“Si no ponemos penas de reclusión, los delincuentes sonríen y están muy conformes con esta situación”

Con el exfiscal Gustavo Zubía y su causa porque el sistema “no ampare” al delincuente y aplique penas “en serio”

Era miércoles de semana de Turismo, una tarde calurosa como pocas en estos días que si bien son de otoño, nos hicieron volver al verano rápidamente. En el centro había muy poca gente, la mayoría de las oficinas que habían abierto sus puertas en esta peculiar semana ya estaban cerradas y los comercios estaban trabajando a media máquina.
En uno de los bancos ubicados en la calle Uruguay al 800, estaba sentado junto a su esposa, el Dr. Gustavo Zubía, hasta hace poco Fiscal de la Capital, que se ha hecho conocer por sus polémicas y fuertes declaraciones sobre el funcionamiento del sistema procesal penal, al cual no le tiene ninguna simpatía.
Me presenté y antes de empezar la entrevista, me preguntó qué había ocurrido en Quebracho, donde el país entero estaba conmocionado porque justo esa mañana se concretó un doble crimen, donde el individuo hasta ayer sábado estaba prófugo. Él sabía poco del tema porque estaba de vacaciones y no había querido interiorizarse demasiado hasta entonces, para aflojar las tensiones diarias que vive en Montevideo con casos similares.
Pero su esposa, parecía ser la más inquieta por la situación. Y al narrarle lo poco que sabía hasta ese momento, apretó los dientes, frunció el ceño y sacudió la cabeza diciendo “estamos cada vez peor”. Y eso que todavía no había ocurrido lo de Andrés Duarte en nuestra propia ciudad.
Afable, simpático, pragmático y con ideas claras. Recuerda a cada rato que ya renunció a la fiscalía y que plantea su horizonte cercano haciendo leyes en el parlamento.
No revela preferencia partidaria alguna y dice que lo han venido a “invitar” de varios lados, pero que él por ahora, no ha tomado la decisión porque entiende que su lucha es una “causa” para que no haya leyes tan benignas que favorezcan a los delincuentes y porque se apliquen “leyes en serio y no en broma”. Gustavo Zubia
Luego de dialogar con EL PUEBLO fue saludado en la calle por mucha gente, que le daba para adelante, como si ya fuera un candidato político, al menos por ahora se define como un defensor de la ciudadanía, por un sistema “que no hace lo que tiene que hacer”, poner en su lugar al que viola las reglas de convivencia. A continuación un resumen de su entrevista.
-Usted ha sido un fuerte crítico del nuevo sistema procesal penal, en tal sentido le pregunto: días pasados el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, dijo que ese sistema lo que había hecho había sido fomentar las rapiñas menores, ¿está de acuerdo con esa lectura? ¿O piensa que en realidad con este nuevo código, lo que hay es un retroceso en la resolución de los procedimientos penales?
-El nuevo proceso penal plantea un sistema acusatorio. El mismo le da más garantías a los indagados, y todos podemos ser indagados el día de mañana, y quisiéramos que cuando tengamos que serlo, contemos con garantías. Pero lo que pasa que el nuevo código, que tiene cosas nuevas, también tiene aspectos muy benignos en el tratamiento del delincuente. En ese sentido, el sistema del cual soy muy crítico, se llama suspensión condicional del proceso. La misma implica que al individuo se le imponen medidas sustitutivas y no va preso. Y no estaría mal ese sistema, sino fuera que el rango de cobertura de delitos es demasiado amplio, ahí puede haber rapiñas en grado de tentativa, hurtos agravados, y son varios los delitos que se ven beneficiados por el rango de coberturas. El mismo va de cero a tres años la pena mínima por las cuales los delincuentes pueden hacer opción de este sistema.
Ahí creo que hay un grave problema, porque si la opción estuviera para los que cometieron delitos que son sancionados con 0 a 6 meses de prisión, bueno, ahí uno dice son delitos de bagatela, delitos menores. Pero siendo para personas que cometen delitos que van de 0 a 3 años de prisión, es cuando dejamos que el delincuente no vaya preso, se tenga que presentar en la seccional, que haga un curso de desintoxicación, etc, y no tiene sentido que delitos de esa magnitud estén en ese orden de sanciones benignas.
Pero esa es solamente una perla oscura dentro de un sistema.
