Tras clausurar el geriátrico y apresar a su responsable, nadie se ha hecho cargo de los internos aumentando el problema

Tras clausurar el geriátrico y apresar a su responsable, nadie se ha hecho cargo de los internos aumentando el problema
Alrededor de 20 ancianos estaban hasta ayer a la espera de familiares que se hagan responsables de ellos, luego de que quien estaba a cargo del geriátrico donde se alojan y de una chacra para enfermos psiquiátricos, fuera procesada con prisión hace poco más de un mes por un delito de privación de libertad.
La situación actual es que al ser procesada la responsable del lugar, nadie se hizo cargo de los abuelos, de acuerdo a lo manifestado a EL PUEBLO por Marcelo Acuña, exesposo de la responsable, quien por pedido de su exesposa y madre de sus hijas, se hizo cargo de los ancianos hasta que las autoridades le aportaran una solución, ya que hasta el día 23 tiene plazo para realojar a todas las personas que allí se encuentran.
Según manifestaciones de Acuña, una vez procesada la mujer en cuestión, fue él quien debió clausurar la chacra porque nadie se hizo cargo de la gente que allí estaba alojada y fue él mismo quien llamó a los familiares de los internos para realojarlos.
Acuña indicó que el negocio como geriátrico “no era rentable”, sino que “ella lo hacía de corazón”, allí hay personas que pagan dos mil pesos y usan pañales todo el día y “acá se trata igual al que paga

Alrededor de 20 ancianos estaban hasta ayer a la espera de familiares que se hagan responsables de ellos, luego de que quien estaba a cargo del geriátrico donde se alojan y de una chacra para enfermos psiquiátricos, fuera procesada con prisión hace poco más de un mes por un delito de privación de libertad.

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Una de las abuelas internadas en el lugar

La situación actual es que al ser procesada la responsable del lugar, nadie se hizo cargo de los abuelos, de acuerdo a lo manifestado a EL PUEBLO por Marcelo Acuña, exesposo de la responsable, quien por pedido de su exesposa y madre de sus hijas, se hizo cargo de los ancianos hasta que las autoridades le aportaran una solución, ya que hasta el día 23 tiene plazo para realojar a todas las personas que allí se encuentran.

Según manifestaciones de Acuña, una vez procesada la mujer en cuestión, fue él quien debió clausurar la chacra porque nadie se hizo cargo de la gente que allí estaba alojada y fue él mismo quien llamó a los familiares de los internos para realojarlos.

Acuña indicó que el negocio como geriátrico “no era rentable”, sino que “ella lo hacía de corazón”, allí hay personas que pagan dos mil pesos y usan pañales todo el día y “acá se trata igual al que paga8, 10 ó 2 mil pesos”.

De acuerdo a lo que pudo saber EL PUEBLO los aportes que hacen los internados son bajos en comparación con otras casas de salud, por lo cual ahora tienen “que sacar de abajo de las piedras”, para poder pagar otro lugar.

EN BUSCA DE FAMILIARES QUE SE HAGAN CARGO

Ayer sobre las 9:30 de la mañana unos siete abuelos tomaban mate o simplemente estaban sentados a la sombra de un muro lateral de la casa ubicada en la Zona Este de nuestra ciudad, una de las abuelas improvisaba un refuerzo de mortadela con galletitas que le dio el ahora encargado de la casa, mientras que una de las ancianas era trasladada por sus familiares en una camioneta. Tanto el familiar que la llevaba en una silla de ruedas como la propia abuela lloraban, ésta última porque no se quería ir y gritaba “gracias por todo”, mientras que el familiar decía que “los del MIDES son una porquería”.

Los familiares habían venido a llevarse a quien había permanecido en el Hogar Tres Marías, ubicado en Silvestre Blanco 2357 durante 4 años.

Se notaba la molestia al retirarse del lugar y no quisieron emitir declaraciones a EL PUEBLO. La hermana de la internada  apenas se limitó a decir “no tienen solución, hay que sacar de abajo de las piedras para ir a pagar otro hogar. El MIDES me llamó, pero no tengo para pagarle otro lugar. Yo sé todo lo que se dijo pero a la mía (hermana) la trataron perfectamente, encantada. No es tanto como se dice, es más el pamento que hacen. Hace 4 años que está acá y a mi hermana siempre la trataron bien, yo nunca vi nada. Es una gran porquería el MIDES. Estoy muy agradecida al Hogar Tres Marías”, comentó mientras subían a la anciana en una silla de ruedas en la parte trasera de la camioneta y se retiraron del lugar de prisa.

