Trabajadoras sexuales buscan reformar la ley que las regula en busca de derechos, una mayor autonomía y autogestión

Trabajadoras sexuales buscan reformar la ley que las regula en busca de derechos, una mayor autonomía y autogestión

En Salto «son muy respetadas» y no sufren persecución policial

Días atrás se llevó a cabo una jornada informativa y de difusión por parte del colectivo «Otras», un grupo de trabajadoras sexuales, que viene lanzando una campaña de recolección de firmas para modificar la ley Nº 17.515 de trabajo sexual.
En el marco de la difusión de esta temática, Ximena Bogarín, señaló que dicha ley se creó en los años 90, se aprobó en 2002 y hasta ahora no está reglamentada.
«Esta ley, es una ley higienista, que está pensada y enfocada en el cliente y en los dueños y dueñas de los lugares y lo que nosotras, como trabajadoras sexuales, queremos y reivindicamos es poder ser autónomas dentro de nuestro laburo. Otra de las particularidades de esta ley que queremos modificar es poder pasar de la órbita del Ministerio del Interior a la órbita del Ministerio de Trabajo como cualquier otra trabajadora», señaló Bogarín, desmitificando la creencia de que las trabajadoras sexuales se pueden jubilar, cuando en realidad eso no es así.
«Podemos realizar aportes como monotributistas, pero no tenemos la carátula de trabajo sexual, lo que significa que algunas compañeras aporten como masajistas, otras como trabajadoras del cuero», aclaró.
MODIFICACIONES A UNA LEY DEL AÑO 90´
Bogarín, manifestó que la ley beneficia a los dueños de las casas de citas donde las trabajadoras sexuales ofrecen su trabajo. «Esa ley, fue hecha en los años 90, donde el contexto era otro, la mentalidad también era otra y las necesidades de las compañeras trabajadoras sexuales eran otras; por eso, en ese momento lo que se buscó fue la aprobación de esta ley que hoy vemos con la necesidad de modificar», comentó la entrevistada.
Antes, las trabajadoras sexuales se veían con la dificultad de tener que enfrentar la violencia de la Policía, que hoy en día ya no se da, no es real y por eso se apunta a nuevos cambios y derechos que se dirigen más a la autonomía y la autogestión.
URUGUAY PIONERO EN EL TEMA
«Uruguay ha sido pionero en este tema, desde el 2002 somos trabajadoras y reconocidas como tales sin embargo el trabajo sexual continúa siendo un tabú porque no se habla de sexualidad, los propios compañeros no nos ven como trabajadoras, la sociedad toda cuestiona esto y las mujeres por sobre todo, que han estado relegadas durante muchos años. Pero para nosotras es una opción de empleo como cualquier otra. La carga moral que le pongan las personas es otro tema. Este es un empleo, reconocido en nuestro país como cualquier otro y eso tiene que respetarse», aclaró la entrevistada.
EN SALTO «SON MUY RESPETADAS»
En Salto particularmente, señalaron que las trabajadoras sexuales no escapan a la realidad que se da en el resto del país. Más allá de eso, aquí, no se viven situaciones de persecución policial ni dificultades para trabajar en ese sentido, como sucedía hace muchos años atrás, reconocieron en la entrevista.
Señalaron también que hay medios para denunciar estafas de clientes que por ejemplo no quieran pagar por el servicio, pero estos, son casos mínimos y en la generalidad de los casos en Salto «son muy respetadas las trabajadoras sexuales».
En lo que respecta a las zonas donde trabajan, señalaron que las mismas son delimitadas por las propias trabajadoras y no está reglamentada dicha distribución.
Se sabe que en la plaza de deportes trabajan las mujeres, en la Avda. Barbieri las mujeres trans y en la zona del Parque Harriague los hombres, explicaron, pero esa diferenciación no es algo que esté reglamentado y tampoco las autoridades pueden decidirlo.
EL TRABAJO SEXUAL COMO OPCIÓN
Las trabajadoras se registran en el Ministerio de Salud Pública y en el área de Investigaciones del Ministerio del Interior donde dicen la zona en la que van a estar trabajando. Este, justamente, es uno de los reclamos de las trabajadoras sexuales que anhelan dejar de registrarse en el Ministerio del Interior para pasar a hacerlo en el Ministerio de Trabajo y así quitarse ese estigma que las aleja de cierta manera de catalogarlas como trabajadoras.
«¿Por qué como trabajadoras tenemos que estar registradas en el ámbito de la Policía?», se preguntó Bogarín. «Eso, lo único que hace es etigmatizar», agregó.» Hay que dejar de ver al trabajo sexual victimizando a la mujer, somos capaces de optar, cuando hablamos del trabajo sexual autónomo, ponemos límites como cualquier persona. A veces se dice que a la trabajadora sexual se le paga y ella tiene que acceder a todo y eso no es así», concluyó.
En este marco, diferenciaron el trabajo sexual de la trata de mujeres, donde no hay opción y se ven obligadas, algo que denunciaron y denigraron.







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