«Si la niña hubiera sido atendida en tiempo y forma la chance de que el daño fuera menor habría existido»

«Si la niña hubiera sido atendida en tiempo y forma la chance de que el daño fuera menor habría existido»

Fue el dictamen de la justicia en el caso de Blanquita Filippini

Con los brazos arriba y una sonrisa de oreja a oreja, el abogado de Blanquita Filippini Pablo Perna y el padre de la pequeña, Omar, celebraron ver luz al final del camino, cuando salieron casi a las 12 del mediodía de ayer del juzgado Civil de 5º Turno.
Fueron diez años largos de pruebas, peritajes, marchas y contramarchas, en los que esperaron que el emblemático caso de la niña Blanquita Filippini, que hoy ya tiene 14 años de edad, fuera favorable. Así hasta ahora en la primera instancia. Pero al menos, después de una década, de que siendo una niña tuviera que ser amputada por sufrir una infección generalizada que no fue descubierta en dos consultas realizadas previas a ser operada, donde le diagnosticaban una «afección respiratoria», la jueza en lo Civil de 5ª Turno falló a favor de su reclamo donde demanda a ASSE por responsabilidad médica.
En la sentencia a la que accedió EL PUEBLO, está redactado que uno de los peritos manifestó que «ante los síntomas planteados hubiera correspondido la internación a los efectos de ver evolución y permite controles periódicos en horas mucho más acotadas que volviendo al domicilio». Manifiesta «obviamente, es muy probable que en horas de la mañana mostrara en un examen físico correctamente hecho, signos que nos orientaran al diagnóstico de apendicitis y la precocidad en el tratamiento de la apendicitis es indudable seguida de mejores resultados o menor número de complicaciones que cuando se realiza un diagnóstico tardío como fue este caso, que ya no se diagnosticó una apendicitis sino un sepsis por una peritonitis que fue una causa apendicular (…) La suma de esos procederes inadecuados de este caso en particular llevó a un diagnóstico tardío con las consecuencias del caso (…)
Y enfatizó el perito, cuya declaración la jueza usó para la sentencia definitiva de primera instancia que «A los efectos aclaratorios: esto determina que si se hubiera diagnosticados de forma temprana la apendicitis de B. F. (Blnca Filippini) en un 90% de posibilidades no hubiese tenido complicaciones y consecuencias que tuvo a posteriori. En realidad, eso no se mide en tiempo, sin o en el grado de la enfermedad, si es una apendicitis congestiva o edemosa y se opera en ese momento tiene una 90% de posibilidades de que no le pasa nada (…) es evidente por la situación clínica que presenta la niña el segundo y tercer día, que son dos institaciones clínicas abismalmente diferentes».
Uno de los elementos determinantes que usó la jueza fue lo que dice el perito que señala que «la situación clínica que presenta la niña al segundo día y al tercer día, que son dos situaciones clínicas abismalmente diferentes.
En el segundo día, es una niña que está enferma, el tercer día, es una niña que está MUY grave. Si teóricamente, y no digo que yo hubiera operado a esa niña con los datos de la historia del día 28, pero si teóricamente se la hubiera operado y se le hubiera encontrado una apendicitis, seguramente los resultados hubieran sido mejores, porque ese apéndice enfermo iba a tener más de 24 horas menos de evolución, que al momento de ser operada. Si se hubiese intervenido en el segundo día, no se hubiese dado con seguridad el cuadro clínico que se dio y todas las repercusiones que tuvo.»
La jueza señaló que el caso se ubica «dentro de la pérdida de chance por diagnóstico tardío culpable, en tanto de emplearse la atención debida en las dos primeras consultas, realizándose un examen exhaustivo y siendo vista por un médico especializado, teniendo presenta la dificultad de detención de la apendicitis en niños que pudiera dar garantía de los datos relevados en las referidas consultas y la evaluación de la percepción de síntomas digestivos durante 48 horas hubieran al menos una chance de detección más temprana de la misma.
«La pérdida de chance se ubica entre el perjuicio cierto y el perjuicio eventual; como el primero, y a diferencia del segundo, es reparable.
La ‘pérdida de chance’ implica un suceso que no sólo es futuro sino que es incierto y, por lo tanto, por razones elementales, no podría ser reparado ya que no sería un perjuicio efectivamente sufrido, aunque, podría admitirse la reparación que se invoca siempre que se acredite en forma cierta la pérdida de ‘chance’».
En definitiva, la jueza estimó que si Blanquita Filippini hubiera sido atendida en tiempo y forma, la chance de que no se le amputaran sus miembros y el daño sufrido, sería menor al que terminó padeciendo. Ahora deberá esperar la presentación de la apelación por parte del Estado para que se puedan fijar los montos con los que será resarcida. Aunque su caso ya tiene una primera aproximación a la palabra justicia.
H.L.

FOTO: EL DR. PABLO PERNA CON EL EXPEDIENTE DE BLANQUITA SOBRE SU ESCRITORIO.