Trabajadores de la salud pública participaron de jornada de reflexión sobre la violencia de género

Hay lugares en donde se da “la soberbia de la profesión y del cargo”

El pasado viernes por la mañana en el salón de Actos del Hospital Regional Salto, la Federación de Funcionarios de Salud Pública organizó una jornada sobre Violencia de Género. En la misma participaron más de 60 trabajadores, entre los que se encontraban enfermeras, auxiliares, personal del CTI, de las UBA, de policlínicas rurales y de los diferentes sectores del Hospital. Se contó además con la presencia del secretario general de la federación, Pablo Cabrera. La primera parte de la actividad estuvo a cargo de la trabajadora social Verónica Bandera, del Servicio especializado de atención a mujeres en situación de Violencia Doméstica. Este servicio está a cargo de INMUJERES, que depende del Ministerio de Desarrollo Social, y lo ejecuta CIEDUR (Centro Interdisciplinario de Estudios para el Desarrollo del Uruguay). Cuenta con un equipo técnico constituido por psicólogo, asistente social, y brinda asesoramiento legal gratuito.

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Funcionarios de la salud presentes en la jornada.

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Verónica Bandera en parte de la exposición.

LIMITACIÓN DEL GOCE DE LOS DERECHOS HUMANOS

Se hizo referencia a la ley 17.514 que declara de interés general las actividades orientadas a la prevención, detección temprana, atención y erradicación de la violencia doméstica.  Según el artículo 2º de dicha ley “constituye violencia doméstica toda acción u omisión, directa o indirecta, que por cualquier medio menoscabe, limitando ilegítimamente el libre ejercicio o goce de los derechos humanos de una persona, causada por otra con la cual tenga o haya tenido una relación de noviazgo o con la cual tenga o haya tenido una relación afectiva basada en la cohabitación y originada por parentesco, por matrimonio o por unión de hecho”.

MEDIDAS DE PROTECCIÓN

La normativa hace referencia a como se suele manifestar la violencia: física, psicológica o emocional, sexual y patrimonial. La misma ley establece también medidas de protección ante situaciones de violencia que toma el juez y que procuran proteger “la vida, la integridad física o emocional de la víctima, la libertad y seguridad personal, así como la asistencia económica e integridad patrimonial del núcleo familiar”. Entre otras las medidas son: el retiro del agresor de la residencia común; el reintegro al domicilio de la víctima que hubiere salido del mismo por razones de seguridad personal; prohibir, restringir o limitar la presencia del agresor en el domicilio, lugares de trabajo, estudio u otros que frecuente la víctima; incautar las armas que el agresor tuviere en su poder.

EL CICLO DE LA VIOLENCIA DOMÉSTICA

En la charla se hizo referencia al llamado ciclo de la violencia. El mismo consiste en la acumulación de tensiones, en la que aparecen enojos, mal humor, agresiones, discusiones. Luego se pasa a hechos violentos, para luego aparecer la “luna de miel”, en donde se produce una especie de arrepentimiento, de negación y de pedir perdón por parte del agresor. Quedó claro que el agresor no es un enfermo, sino que su conducta es parte de un patrón de su personalidad que habita en él. Se dijo que es muy difícil que el varón que agrede reconozca. Se puso en común que las personas sienten miedo, culpa, vergüenza, auto desvalorización, falta de confianza

LA SOBERBIA DE LAS PROFESIONES

Una de las participantes de la actividad manifestó que en el ámbito del sector de la salud y concretamente en el Hospital “hay un colectivo muy particular”. Hizo mención a que se verifican muchas situaciones de lo que denominó “soberbia profesión y soberbia cargo”. Agregó que hay lugares en donde “específicamente se nota por las características del servicio, como es el caso del block quirúrgico, en donde hay una especie de cultura y en donde se puede apreciar la violencia de género”. También se hizo mención que “los familiares de los pacientes presionan a los enfermeros porque los médicos no pasan por las salas” y a que “muchas veces los varones compañeros de trabajo son violentos, tanto enfermeros como administrativos”.

LOCAL EN EL CERRO

Diego Lamas 396, en el mismo edificio de la UBA del Cerro, cerca de la plaza Flores. Atiende los días lunes, miércoles, jueves y viernes de 14 a 18 horas, y los martes de 8 a 12 horas. Los teléfonos para comunicarse son: 473 247174, o a los celulares 098 161 471 y 098 950 603. Es un servicio ambulatorio. No atiende emergencias.