Una enfermera de salud pública atiende a los ancianos

Una enfermera de salud pública atiende a los ancianos

Al frente de la casa, en el interior, en el patio lateral y en unas habitaciones del fondo, habían abuelos que recibían controles de presión y de glucosa (hay dos diabéticos) por parte de una enfermera asignada por ASSE.

Ropa tendida, cortinas dividiendo habitaciones, y varios sillones fueron las primeras imágenes que pudo visualizar el equipo periodístico de EL PUEBLO que se trasladó al lugar ayer sábado al promediar la mañana en la casaalquilada que oficia de geriátrico en la zona del extremo este de la ciudad y que sobre la vereda de enfrente, al cruzar la calle tiene un gran espacio baldío que abarca prácticamente toda la manzana.

LA INCERTIDUMBRE DE NO SABER  ADÓNDE IR

Entre todo el panorama que se estaba viviendo en el lugar, EL PUEBLO dialogó con varias de las personas que aún se encuentran alojadas en el hogar  y la mayoría coincidía en los buenos tratos recibidos.

Así es el caso de Catalina, que tiene 74 años de edad y que hace varios meses que se encuentra albergada en el geriátrico “Tres Marías” y dialogó tranquilamente con este diario, mientras tomaba una taza de agua mirando La televisión en el living de la casa junto a otros internos (que parecían estar muy lejos con sus mentes en otro lugar).

“Yo tengo una hija que está en Buenos Aires y no sé si se habrán comunicado con ella, pero como tengo una casa en el Barrio Nuevo Uruguay y si cierran acá me voy a volver a mi casa. Cobro alrededor de 8 mil pesos y acá (en el hogar de ancianos)  les dejo 6 mil pesos. Acá viene una enfermera y nos controla. Yo nunca vi nada mal, si alguien tiene un dolor de panza nos controlan enseguida. Es especial el trato acá”, comentó.

Por su parte, María Gisel, que tiene 50 años de edad dijo que terminó en “Tres Marías” tras varios intentos de suicidio y por la recomendación que una asistente social  le hizo a sus familiares, hace 4 meses que se encuentra en el lugar.

“Ahora mi hermana que es la que está a cargo de mi y que vive en Paysandú, la que trabaja como maestra, supongo que estará viajando hoy para acá, a su vez tengo una apoderada que está a cargo de mi que es una abogada. Yo no cobro pensión, estoy dependiendo de mi madre que a su vez está en otro geriátrico y como tiene una buena jubilación me está bancando esto. Sé que se paga 10 mil pesos. La atención es buena acá, al final uno se va encariñando con todos”, indicó.

Como entre  las personas que estaban en la chacra, había gente que no tenía adónde ir, Acuña (el nuevo responsable) llevó al geriátrico a Sergio, uno hombre que si bien recibe medicación, pero que “puede hacer mandados y entablar una conversación coherente” y él dijo a EL PUEBLO que el procesamiento de la encargada “fue una equivocación, nadie maltrataba a nadie, ella era buena con nosotros”.

Por otro lado, al hablar con otra de las personas alojadas en el lugar, ésta, con voz baja y mirando hacia sus lados constantemente, para controlar que nadie la escuchara, comentó a EL PUEBLO que “estuvo en varios hogares” y que “no sabía hasta cuándo” iba a estar en Tres Marías.

Dijo  también que “saqué todos los papeles para ir al hogar que está frente a la cancha de Nacional, pero todavía estoy esperando que11 4 15 067 me llamen. Yo no tengo familia. Si voy a otro lado tengo que gastar lo que no tengo, gano 3 mil pesos de jubilación y acá queda toda la plata que yo cobro. El trato es más o menos. Lo que pasa es que a mí no me gusta que le griten a las viejitas, ahora comemos la comida que nos trae el cuartel, pero antes no había casi nada, era fea y poca, puro sancochado, sin tuco y sin sal, sin nada. La medicación a veces me dan cuando le pido a la enfermera, si yo me siento descontrolado”, comentó.

Por su parte, dos familiares que habían llegado ante el llamado de Acuña para llevarse a los suyos, expresaban su “indignación” porque entienden que en lugar de darles una solución al asunto, “les están generando un problema”.

