Segundo Ateneo Binacional “Prácticas docentes interactivas para el desarrollo del pensamiento crítico”

28 y 29 de septiembre

Durante los días 28 y 29 de septiembre se llevará a cabo el Segundo Ateneo Binacional “Prácticas docentes interactivas para el desarrollo del pensamiento crítico”, un espacio de reflexión teórico – práctica sobre la relación entre prácticas de aulas interactivas y el desarrollo del pensamiento crítico.
Se tomará contacto con experiencias de aula exitosas, puestas en práctica por docentes de la región. El ateneo está dirigido a profesores de instituciones terciarias de la región binacional del Río Uruguay. El evento tendrá lugar en el Campus Salto de la Ucudal.
La práctica educativa de los docentes es una actividad dinámica, reflexiva, que comprende los acontecimientos ocurridos en la interacción entre maestro y alumnos.
No se limita al concepto de docencia, es decir, a los procesos educativos que tienen lugar dentro del salón de clases, incluye la intervención pedagógica ocurrida antes y después de los procesos interactivos en el aula.
Se proponen tres dimensiones para evaluar la práctica educativa de los docentes: el pensamiento didáctico del profesor y la planificación de la enseñanza; la interacción educativa dentro del aula y la reflexión sobre los resultados alcanzados.
La relación entre estas tres dimensiones es interdependiente, es decir, cada una de ellas afecta y es afectada por las otras, por lo cual resulta indispensable abordarlas de manera integrada.
Se considera que los programas de mejoramiento del trabajo docente deben abordarse a partir de la evaluación de la práctica educativa, para después abordar la formación docente.
El análisis y la evaluación de la docencia realizados por las instituciones, a partir de la aplicación de un cuestionario que responden los estudiantes al finalizar un ciclo escolar, resultan insuficientes para dar cuenta de la complejidad de las acciones docentes. Esta evaluación sólo permite apreciar el quehacer docente al interior del aula, lo que en este texto se denomina práctica docente, a fin de distinguirla de la práctica más amplia, que abarca los tres momentos mencionados (pensamiento, interacción, reflexión sobre los resultados), y que se denomina práctica educativa.
Las instituciones de enseñanza constituyen espacios donde se llevan a cabo y se configuran las prácticas de los docentes; estos escenarios son formadores de docentes, debido a que modelan sus formas de pensar, percibir y actuar.
El impacto de esta influencia modeladora puede observarse en el hecho de que las prácticas docentes dentro de una institución determinada, presentan regularidades y continuidad a través del tiempo.
LOS PROCESOS EN EL AULA
Todo lo ocurrido dentro del aula, la complejidad de los procesos y de las relaciones que en ella se generan, forma parte de la práctica docente, en tanto que los factores contextuales, antes tratados como variables ajenas al proceso de enseñanza y de aprendizaje, aquí se consideran parte de la práctica educativa.
Por tanto, la práctica docente se concibe como el conjunto de situaciones dentro del aula, que configuran el quehacer del profesor y de los alumnos, en función de determinados objetivos de formación circunscritos al conjunto de actuaciones que inciden directamente sobre el aprendizaje de los alumnos.
En el contexto de esta discusión, cabe señalar que la distinción entre práctica educativa y práctica docente es esencialmente de carácter conceptual, ya que estos procesos se influyen mutuamente.
De acuerdo con Schoenfeld (1998), los procesos que ocurren previamente a la acción didáctica dentro del aula, por ejemplo la planeación o el pensamiento didáctico del profesor, se actualizan constantemente durante la interacción con los propios contenidos, así como con los alumnos, a través de la exposición de temas, discusiones o debates.
Una situación típica dentro del aula puede servir como ejemplo para ilustrar esta constante interacción entre el antes, durante y después de la práctica educativa: un profesor planifica cierta actividad didáctica, entonces se percata de que no resulta adecuada en su contexto de enseñanza, sea porque los alumnos no se sienten motivados por ella, o porque les resulta demasiado difícil y tomaría más tiempo del planificado; el profesor entonces actualiza sus planes, por tanto, modifica sus pensamientos acerca de sus expectativas y metas y da por terminada la actividad e introduce una, que de acuerdo con su experiencia, pueda resultar mejor para los alumnos y para los contenidos particulares que aborda.
La evaluación de la acción docente debe ser considerada desde una perspectiva holística, lo que implica una visión amplia y diversificada.
Con el propósito de guiar el desarrollo del modelo, se anuncian nueve principios retomados de diversos autores y enfoques que se consideran necesarios para el diseño y puesta en marcha de dicho modelo, a fin de orientar sus acciones.
La puesta en operación del modelo en una institución determinada, así como la decisión del tipo de dimensión a evaluar, dependerá de los propósitos que se persigan con la evaluación, sea mejoramiento o control de los tipos de evaluación a desarrollar: formativa o sumativa y de los mecanismos que la institución tenga contemplados en relación con la evaluación de la docencia en diferentes momentos: ingreso, permanencia, promoción, u otorgamiento de estímulos a la productividad académica.







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