Se reunió el pasado viernes la Mesa Departamental de Salto en plenario con las cooperativas de viviendas

Fue en Casa Quiroga

La Mesa Departamental de Salto citó a todas las cooperativas de usuarios (Afiliadas o no a FUCVAM) a participar del plenario que se realizó el pasado viernes 29 en la Casa Quiroga. mesa 001
Se contó con la presencia de autoridades de la Dirección Nacional de FUCVAM y de la Escuela Nacional de Formación en Cooperativas. La motivación principal del encuentro fue saber directamente de las cooperativas, qué apoyo necesitaron para llevar adelante sus gestiones, funcionamiento, convivencia, obra, subsidios, acceso al préstamo, cálculo al capital social etcétera.
La Comisión de Desarrollo Social y Fomento Cooperativo de FUCVAM es un área sustancial cuyo objetivo es la difusión del cooperativismo a nivel local, nacional e internacional.
Desarrolla programas que hacen a la promoción de un mejor nivel de vida para la familia cooperativa, abarcando numerosas áreas: educación, recreación, salud, género, adulto mayor, biblioteca y otros.
Los programas de vivienda de interés social del MVOTMA tiene por objetivo proporcionar vivienda a los sectores económicamente más débiles. Cuando el Ministerio de Vivienda dice qué familias pueden acceder a los préstamos del Ministerio está hablando de familias
con ingresos por debajo de la línea de pobreza. Está hablando de familias cuyos ingresos están por debajo de las 60 unidades reajustables.
Tomando la UR al valor de setiembre de 2015 ($828,64) estamos hablando de familias con ingresos por debajo de $49.718,40.
Una familia de 4 integrantes, si tiene $42.000 de ingresos mensuales, se encuentra por debajo de la línea de pobreza.
Sabemos que muchas de nuestras familias están muy por debajo de este tope.
El Ministerio tiene varias líneas a las cuales se puede acceder a una vivienda con ingresos por debajo de las 60 UR. La más sólida de todas es el programa para las cooperativas de ayuda mutua y propiedad colectiva agrupadas en nuestra Federación; por varias razones:
No se requiere otra condición más que carecer de propiedades y tener ingresos por debajo de 60 UR.
No se hace un estudio sobre si va a poder devolver o no el préstamo, pues cuenta con el subsidio si no puede pagar. No requiere de ahorro previo ni posterior alguno, pues el aporte es en trabajo.
Pero además de ser muy ventajosa para quienes accedemos a la vivienda por esta vía lo es también mirada desde los recursos del Estado, pues hay una salvaguarda de los recursos que aporta la sociedad, dado no se puede hipotecar la vivienda, debido a que la propiedad colectiva impide que usemos las viviendas como garantía para solicitar un préstamo para comprar otra cosa.
Por lo tanto si compramos algo y no podemos devolver el préstamo solicitado no nos pueden quitar la vivienda, pues no se puede hipotecar. Esta vivienda no se puede vender en el mercado, en caso de querer dejarla se debe entregar a la cooperativa, y la cooperativa devuelve al usuario un monto de dinero que le corresponde por ley; eso es lo que llamamos Capital Social.
Sabemos que hay mucho para corregir hacia atrás, en las cooperativas, en la aplicación del capital social, pero se debe encarar con cuidado y paciencia sabiendo que no hay una receta. Lo que pretendemos, antes que nada, es que el concepto de capital social, no se siga desvirtuando, debiendo entre todos combatir los intentos de socavar la propiedad colectiva. Hay iniciativas de muchos tipos para atacar nuestro modelo, defenderlo a la interna del movimiento es nuestra responsabilidad cotidiana.
En muchos casos se considera ayuda mutua capitalizable actividades que no lo son por definición, transformando esta actividad en una especie de ahorro encubierto.
Las nuevas cooperativas no deben transitar por ese camino y cuentan con las herramientas para no hacerlo.
Nuestra preocupación apunta a eliminar todas estas prácticas abusivas que solo desacreditan el modelo; la propiedad colectiva y el capital social que la compone nos defiende de las inclemencias de la economía y de los avatares personales asegurándonos la vivienda.
La justicia de la propuesta está en que la solidaridad es la base, que lo que obtenemos es mediante el esfuerzo de cada uno potenciado en el colectivo y que aquí cada cual aporta según sus posibilidades y recibe según sus necesidades.
La ayuda mutua debe tener solo dos efectos, por un lado aportar el 15% necesario para completar el costo de construcción y por otro ser solidarios en la construcción de viviendas para todos los que componen la cooperativa.
Solidarios con quienes construimos y con quienes nos sucederán.
Si se encarece el valor final de la obra, porque hicimos subir en forma inadecuada el capital aportado, no se cumple con generar una vivienda al menor costo posible, por el contrario, la encarecemos para futuras generaciones y bloqueamos su acceso a la vivienda.