en cuenta es el documento Plan Nacional de Educación (Componente ANEP).
Aportes para su elaboración, que fue producto de una amplia consulta a docentes en asambleas por centros y a nivel departamental. Un Plan Nacional de Educación (en adelante PNE) es una herramienta de planificación de la educación en el sentido más amplio –no debe confundirse con plan de estudios o plan curricular-. Es un documento con enfoque comprensivo, complejo y racional de lo educativo3 que establece una visión a futuro de la educación que queremos como sociedad, fija metas concretas y progresivas, y diseña estrategias y medidas para alcanzarlas.
En un mundo en constante transformación, un plan funcionaría “como hoja de ruta que oriente y otorgue sentido a los esfuerzos en materia de enseñanza”.
Este no puede ser producto únicamente de una racionalidad técnica, también tiene un componente político, en tanto requiere la construcción de consensos sobre a dónde queremos llegar en materia de educación y cómo nos proponemos lograrlo.
Ello implica dar cuenta de qué nos gustaría cambiar de la educación actual, así como definir qué aspectos valoramos como positivos y deseamos conservar y potenciar.
A su vez, nuestro país posee una rica historia en materia de producción pedagógica, experiencias exitosas e investigaciones, que pueden ser valiosos aportes para abordar los nuevos desafíos que nos impone el mundo en el que vivimos.
DEMOCRATIZACIÓN,
UNIVERSALIZACIÓN Y
EDUCACIÓN DE CALIDAD
La democratización puede ser entendida como un proceso de desarrollo y fortalecimiento de la sociedad civil en el resguardo de sus derechos, que tiene como finalidad disminuir las desigualdades. En este sentido, considerar la democratización de la educación requeriría enmarcarla en el desarrollo de todas las personas como ciudadanas.
Como lo expresa la Ley General de Educación, la misma debe orientarse a la búsqueda del ejercicio responsable de la ciudadanía y la autonomía de las personas, fomentando la participación del estudiantado. En este Congreso se procura impulsar y analizar propuestas que fomenten la participación y la formación ciudadana.
En este siglo alcanzar la universalización del acceso a la educación constituye una prioridad tanto a nivel nacional como internacional.
Esto implica lograr que todas las personas accedan a trayectorias educativas completas y oportunas. En nuestro país la Ley de Educación establece a la educación como derecho humano fundamental, de carácter obligatorio desde los cuatro años de edad hasta el último año de Educación Media Básica y Superior.
Por lo tanto, se hace necesario asegurar que todas las personas completen la educación obligatoria, atendiendo especialmente a aquellas que pertenecen a los sectores más desfavorecidos. Se espera que las resoluciones de este Congreso contribuyan a la creación de las condiciones más apropiadas para que todas las personas accedan a la educación, cursen en forma oportuna y egresen.
Por otra parte, sería de interés proponer estrategias para que tanto adultos como jóvenes continúen formándose a lo largo de toda la vida en la orientación que su perfil laboral o vocacional requiera. La Ley General de Educación expresa que toda la población debe lograr aprendizajes de calidad a lo largo de toda la vida.
Si bien existen variadas definiciones de educación de calidad es posible afirmar que ésta supone el desarrollo de determinadas aptitudes, valores, actitudes y conocimientos que permitan a las personas “llevar vidas sanas y plenas, tomar decisiones fundamentadas y hacer frente a los desafíos de orden local y mundial”1. Se espera que en este Congreso se realicen propuestas que consideren este punto desde las diversas interpretaciones que puedan existir del significado de este concepto.
Líneas transversales de la Ley General de Educación n.º 18.437 (art. 40): educación en derechos humanos, educación ambiental para el desarrollo humano sustentable, educación artística, educación científica, educación lingüística, educación a través del trabajo, educación para la salud, educación sexual, educación física, recreación y deporte, educación técnica y tecnológica.
En la actual Ley de Educación, se ha reconocido el derecho a la educación para todas y todos sin distinción de género, etnia, condición social, psíquica, física, de orientación sexual o edad. La educación, en tanto derecho humano universal debe garantizar el acceso de todos y todas, a lo largo de la vida, atendiendo la diversidad de las personas que transitan por ella, siendo especialmente sensible a aquellos grupos en situación de vulnerabilidad, buscando la equidad.
Ésto implica reconocer múltiples trayectorias y experiencias tanto a nivel de educación formal, no formal e informal, incluyendo el tránsito por el mundo del trabajo y sus saberes.
Según los objetivos de la ley, la educación busca ser integral, es decir, abarcar una multiplicidad de saberes y dimensiones de las personas.
Para ello, promueve el desarrollo de sujetos sociales reflexivos, dotados de autonomía; capaces de incidir y transformar su entorno, participando activamente como ciudadanía en la construcción de una sociedad más justa y democrática.
Las líneas transversales impulsadas por la misma intentan desarrollar esa integralidad; sin embargo, han tenido grados de desarrollo dispar.