Sobre la plata de la leche materna y la basura acumulada en la ciudad

A LA LECHE

¿Qué habría pasado si no se usaba el dinero donado por Japón para pagar a la Caja Nacional? No sólo los municipales no hubieran podido cobrar sus sueldos (porque sin pagar CN no se entregan las planillas para los pagos) sino que además se habría caído el convenio con el BROU y al otro día le hubieran llegado los cedulones a los trabajadores. Había que elegir: los sueldos de los funcionarios y las retenciones de las madres que reclamaban junto con ADEOMS en la plaza o postergar el proyecto del banco de recolección de leche materna dentro del tiempo pactado. Y digo postergar porque siempre se pensó en reponer ese dinero. El día en que Lima y Barreiro estaban en Montevideo, a minutos de firmar el fideicomiso con el BROU, ambos, se enteraron sorpresivamente que antes de poder realizar la firma había que pagar unos 2 millones de pesos para renovar la línea de crédito con el BROU.
Lima con buena voluntad ofreció un vale para pagar en su administración, el BROU no lo aceptó y hubo que echar mano a la caja de la IDS que tenía en ese momento el dinero que iba a ser destinado para reponer el monto de la donación y el pago de los cheques diferidos de la semana, que de caer obligaban al BROU a cerrar la cuenta de la Intendencia.
La urgencia del caso no permitió que se pueda reponer el dinero como estaba previsto. Se firmó el fideicomiso por 1000 millones de pesos y se solucionó el problema más grande tras 8 días de paro general, sin servicios esenciales y sueldos impagos. Luego se esperó hasta el último día de gestión que llegaran las famosas partidas del Gobierno Central que habían sido prometidas para antes de fin de junio (Ministerio de Vivienda e Impuesto al Patrimonio) que juntas sumaban 15 millones. Casualmente ese dinero que le correspondía a la administración anterior llegó unos días después de asumir Lima. La pregunta del millón: ¿Por qué el dinero donado por Japón que rondaba el millón setecientos mil pesos tampoco pudo ser repuesto por Lima cuando llegaron “milagrosamente” esos 15 millones desde el Gobierno Central? ¿Lo usaron para otra cosa también? ¿Por qué si el contador Invernizzi había sido informado con anticipación durante la transición que se había usado ese dinero y que urgía reintegrarlo salió el Dr. Cesio a hacer una conferencia de prensa sin sentido aparente, desconsolado, gritando a los 4 vientos que no se sabía para qué se había utilizado el dinero cuando 48 horas antes de la conferencia el Cr. Invernizzi tenía la información del destino del mismo?
Sr. intendente: Usted sabía todo esto, y si no lo sabía es porque sus asesores no se lo dijeron. Usted sabía que el dinero donado por Japón fue usado momentánea y transitoriamente con voluntad de reposición.
Eso, señor intendente, no configura delito. Lamentablemente esto podía haber sido resuelto durante una transición en la que usted fue recibido con toda la atención que su investidura amerita. Quizás no es heroico lo que Barreiro hizo, pero no amerita anunciar una posible denuncia penal por algo absolutamente entendible y justificado. Me da pena su actitud Sr Iintendente, paseándose por los medios ensuciando al borde de la difamación a una persona que no es ningún delincuente y que siempre lo trató con respeto.

Andrés Barreiro – LLUVIA Y BASURA

Llueve y llueve. Por días enteros. Parece que nunca va a parar Pero esta vez, como en anteriores, paró. Y al parar se tiene la sensación de que la ciudad está más limpia. El agua se ha ido llevando la basura.
¿A dónde va la basura?
Siguiendo la pendiente del terreno, marcha hacia los arroyos (Sauzal, Ceibal). Rellena sus lechos, creando obstáculos para que el agua circule normalmente, lo que en el futuro será causa de desbordes e inundación de las casas vecinas.
Su contenido de materia orgánica se pudre en esos cauces, creando una fuente de contaminación y criadero de alimañas. Pero no toda la basura queda allí. Otra porción sigue viaje hacia el río Uruguay, al que ayudará a rellenar y contaminar. Pero como este Río desemboca en el Plata, lo que no quede depositado, seguirá su camino hacia el ancho mar.
Islas de basura
En el océano, por acción de las corrientes marinas y los vientos, la basura salteña ayudará a aumentar el tamaño de alguna de las islas de basura que flotan en los océanos, de las cuales se han detectado cinco: Pacífico Norte y Sur, Atlántico Norte y Sur e Índico. Cada una, con miles de kilómetros de extensión. La del Pacífico Norte, entre California y Hawai, que ha sido la más estudiada, ocupa una superficie de unos tres millones y medio de kilómetros cuadrados, o sea 20 veces el tamaño del territorio uruguayo. Mayor que las superficies sumadas de Uruguay, Argentina y Paraguay, juntos.
Isla que está aumentando de tamaño unos ochenta mil kilómetros cuadrados por año. O sea casi medio Uruguay. A estas “islas” las corrientes marinas las han arrastrado hacia el centro de remolinos gigantes, donde el agua es como un lago.
Los desechos plásticos, que son en general de larga vida, se han encontrado hasta los mil quinientos metros de profundidad y se estima que un millón y medio de aves, peces, ballenas y tortugas mueren al año por ingerir esos materiales, que confunden con alimentos.
Estos basurales oceánicos están terminando con la vida marina, que es parte fundamental en el equilibrio biológico del Planeta y del cual dependen, en definitiva, los seres humanos para su alimentación, sustento y demás funciones vitales.
Ese será el destino final de parte de la basura, que la lluvia de estos días, arrastró por las calles de Salto.
El basural a cielo abierto que es el Salto de hoy, no limita sus males a quienes aquí vivimos, sino que trasciende fronteras y los extiende al resto del Planeta.
Carlos Texeira Varesi