SUSANA GIMÉNEZ: LA AZAROSA VIDA DE UNA DIVA

Una nota exclusiva de JUANJO ALBERTI, desde Montevideo

TERCERA PARTE (y última…)

DE PELEA EN PELEA
Susana tenía 29 años y Carlos 33, cuando se conocieron en 1974, en momentos de «La Mary». La magia de la piel pudo más que ellos mismos. Todo se inició muy apasionadamente, con explosión cotidiana y con altibajos durante cinco años, pero luego se manifestó un desgaste de pareja y se separaron. Se comenta que discutían mucho, por asuntos de celos… «Era algo muy lindo, Monzón tenía un algo más… Personalidad y desfachatado, con una pinta bárbara… me gustaba, me volvía loca… Y bueno, estábamos hechos uno para el otro, siempre a todos lados juntos. Pero, después la intensidad se fue apagando, por otros problemas ajenos a nosotros. Había demasiadas peleas, y le dije: hasta acá duro mi amor… y me fui a vivir sola, no daba para más…» dijo Susana Giménez, con relación a Carlos Monzón y sus vivencias con el malogrado ex-campeón mundial de box. En instantes de ese turbio amor, con vaivenes, fueron apareciendo otros protagonistas, como Cacho Castaña, un personaje ligado a «Su» hasta el día de hoy, con quien mantiene una excelente comunicación y amistad. Es conocida por todos, la fama del popular cantante argentino, como romántico incurable y encarador por sobre todo. Sus correrías en la noche porteña a manera de aventuras, encierran infinidad de amoríos con actrices, cantantes, modelos, y otras damas distinguidas; esas mujeres nunca pasaron inadvertidas. Aunque hubo tantas más para engrosar esa extensa lista, tal vez menos conocidas.

SE FUE EN CALZONCILLOS
¿Quién? El propio Cacho Castaña, que había penetrado en el corazón de Susana, en un momento que estaba enemistada con Monzón. Contado por Cacho suena mejor: «Con Susana me tocó hacer temporada en Mar del Plata, con una revista en Teatro ópera. Tanto le dimos vuelta a la cuestión que al final transamos. Así fue, transamos. Arrancamos un noviazgo, porque en ese momento estaba peleada con Monzón.
La prensa había largado varios chimentos y yo estaba cag…. porque Carlos sospechaba y me estaba siguiendo, me mandaba seguir a todas partes. Tratamos de disimular, pero Monzón no se creía un carajo. Es que todo Mar del Plata lo sabía… La cosa fue que Carlos se fue y yo seguí saliendo con Susana. Hasta que una vez, estábamos en la cama tranquilos con -Su- en su casa, y empezamos a sentir ruidos, era Monzón que llegaba de improviso.
Me tiré de la cama, me escapé por una ventana, solamente vestido con un calzoncillo, hasta llegar al auto de un amigo que me hizo meter en la valija del coche y me sacó del lugar… Tremendo jabón me pegué…».

¡UN MILLÓN DE DÓLARES POR MES!
En la vida artística de Susana, habían quedado atrás varios filmes: «Tu me enloqueces», 1976, con Sandro de América, «Los hombres sólo piensan en eso», 1976, «Basta de mujeres», 1977, «Donde duermen dos, duermen tres», 1979, junto a Juan Carlos Dual y Juan Carlos Calabró, y «El rey de los exhortos», estrenada el 30 de agosto de 1979, bajo la dirección de Hugo Sofovich, con Alberto Olmedo. Y justamente con Olmedo debuta al año siguiente en el ciclo «Alberto y Susana». Posteriormente logró grandes sucesos con los musicales «Sugar» y «La mujer del año», con Ricardo Darín y Arturo Puig. En los ochenta encarna las cintas más exitosas de su carrera en el cine: «A los cirujanos se les va la mano», 1980, «Las mujeres son cosa de guapos», 1981, y «Un terceto peculiar», 1982, donde hizo el papel de la novia de un director de películas pornográficas, con Moria Casán, Jorge Porcel y Alberto Olmedo.
Llamada a conformar grandes realizaciones en 1987 empieza a conducir «Hola Susana», inspirada en el espacio de la italiana Raffaella Carrá. En la permanencia del show, primero por ATC y luego por Canal 9, surgen los títulos entre el público de «La diva de los teléfonos» o «La diva número uno de la televisión argentina». Debido al impacto de su espacio la contrata Telefé para suscribir su primer gran contrato, ¡un millón de dólares por mes!… La artista dijo sí y lo demás ya es conocido a través del tiempo. Nadie pudo superarla en el rating de su programa. Paralelamente, su cachet fue siempre en ascenso. En 1996, su programa se ve galardonado con el «Martín Fierro de Oro».

LA HISTORIA DEL CENICERO VOLADOR
En el transcurso de tanto ajetreo laboral, le dio el tiempo para mantener una relación de pareja con el actor Ricardo Darín, mucho más joven que ella; cuando culminaron de vivir juntos, quedaron como muy buenos amigos. En 1988 contrae nupcias con el polista Huberto Roviralta que luego de nueve años de casados, lo termina echando de la casa lanzándole un cenicero y rompiéndole la nariz. Después, llegaría Jorge «Corcho» Rodríguez, para llenar sus sentimientos, finalizando el vínculo más adelante.
Mientras tanto, es galardonada con el premio INTE a la «Mejor Conductora de América». En 2010 se convierte en la segunda persona -después de Mirtha Legrand- en obtener el Martín Fierro de Platino.
Y Susana Giménez a su manera, sigue escribiendo su historia. Más allá de su vida privada y… de la nostalgia.

juanjoalberti@hotmail.com