Sobrino de Celmira Blanco pide ayuda para destacada personalidad de Pueblo Fernández

Sobrino de Celmira Blanco pide ayuda para  destacada personalidad de Pueblo Fernández
Celmira Blanco tiene hoy 89 años, se trata de “una persona que fue importantísima en la zona de Pueblo Fernández, toda esa zona de Cambará, Pueblo Ramos, Cayetano, Sarandí, ya que en la década del 50 y 60 ella fue enfermera, partera, hasta doctora… Vocacional, sin estudios, atendió más de cuatrocientos partos en un pueblo que siempre lo comparo con aquellos del ‘lejano oeste’”, nos decía su sobrino, Tito Aplanalp en una nota publicada por EL PUEBLO el 1º de marzo de 2011 cuando presentaba en sociedad el documental que había filmado sobre la vida de Celmira.
Hoy la realidad es muy distinta, Aplanalp volvió a EL PUEBLO para contar con tristeza la vida que lleva Celmira Blanco, quien incluso fuera reconocida en el mes de setiembre de 2003 por la Asociación de Profesionales de la Comunicación con la entrega de un Fausto por su denodada trayectoria en pos de su comunidad.
SITUACIÓN DE CELMIRA
“En los últimos tiempos –comenzó relatando Aplanalp-, Celmira ha andado girando entre geriátricos y hospitales. Primero, hace casi dos años se quebró una pierna y en ese momento la llevaron al Hogar de Salud Pública. Estuvo un tiempo ahí y la llevaron para el Hogar Municipal, ahí estuvo casi un año, pese a mantener problemas físicos con voluntad política ingresó igual al Hogar. Hace unos meses se volvió a quebrar, esta vez en la cadera, en ese momento estuvo tres meses en el hospital”.
“La primera vez que se quebró –aclara Aplanalp- se recuperó rapidísimo porque la llevaron al otro día a Montevideo. Ahora se volvió a quebrar porque en el Hogar no había quien la vigilara mucho, pero esta vez estuvo tres meses para que la llevaran a Montevideo, una burocracia tremenda, hasta que hace poquito la llevaron, la operaron y volvió a Salto a una casa de una ‘hija del corazón’, que la crió de chiquita, pero a su vez esa hija tiene dos hijas más. En esa casa no la pueden atender bien porque trabajan todo el día y Celmira necesita una atención permanente porque ahora no puede caminar. Necesita un fisioterapeuta, que le cobra $250 por sesión y no le da porque ella cobra $ 3 mil de jubilación. Además necesita pañales geriátricos, que tampoco son muy baratos”.
“Los únicos familiares que estamos con ella soy yo que soy su sobrino y esta muchacha, la demás familia la ha dejado prácticamente abandonada. Las únicas personas que se han interesado por ella es gente extraña a la familia que la conocen, que viven acá en Salto que era gente de aquella zona”.
“Nosotros queremos que ella pase sus últimos días en su Pueblo Fernández. Recuerdo que cuando fuimos a hacer el documental contando su vida, mucha gente que habló ahí decía ‘bueno, ojalá Celmira viniera para acá porque ahora hay viviendas, hay médico’. Yo he hablado con ella sobre eso y ella me ha dicho que antes de ir a su pueblo natal prefiere volver a caminar”.
LO QUÉ NECESITA
“Fundamentalmente ahora estamos tratando de ingresarla nuevamente en el Hogar de Salud Pública por unos tres meses para que de ahí la lleven luego a Pueblo Fernández, mañana (hoy) voy a hablar con el doctor (Juan Pablo) Cesio. También estamos interesados que algún político se comunique con la Alcaldesa (María Alejandra Fagúndez) para que mueva las cosas allá porque sabemos que hay gente interesada de que Celmira vaya, pero que se preocupen y que hablen con los vecinos, porque es el pueblo de ella y que tanto hizo por su gente durante toda su vida, porque el otro día Celmira recordaba tantas gauchadas que hizo a tanta gente y pareciera que ahora no hay nadie dispuesta a ayudarla”.
“Nuestra idea es que la gente de campaña, la gente que la aprecia, la lleve y la atienda para que pueda terminar bien sus días. No puede pasar como ha sucedido con tantos personajes de Salto que han muerto abandonados, no solamente artistas, deportistas, conozco muchos casos que han muerto solos en un geriátrico o en otros lugares. Ella ha tenido muchas distinciones y premios de nuestra sociedad, pero es esta la verdadera oportunidad que se tiene para reconocer todo lo que Celmira ha hecho por tanta gente, salvando tantas vidas y trayendo tantos niños a este mundo”.
“Ella está bien salvo esas dos quebraduras que tuvo y que de la última aún no ha podido recuperarse, está lúcida. Celmira tiene un hermano en Pueblo Fernández, pero no la quiere. Ella tuvo seis hermanos y el único vivo que le queda es este que nunca la vino a ver, ni siquiera cuando estuvo internada tanto tiempo”.
DONACIONES Y AYUDA
Cualquier donación en pañales geriátricos o una silla de ruedas para que doña Celmira Blanco pueda movilizarse mientras se recupera, podrán ser entregados por intermedio de su sobrino, Tito Aplanalp, a través de su celular,  091297160.
Por último Aplanalp extendió un agradecimiento a “la gente del Hogar Municipal y el de Salud Pública que se portaron bien con ella. A Daniel Sosa que se ha preocupado por ella y también al enfermero del Hogar Municipal, Héctor, un tipo sensacional que se hizo muy amigo de ella que también la iba a visitar”.

