Trazabilidad

Esta palabra es poco conocida. Pero muy importante. Imaginémonos tener la información de la carne que tenemos en nuestro plato. No es poca cosa.

Nuestro país es reconocido a nivel mundial por su sistema de trazabilidad grupal, implementado por la Dirección de Contralor de Semovientes (DICOSE) hace más de 30 años.

A partir de la constatación, en 1996, de variaciones de la enfermedad de Creutzfeldt – Jakob en humanos, asociadas al consumo de carne de bovinos afectados, los países europeos ven la necesidad de determinar el origen exacto de los animales, como forma de controlar la enfermedad y prevenir el contagio al hombre. Este hecho, torna más exigentes a los consumidores en cuanto a conocer más sobre la procedencia y estado sanitario de los alimentos cárnicos.

El concepto de trazabilidad individual se instala en la industria cárnica. La Unión Europea de forma paulatina comenzó a tratar el tema como una exigencia a países que pretendan acceder a sus mercados.

Apostar a la implementación de un sistema de Identificación Individual y Trazabilidad del ganado bovino, no se imita al interés de preservación de mercados internacionales. El sistema actual aporta otros elementos de gestión, que permiten mejorar la productividad ganadera y el control nacional de enfermedades. El 2 de Agosto de 2006, se crea el Sistema de Identificación y Registro Animal (SIRA), cuyo cometido es la construcción de la trazabilidad de los productos de origen animal en el territorio nacional, está consagrado en la Ley Nº17.997.

El 1º de setiembre del mismo año se dio el primer paso hacia la trazabilidad del ganado bovino. Con carácter obligatorio se comienza la identificación y el registro de todos los terneros nacidos en el territorio nacional, así como el registro individual de los movimientos, con o sin cambio de propiedad.

La identificación consiste en la aplicación de dos dispositivos por animal, independientes y complementarios: uno visual y otro electrónico. El visual, tipo caravana, lleva impreso un número único e irrepetible por cada animal. Se coloca en la oreja izquierda. El electrónico, es un dispositivo de radiofrecuencia, donde se almacena el mismo número de la caravana visual y se coloca en la oreja derecha.

Todos los datos vinculados a cada animal y sus movimientos forman parte de la base de datos del Sistema Nacional de Información Ganadera.

Teniendo en cuenta las crecientes exigencias a la hora de garantizar la calidad de los productos y los procesos, se ha diseñado este sistema cuya sigla es SNIG (Sistema Nacional de Información Ganadera), un sistema que amplía los ya existentes en el MGAP.

Este sistema aporta las funcionalidades necesarias para que DICOSE gestione los registros de los principales actores de la cadena agroindustrial.

Permite además mantener actualizadas las existencias de bovinos, ovinos, sumos, caprinos y equinos; la localización exacta, la extensión y el uso del suelo de cada establecimiento. Este registro abarca productores, plantas de faena, intermediarios, locales feria y cualquier otra empresa o lugar poseedor de ganado.

Recuerdo que un gran ensayo de trazabilidad se dio durante el asado más grande del mundo, un record Guiness que se dio el 13 de abril de 2008 en la rural del Prado. El mencionado asado fue una gran oportunidad para destacar el desarrollo y las capacidades de Uruguay para asegurar la trazabilidad de sus carnes. Se analizó durante esta actividad una muestra de carne y se determinó a qué animal pertenecía, mediante la comparación de ADN de la muestra con los perfiles de ADN de los animales faenados. Así se puso en práctica la tecnología que permite garantizar la trazabilidad de los animales a nivel individual, desde el plato hasta el establecimiento donde nació.

La mencionada actividad fue realizada por el Laboratorio de Genética Molecular Genia que se instaló en la rural del Prado en esa oportunidad tan especial. Se tomaron muestras de una de las parrillas y se confirmó que una de ellas correspondía a un animal proveniente del departamento de Rio Negro, de la zona de Averías, del Establecimiento Rincones.

El caso mencionado se trata de un caso muy especial, hoy con el sistema que nos brinda el MGAP no es necesario recurrir al ADN. Las carnes que se exportan van con un código de barras que permite el acceso a la información a los consumidores extranjeros que las llevan a sus mesas.

La trazabilidad, por lo expuesto es muy positiva para el desarrollo ganadero del Uruguay y además constituye una fuente de trabajo para muchos que se han capacitado a los efectos del caravaneo y los trámites burocráticos de este sistema.