Yo comparto lo que dice el ministro (del Interior, Eduardo Bonomi) de que los delincuentes son rapídisimos en cazar cómo es el nuevo sistema y están cazando los beneficios que tiene el nuevo sistema y creo que en ese sentido fomentamos la impunidad. Ahora yo soy partidario del nuevo código, en el sentido de dar más garantías, porque antes un detenido iba al juez donde muchas veces no tenía abogado y le tomaba un funcionario (receptor) las declaraciones y en ese caso, soy partidario de que estén todas las partes presentes, hasta la víctima, si quiere. Pero lo que pasa es que seguimos siendo benignos, quiere decir que cambiamos de traje con este nuevo código, pero seguimos siendo los mismos benignos de siempre. Y así no puede ser, el sistema tiene que ser más severo, hay que cambiar el chip mental de que hay que imponer penas, reclusiones, y si bien todo eso sale plata. Pero si no ponemos penas de reclusión los delincuentes sonríen y están muy conformes con esta situación.
-Usted dice que este proceso es garantista y la población se pregunta ¿para quiénes son las garantías, para el denunciado más que para la propia víctima?
-Bueno pero usted mañana puede ser denunciado, todos podemos serlo. No está mal que haya más garantías, lo que está mal es que no haya penas suficientes. Garantías está perfecto, yo como fiscal he tratado de darle siempre más garantías a todos, incluso a rapiñeros reconocidos. Y siempre frente a un juez o a un defensor, está bien que sea así.
El tema pasa por cuando le aplicamos la pena, le aplicamos una pena en serio, o en una pena en broma. Porque hoy estamos aplicando penas que son excesivamente benignas, porque hacemos un proceso que es muy costoso, las garantías son costosas, porque las mismas requieren de tiempo, de personas que van a declarar. El de Estados Unidos es un sistema que ofrece mucha garantía, pero cuando le aplican la pena a cuidarse porque a veces las penas tienen dos o tres cifras, acá nuestras penas tienen en una enorme cantidad de casos una sola cifra.
Es decir, la cuestión no pasa por las grandes garantías que tengan nuestras penas sino por la no aplicación de las mismas. Y esas son las leyes que deben aplicarse, y yo ya me despedí de la fiscalía, ya presenté renuncia, pero si tengo la posibilidad mi futuro va a ser modificar leyes para que hagamos leyes en serio, estas leyes con estas penas benignas son chistes. Y no le cuento varios casos más, que en las próximas vacaciones me pega el grito y vengo con tiempo (bromeó).
-¿Usted cree que esto pasa por un cambio de política legislativa?
Claro, después hay todo un tema de gestión, que no lo niego. Pero en muchos casos, las reglas de juego echan a perder a los actores. Porque si las reglas de juego son ‘dale que va’, y se entra por una puerta y se sale por la otra, el propio funcionario policial que tiene a su cargo hacer una persecución del delincuente y después va para esto a la justicia, termina desanimado. Eso es lo que estamos generando y no nos damos cuenta (y me voy porque mi señora me va a matar… dijo mientras la gente pasaba y lo miraba mostrándole el pulgar hacia arriba), yo tuve un caso donde una jueza le impuso al rapiñero una vigilancia en la puerta de su casa. Yo apelé, no comparto para nada.
Imagínese que están matando funcionarios policiales cuando están con la libertad de moverse, piense lo que es cuando están con un funcionario de custodia en la casa nada menos que de un rapiñero, no podemos, en eso tiene razón Bonomi de que hay que problemas desde que se empezó a aplicar el nuevo código. Creo que con estos sistemas de entrar por una puerta y de salir por la otra como tienen los delincuentes, genera una gran desmotivación de la Policía, no motiva a quien arriesga su vida, y mire lo que está pasando (en Salto y Paysandú nomás con muertes de policías) todo esto genera una pérdida mayor aún de valores.
Hay que cimentar valores, porque los mismos no se basan solamente en lo moral sino también en el temor, porque uno pro temor no hace determinadas cosas y trataré de hablar más claro y de hacer algo desde el lugar que corresponde.
-¿Ya definió el partido político desde donde va a luchar por eso que usted entiende es una causa, la modificación de ciertas leyes?
No, todavía no, hay ofertas de algunos partidos, pero lo mío va por una causa de querer morder, hacer cambios significativos, porque en la fisca
lía uno tiene las manos atadas, pero acá quiero hacer cambios que me parecen necesarios, sino las cosas ya no van a poder ser y vamos a terminar cada vez peor como sociedad.
Entrevista de Hugo Lemos







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