“¿Qué hacemos con esta gente? ¿A dónde los llevamos? Yo no puedo llevarla a mi casa. No tenemos quejas de maltratos”, eran algunos de los comentarios recibidos en el lugar.

El problema es que hay gente alojada en el lugar que no tiene familiares que puedan hacerse responsables y otros que no se los quieren llevar por distintos motivos.

Uno de los familiares dijo a EL PUEBLO que tiene un hijo discapacitado y llevar a su hermana que también requiere de cuidados le era” imposible”.

También era difícil encontrar un lugar donde la recibieran con los ingresos tan bajos como los que percibe. Otro señor que trabaja como peón de campo en un establecimiento rural, también dijo que “no se iba a llevar” a su familiar consigo porque él “no la podía cuidar y en Tres Marías estaba bien cuidada”.

ASEGURAN QUE NO ESTABAN EN MALAS CONDICIONES

Según relataron Acuña y la enfermera que hacía los controles a los adultos mayores allí internados, así como las dos funcionarias que estaban colaborando desinteresadamente -porque saben que no van a cobrar- con la atención de los abuelos, indicaron que allí “no hay ni abuelos desnutridos, ni deshidratados, ni personas con problemas de piel, salvo uno que tiene cáncer de piel, lo cual está certificado en sus historias clínicas por médicos que los controlan periódicamente”.

Acuña con Sara Ferreira y Wanda Aranguren de EL PUEBLO

Acuña con Sara Ferreira y Wanda Aranguren de EL PUEBLO

Acuña trabaja en la construcción y “no tiene conocimientos, ni práctica para cuidar ancianos” por lo que necesita que la situación se “regularice” lo más pronto posible.

Desde el procesamiento de la mujer que era la responsable del lugar, los efectivos militares del Cuartel General Artigas por disposición judicial, les dan la comida, además todos los días va una enfermera de Salud Pública al lugar, a realizarles los controles de presión y de hemoglucotest, mientras que los días lunes, miércoles y viernes va un médico del Hospital al lugar y los días martes, jueves y sábado lo hace un médico del Centro Médico, quienes revisan a cada uno de los alojados y dejan registrado en su historia su estado de salud.

Pero aún restan una veintena de personas cuyo destino no se sabe cuál será, porque nadie responde por ellos. “Acá nadie sabe si están limpios, si están sucios o si comen, porque vienen pocos familiares”, dijo Acuña.

COMO SE GENERÓ ESTA SITUACIÓN

Muchas de las personas que estaban en el hogar para personas con enfermedades mentales, fueron a parar al geriátrico “Tres Marías”, porque sus familiares no fueron a reclamarlos, ni tampoco se los llevaron a otro lado.

La clausura de la chacra fue, según dijo Acuña, por una denuncia que derivó en una inspección, donde se encontró a una de las internas encerrada en una habitación con materia fecal y en mal estado.

“Esa situación se dio porque ella estaba descompensada y para no atarla se la había encerrado y allí hizo la materia fecal, pero la policía le hizo tirar la materia” y eso fue lo que se encontró. “Ahí iban médicos, iba el Dr. Menoni que era quien los atendía”, explicó Acuña.

“Últimamente ella (su ex esposa) estaba ahí metida todo el día, prácticamente las 24 horas del día. La enfermera era ella”, agregó.

En la chacra había entre 12 y 13 personas, de las cuales algunas terminaron en el geriátrico que se sumaron a la veintena de personas con las que ya contaba el lugar antes de esto y ahora tiene fecha de cierre para el 23 de abril, sin saber qué destino llevarán sus moradores.

“Yo me encargué de llamar a los familiares y a los que no los fue a buscar nadie, me los traje para acá (al geriátrico). Pero ¿dónde está la parte humana del MIDES que me dejaron solo con todo esto? A mí lo único que me dio el MIDES fue traer al Ejército para que les dé la comida, porque lo demás lo pago yo”, dijo Acuña.

“Acá cerraban el 13 de abril, pero ahora llevaron el plazo hasta el 23”. Acuña dijo haber hablado en el MIDES con Mauricio Arreseigor, quien manifestó brindarle una ayuda al respecto, pero la misma es insuficiente”, según indicó.

Hasta el momento los adultos mayores están en el lugar en estado de precariedad sin saber todavía cuál será su destino. La actuación institucional tanto de la justicia como del Ministerio de Desarrollo Social es a todas luces insuficiente ya que los afectados por todo este problema que se ha generado, siguen siendo los abuelos.







Recepción de Avisos Clasificados