Tepco sospecha que el reactor 4 de la central alberga barras de combustible dañadas

Crisis en la central nuclear de Fukushima

GTepco, la compañía operadora de la central nuclear de Fukushima, cree que existen barras de combustible dañadas en las piscinas del reactor 4, aunque la gran parte de las mismas se encuentran en buen estado, informa la televisión NHK.

La responsable de la central afectada por filtraciones radiactivas analizó una muestra de 400 mililitros de agua extraída de la unidad y confirmó niveles de materiales radiactivos como el yodo y el cesio por encima del nivel normal.

Según Tepco, esto confirma que algunas de las 1.331 barras de combustible están dañadas, pero la mayoría se encuentran en un estado aceptable.

El reactor 4, que sólo contenía barras de combustible usado y no se utilizaba para producir electricidad, quedó afectado por una explosión de hidrógeno y dañado por el fuego después de que el 11 de marzo un terremoto de 9 grados en la escala Ritcher y el posterior tsunami golpearan las instalaciones.

Según los ingenieros, el nivel de agua en las piscinas ha bajado, mientras que se cree que las barras también podrían haber sido dañadas por los restos de la cubierta superior del reactor al derrumbarse.

La radiactividad en el mar disminuye

La eléctrica enviará un helicóptero no tripulado para analizar la situación de las piscinas, expuestas al aire, y comprobar si es posible extraer las barras de combustible.

Por otra parte, la compañía también indicó que las concentraciones de materiales radiactivos en el mar de la central siguen cayendo, aunque se mantienen a niveles altos.

Los últimos niveles de yodo radiactivo en aguas cercanas al reactor 2 fueron 2.500 veces superiores al límite legal, por debajo de los 7,5 millones de veces detectados el 2 de abril.

Japón descarta cambios en su estrategia para hacer frente a la crisis

El jefe del Gabinete japonés, Yukio Edano, ha descartado que vayan a producirse cambios en la respuesta a la crisis nuclear desatada en la central de Fukushima-1. El portavoz comentó que, si bien el Gobierno ha equiparado el nivel de gravedad del accidente al ocurrido en Chernobil, ello no significa que la situación esté empeorando.

Esta modificación no se debe a una nueva alarma, sino que se basa en los últimos análisis de los datos. Así lo ha manifestado en la primera rueda de prensa convocada para los medios internacionales desde el terremoto y el tsunami del 11 de marzo.

Ahora el nivel de gravedad se sitúa en el grado 7 -el máximo en la escala internacional- frente al 5 fijado hasta el martes a primera hora. La Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) evita las comparaciones entre Fukushima y Chernobil, puesto que la equiparación se debe a la suma de la radiación emitida por los tres reactores de la planta nipona como un único incidente. En el caso de Chernobil fue sólo un reactor, el número 4, el responsable de toda la radiación.

La Agencia de Seguridad Nuclear e Industrial japonesa (NISA, por sus siglas en inglés) y la Comisión de Seguridad Nuclear de Japón calculan que la radiación acumulada en Fukushima es de entre 370.000 y 630.000 terabecquerelios. La media de esas dos cifras, 500.000 terabecquerelios, representa casi el 10% de la radiación total emitida en Chernobil, según estos dos organismos.

Nueva réplica

Mientras tanto, la provincia de Fukushima ha tenido que hacer frente esta madrugada a un nuevo temblor de 5,8 grados en la escala Ritcher que ha afectado al noreste del país. El seísmo, sin embargo, no ha causado daños y ha permitido continuar a los operarios que trabajan en la central nuclear de Daiichi con las labores de enfriamiento de los reactores perjudicados tras el tsunami del pasado 11 de marzo.

Según la Agencia Meteorológica de Japón, desde esa fecha se han producido más de 400 réplicas superiores a cinco grados. Su intensidad en los últimos días ha dificultado, aún más, las tareas de los trabajadores en la planta, ya que han tenido que ser desalojados temporalmente en varias ocasiones.

Los operarios de Fukushima se concentran este miércoles en drenar el agua contaminada que inunda varias zonas de las instalaciones del reactor 2, según informa la cadena de televisión NHK.

El objetivo es retirar entre hoy y mañana al menos 700 toneladas de las cerca de 6.000 que anegan distintas unidades de la central, indicaron fuentes de Tepco citadas por el canal.

Además, en el reactor 1 continúa la inyección de nitrógeno en la contención primaria con el fin de rebajar el riesgo de una explosión de hidrógeno como las que se produjeron en los primeros días de la crisis nuclear en los edificios que albergan los reactores 1 y 3.

Tepto también ha indicado que, pese a la inyección de nitrógeno, la presión en el reactor no está aumentando, por lo que no se descarta que haya un escape gaseoso y se vigila de cerca el nivel de la radiactividad en la zona.

La OMS reclama vigilar las consecuencias de Fukushima durante una o dos décadas

G2La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha subrayado la importancia de crear sistemas de vigilancia sanitaria que en los próximos 10 y 20 años midan las consecuencias largo plazo que, para la salud, puede acarrear el accidente nuclear en la central de Fukushima (Japón).

«Necesitamos crear las bases para estudios que deberán llevarse a cabo entre los próximos 10 y 20 años», ha declarado la directora del Departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de la OMS, María Neira.

Con todo, ha reconocido que era «quizás demasiado pronto» para poner en marcha sistema de vigilancia sanitaria.

La responsable de la OMS ha subrayado que las autoridades japonesas ya habían puesto en marcha una vigilancia de las funciones tiroideas de más de 940 niños.

El martes, el Gobierno japonés elevó de 5 a 7 el grado de gravedad del accidente de Fukushima, colocándolo al nivel de Chernóbil. Además, añadió otras cinco localidades al plan de evacuación, algunas de las cuales están situadas más allá de los 30 kilómetros que se han considerado como frontera límite de prevención.

Pese a la subida del nivel de alerta, los riesgos para la salud «en la zona situada en torno a los 40 kilómetros» no son más elevados ahora que cuando el accidente se consideraba de grado 5, ha recordado la OMS.

«No hacen falta nuevas medidas de salud pública», ha subrayado Neira.

«Es una situación que evoluciona y debemos hacer evaluaciones y reevaluaciones cada poco tiempo porque, desafortunadamente, la situación no está bajo control y no sabemos qué puede pasar», ha señalado.