Celmira Blanco tiene hoy 89 años, se trata de “una persona que fue importantísima en la zona de Pueblo Fernández, toda esa zona de Cambará, Pueblo Ramos, Cayetano, Sarandí, ya que en la década del 50 y 60 ella fue enfermera, partera, hasta doctora… Vocacional, sin estudios, atendió más de cuatrocientos partos en un pueblo que siempre lo comparo con aquellos del ‘lejano oeste’”, nos decía su sobrino, Tito Aplanalp en una nota publicada por EL PUEBLO el 1º de marzo de 2011 cuando presentaba en sociedad el documental que había filmado sobre la vida de Celmira.

Hoy la realidad es muy distinta, Aplanalp volvió a EL PUEBLO para contar con tristeza la vida que lleva Celmira Blanco, quien incluso fuera reconocida en el mes de setiembre de 2003 por la Asociación de Profesionales de la Comunicación con la entrega de un Fausto por su denodada trayectoria en pos de su comunidad.

SITUACIÓN DE CELMIRA

“En los últimos tiempos –comenzó relatando Aplanalp-, Celmira ha andado girando entre geriátricos y hospitales. Primero, hace casi dos años se quebró una pierna y en ese momento la llevaron al Hogar de Salud Pública. Estuvo un tiempo ahí y la llevaron para el Hogar Municipal, ahí estuvo casi un año, pese a mantener problemas físicos con voluntad política ingresó igual al Hogar. Hace unos meses se volvió a quebrar, esta vez en la cadera, en ese momento estuvo tres meses en el hospital”.

“La primera vez que se quebró –aclara Aplanalp- se recuperó rapidísimo porque la llevaron al otro día a Montevideo. Ahora se volvió a quebrar porque en el Hogar no había quien la vigilara mucho, pero esta vez estuvo tres meses para que la llevaran a Montevideo, una burocracia tremenda, hasta que hace poquito la llevaron, la operaron y volvió a Salto a una casa de una ‘hija del corazón’, que la crió de chiquita, pero a su vez esa hija tiene dos hijas más. En esa casa no la pueden atender bien porque trabajan todo el día y Celmira necesita una atención permanente porque ahora no puede caminar. Necesita un fisioterapeuta, que le cobra $250 por sesión y no le da porque ella cobra $ 3 mil de jubilación. Además necesita pañales geriátricos, que tampoco son muy baratos”.

“Los únicos familiares que estamos con ella soy yo que soy su sobrino y esta muchacha, la demás familia la ha dejado prácticamente abandonada. Las únicas personas que se han interesado por ella es gente extraña a la familia que la conocen, que viven acá en Salto que era gente de aquella zona”.

“Nosotros queremos que ella pase sus últimos días en su Pueblo Fernández. Recuerdo que cuando fuimos a hacer el documental contando su vida, mucha gente que habló ahí decía ‘bueno, ojalá Celmira viniera para acá porque ahora hay viviendas, hay médico’. Yo he hablado con ella sobre eso y ella me ha dicho que antes de ir a su pueblo natal prefiere volver a caminar”.

LO QUÉ NECESITA

“Fundamentalmente ahora estamos tratando de ingresarla nuevamente en el Hogar de Salud Pública por unos tres meses para que de ahí la lleven luego a Pueblo Fernández, mañana (hoy) voy a hablar con el doctor (Juan Pablo) Cesio. También estamos interesados que algún político se comunique con la Alcaldesa (María Alejandra Fagúndez) para que mueva las cosas allá porque sabemos que hay gente interesada de que Celmira vaya, pero que se preocupen y que hablen con los vecinos, porque es el pueblo de ella y que tanto hizo por su gente durante toda su vida, porque el otro día Celmira recordaba tantas gauchadas que hizo a tanta gente y pareciera que ahora no hay nadie dispuesta a ayudarla”.

“Nuestra idea es que la gente de campaña, la gente que la aprecia, la lleve y la atienda para que pueda terminar bien sus días. No puede pasar como ha sucedido con tantos personajes de Salto que han muerto abandonados, no solamente artistas, deportistas, conozco muchos casos que han muerto solos en un geriátrico o en otros lugares. Ella ha tenido muchas distinciones y premios de nuestra sociedad, pero es esta la verdadera oportunidad que se tiene para reconocer todo lo que Celmira ha hecho por tanta gente, salvando tantas vidas y trayendo tantos niños a este mundo”.

“Ella está bien salvo esas dos quebraduras que tuvo y que de la última aún no ha podido recuperarse, está lúcida. Celmira tiene un hermano en Pueblo Fernández, pero no la quiere. Ella tuvo seis hermanos y el único vivo que le queda es este que nunca la vino a ver, ni siquiera cuando estuvo internada tanto tiempo”.

DONACIONES Y AYUDA

Cualquier donación en pañales geriátricos o una silla de ruedas para que doña Celmira Blanco pueda movilizarse mientras se recupera, podrán ser entregados por intermedio de su sobrino, Tito Aplanalp, a través de su celular,  091297160.

Por último Aplanalp extendió un agradecimiento a “la gente del Hogar Municipal y el de Salud Pública que se portaron bien con ella. A Daniel Sosa que se ha preocupado por ella y también al enfermero del Hogar Municipal, Héctor, un tipo sensacional que se hizo muy amigo de ella que también la iba a visitar”.