Un desaplauso para los precios

Como tantos salteños, por estos días siempre hay un momento para salir a comprar productos de limpieza e higiene, que se han vuelto vitales para la vida cotidiana en tiempos de coronavirus. Sin dudas, esto que nos toca vivir por estos días de incertidumbre, angustias, expectativas y nerviosismo, ha marcado un punto de inflexión para siempre. Porque hoy la sociedad se enfrenta a uno de los retos más importantes que le haya tocado vivir en la historia reciente. tute
¿Volveremos ser tan frívolos como hasta ahora de vivir en el mundo de la imagen, importarnos por el consumismo como el modelo a seguir, y ver al dinero como lo único que importa, o empezaremos a valorar que las cosas más esenciales son las que están a nuestro alrededor, como lo que tenemos a nuestro lado todos los días? ¿Empezaremos a valorar el hecho de tener trabajo, de tener una casa a la que atender y dónde vivir? Y algo más importante aún ¿una familia a la que pertenecemos como si fuera un club especial con miembros distinguidos a los que solo nosotros les conocemos sus secretos?
Las cosas han cambiado para siempre, por eso, en este tiempo también surgen nuevas formas de llevar adelante nuestras actividades. Todo lo que nos está pasando nos hace valorar en una medida más considerada, a la tecnología, como una herramienta para poder acercarnos y o estar tan distanciados. Primero de nuestros seres queridos, de aquellos a los que no podemos ver ni abrazar, no solo porque la distancia existe y hoy se nota más que nunca, sino también porque con esto del coronavirus, ya no podemos abrazarnos, ni darnos un beso, ni tomarnos de las manos, pero sí podemos querernos y sobre todas las cosas mostrarlo de mil formas diferentes.
Pero también podemos valorar que se trata de una herramienta que nos marca un camino de cómo podemos hacer nuestro trabajo, mejorar la productividad porque el valor del tiempo ya es otro.
Al no salir tanto de casa empezamos, no solo a darnos cuenta de cómo es la misma y hasta de cuántos rincones tiene, a hacer cosas que antes quizás las salteábamos por entender que no nos daba el tiempo para hacer todo lo que hacíamos antes, y ahora nos damos cuenta que estábamos corriendo hacia ninguna parte, pero sobre todas las cosas que estábamos corriendo hacia el lado equivocado de la vida, porque dejábamos a nuestros seres más queridos de lado, como a un hijo pequeño que clamaba por estar más tiempo con nosotros, para encerarnos en una fría oficina.
Y cuando quisimos volver a buscarlo para tomarlo de la mano, el mismo ya no era niño, ni tampoco quería que le agarráramos esa tierna manito que antes despreciamos con una actitud mezquina hacia el valor del dinero que pudiéramos juntar estando lejos de todo.
Empero, no quiero ponerme a hacer catarsis en esta página sino contarles a ustedes, que más allá de todo esto que estoy diciendo, lo que escribo se refiere a este tiempo tan especial y a cómo el mismos muestra también la falla de los seres humanos en las cosas más simples. El sábado por la mañana acudí a una farmacia, como decía al comienzo, para comprar un producto de higiene como es, el tan necesario hoy por hoy, alcohol.
Para mi sorpresa, no solo ya no contaban con frascos de 1 litro, sino que además están cobrando el mismo a 700 pesos. Hace pocas semanas atrás, su precio en el mercado oscilaba los 180 pesos, monedas más, monedas menos. Hoy vale la friolera de 700 pesos el litro. Así como lo lee.
Entonces a mí me gustaría que en lugar de los aplausos que le dan a mucho personal de la salud por estar haciendo su trabajo, y por ponerse a la orden de atender cualquier caso grave que aparezca en la vuelta, hubiera también un «desaplauso» por los precios que nos imponen la industria farmacéutica en productos tan necesarios para la población en estos tiempos, como el caso del alcohol.
«No es un momento para ganar plata, es un momento para navegarla y ayudar, porque si no nos ponemos las pilas ahora en ayudar a los que están siempre a nuestro lado, estamos haciendo mal las cosas», me dijo un empresario hace unos días con una claridad meridiana que muchos deberían haberlo escuchado.
Pero no, si hasta hubo un reconocido comercio de plaza que siempre promociona productos al costo, quintuplicando el precio normal del alcohol, en el momento en el que la gente más lo necesita y llegó ilusionada hasta ese local y se encontró con que pagar lo que le pedían, se trataba de un verdadero asalto.
Debe haber más conciencia en la población de tomar los recaudos necesarios para cuidarse del coronavirus. De no contraerlo y en el caso de hacerlo, de evitar la propagación del virus, cuidando s sus familias.
Aunque también y por sobre todas las cosas debe haber conciencia de parte de los comerciantes que, embretados por el sofocón económico en el que estaban viviendo, ahora toman en cuenta por un lado el aumento de precios como una manera de poder recaudar lo que hasta ahora no estaban pudiendo hacer. Y por otro lado, también están usando los mecanismos de seguros de desempleo y despidos por el cierre temporal de sus empresas, como un pretexto para sacarse de encima a un montón de gente a la que ya no podían ni tampoco querían en mucho de los casos, pagarle el sueldo.
Así, que teniendo en cuenta que se trata de un momento donde debemos aprender a humanizarnos más, también debemos tener en cuenta que se trata de un momento donde estamos descubriendo cosas nuestras, que tampoco están nada buenas. Así que el momento de aprendizaje, será para todos aquellos que quieran verlo como tal.

Hugo Lemos