Trabajadores rurales denuncian situaciones de esclavitud

Trabajadores rurales denuncian situaciones de esclavitud

Héctor Piedrabuena, Gerardo Iglesias y Germán González, dirigentes del sector rural 

“Duermen en nichos de ómnibus o los encierran en galpones junto a sus niños”

Dirigentes sindicales expresan que en el sector rural se siguen verificando situaciones de verdadera esclavitud   

En la pasada jornada se hicieron presentes en nuestra ciudad representantes de la Regional Latinoamericana de la Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación y Agricultura (Rel-UITA) los que compartieron tanto la experiencia internacional como nacional y local del sector. Se destaca que los trabajadores rurales son los grandes excluídos en el mundo, además de integrar el sector en el que más accidentes laborales se dan. En el caso uruguayo si bien las normas actuales han consagrado muchos derechos el cumplimiento de las mismas está muy lejano, en virtud de que aún la organización no está suficientemente fuerte. Denunciaron, igualmente, situaciones de “esclavitud” en el sector, con violaciones flagrantes  a los derechos básicos de las personas.

EN EL CAMPO SE NOTA UNA GRAN EXCLUSIÓN SOCIAL

El secretario general de la Rel-UITA, Gerardo Iglesias, consultado por EL PUEBLO respecto a como visualiza la realidad de los trabajadores rurales expresó que “el sector agrícola a nivel mundial tiene una gran problemática. Es el sector donde se dan más accidentes y se dan más muertes por accidentes de trabajo, más que la construcción y más que la minería. Cuando hablamos de hambre en el mundo y cuando decimos que uno de cada siete habitantes en el mundo sufre de hambre, el 75% de esas personas vive en el campo. Quiere decir que en el campo, lo que se nota es una gran exclusión del tipo social”. Relató que “las condiciones de trabajo varían de país en país pero hay un común denominador: es una explotación feudal.

PASAMOS DE NO TENER NADA A TENER CASI TODO

Para Germán González, dirigente de sindicatos rurales del sur del país “los trabajadores rurales del Uruguay vienen pasando un proceso de no tener nada a tener todo, pero sigue sin tener la capacidad de implementar ese todo que tenemos. Porque de un día para el otro, los sindicatos discutimos ocho horas, categorías, aumento de salarios, convenios de salud y seguridad, seguridad social, seguro de paro (que antiguamente no teníamos nada de eso), y eso nos superó.

FALTA ENTRAR A LOS LUGARES DE TRABAJO

Para González esta realidad de nuevas normas que superó al sector se da “porque nos falta lo fundamental: entrar a los lugares de trabajo. Porque uno puede entrar en una plantación de Citrus y es muy fácil: tenés 50 o 60 trabajadores y es como la industria. O podés entrar en una plantación de manzanas, donde hay 50 trabajadores y es igual”. Pero, agrega González, que no hay que olvidar que la gran mayoría de los trabajadores rurales “son dos en un campo (o en un tambo) y es muy difícil organizar o consolidar y hacer cabeza en una organización sindical con dos trabajadores trabajando al lado del patrón. Es muy difícil”.

UN TEMA CULTURAL

Aclaró que “cuando se nos plantea hace años el tema de las ocho horas, su  adopción no pasó por un tema económico, de que había que pagar horas extras, sino que pasó por un aspecto cultural, ideológico. Los patrones quieren tener a su servicio a los trabajadores las 24 horas”. Brindó un ejemplo concreto en que “a las 3 de la mañana de un día de tormenta fuerte el patrón llamó a su peón para que fuera a abrirle la tranquera que le quedaba como a 10 cuadras, porque no quería bajarse y mojarse de su 4 por 4″.

Ocurre también que otras zonas del país “ganan mil pesos por día, pero el patrón les aporta 280 pesos y por trece jornales en el mes”.

RESCATE DE TRABAJADORES EXPLOTADOS

Se dan situaciones de verdadera explotación, mencionó el dirigente. Recordó el ejemplo de hace unos años cuando “se rescató a unos trabajadores salteños de la papa que estaban trabajando en San José, que dormían en nichos de ómnibus. Los habían llevado con promesas y dormían en un ómnibus. Los baños eran agujeros en la tierra que lo iban moviendo, haciendo pozos con lonas cerradas a los costados del campo. La parte de arriba del ómnibus no tenía techo y se usaba de comedor con una lona, y de noche dormían tipo nicho de tumba en el baúl del coche”.

ENCERRADOS EN UN GALPÓN

También estas situaciones han pasado en plantaciones de vid y bodegas del sur. González comentó que en una oportunidad concurren a dicho lugar de trabajo y “encuentran a todos los trabajadores con niños encerrados en un galpón y trancados por fuera. A los 8 y 30 de la noche los trancaban y hasta las 7 de la mañana quedaban encerrados”. El dirigente expresa que “hasta el día de hoy sigue pasando, aunque se ha mejorado mucho, a partir de la presencia constante del sindicato”.







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