Un hijo de Barcelona que llegó a la Regional Norte para sumarse a los trabajos del equipo docente e investigación

Joan Soler, es un español que llegó a mediados de agosto específicamente para trabajar en el Departamento del Agua de la Regional Norte, se define como un ingeniero agrónomo reciclado a ingeniero civil del agua.
En España dictaba clases en la Universidad Politécnica de Cataluña en Barcelona, y cuando tuvo la oportunidad de concursar por una plaza en la Universidad de la República, no dudó en hacerlo.
Actualmente es docente en la carrera “Licenciatura de ciencias hídricas aplicadas” de la UdelaR donde da clases de hidráulica en general, de canales, agrícola, drenajes; y en cuanto a la investigación se dedica al análisis numérico, utilizando el modelo de simulación donde por ejemplo  puede analizar qué pasaría si se rompe una presa, o cómo afectaría la ciudad de Salto una venida  importante de agua sobre el río Uruguay proveniente desde Brasil, entre otras cosas.
Los trabajos y estudios que realizan de manera conjunta el nuevo docente del Departamento del Agua Joan Soler y Pablo Gamazo, docente y actual director de dicho Departamento, les han llevado a publicar tres artículos en revistas importantes de México y Estados Unidos, donde Soler estudia el comportamiento de las aguas superficiales y Gamazo el de las aguas subterráneas.
LA DECISIÓN DE DEJAR SU TIERRA NATAL
“Las cosas en España están yendo muy mal, aunque desde el punto de vista periodístico no llega al exterior en la medida que realmente es, “yo creo que la situación es muy grave, en mi entender es pre revolucionaria, aún peor que como estaban los griegos hace cuatro meses atrás” dijo con preocupación Soler al referirse a la crisis por la que atraviesa su país de origen.
La información que maneja Soler es que en España, “una de cada tres personas está al paro, o lo que es lo mismo decir que no tiene trabajo, el  30% de la población activa está al paro, un millón y medio de familias están sin ingresos y viviendo de la pensión del abuelo, esto es muy grave, yo creo que es un país que esta en quiebra”.
Esto hizo que la situación personal de Soler no fuera ajena a lo que sucede en España y el negocio en que trabajaba se fundió; la Universidad donde dictaba clases no le ofrecía un cargo a full time, y se animó a concursar por el llamado de la UdelaR, ya que ésto coincidió prácticamente en el mismo momento. Además, Soler y Gamazo ya se conocían desde hacía un tiempo, cuando éste último estuvo en España cursando estudios específicos en su área, donde se forjó una lazo de amistad que perduró aún posteriormente a que Gamazo retornara a Uruguay.
Estas vicisitudes le hicieron a Soler decidir venir a probar suerte a Uruguay y en esta primera etapa que implica un cambio en su vida, optó por venirse solo, pero próximamente recibirá la compañía de su esposa e hija de 11 años que se han quedado en España, con la previsión de que en julio del año que viene se vendrían a vivir a Salto.
RACIONALIZANDO
LAS EMOCIONES
Soler, es un hijo de Barcelona, afirmó que recién está conociendo Salto y lo encontró muy tranquilo, muy parecido a una ciudad de España en que vivió un tiempo, a unos cien km de Barcelona y que cuenta con poco más de cien mil habitantes, donde la mayoría de su población proviene de trabajadores del campo en frutales, lo que le llevó a asimilar Salto a dicha ciudad.
Lo que más le ha costado es “el tema del papeleo”, el tener que levantarse cada día y pensar “que trámite tengo que hacer hoy” lo que le ha llevado un poco al estrés y le quita concentración en su trabajo, pero es algo que se está yendo tras el paso de los días.
Para este ingeniero español “las emociones deben controlarse desde el punto de vista racional” y es eso lo que  ha tratado de hacer para no añorar a su familia y su tierra, pero afirma haber descubierto una herramienta que le permitió acortar distancias y estar comunicado permanentemente a través del Skype “hace cinco o diez años habría sido muy duro estar escribiendo cartas y esperando la respuesta y ahora yo llamo y me contestan inmediatamente y los puedes ver, lo que hace que el sentimiento de extrañéz se vaya un poco” dijo.
Hoy por hoy Soler no puede afirmar si no volvería más a España luego que mejore la situación en su país, ya que dijo que es muy aventurado tomar una decisión ahora, con el tiempo “se va vaciando lo de allí y se va llenando lo de acá”, dijo, pero prefirió no adelantarse en los hechos.
EL AGUA COMO
POLÍTICA NÚMERO
UNO DE LOS ESTADOS
Consultado sobre su percepción de la situación del agua en nuestro país, el Ingeniero dijo “acá tenéis una cantidad  de mil trescientos milímetros al año de agua caída por la lluvia, lo que equivale casi a un metro y medio de agua, mientras en Barcelona hay cuatrocientos milímetros, o sea cuarenta centímetros, en ese sentido Uruguay es muy privilegiado, sobre todo para los ríos y las pasturas, acá tienen unos pastos que crecen solos, la generación de biomasa  es así muy importante, hay un nivel de agua muy sustentable. Lo que hace falta es una red de medidas de agua superficiales y subterráneas, para saber en un momento dado que nivel y que caudal de agua esta cruzando” comentó.
Respecto a la calidad del agua, Soler dijo no conocer demasiado la zona, pero de lo que ha visto comentó que “hay partes del río que están muy limpias, pero del barranco del club Remeros hacia adelante no es tan así”, refiriéndose a la zona donde se vuelca parte de las aguas servidas de la ciudad.
“Para mi eso hay que limpiar y una de las maneras es sacando los contaminantes, con depuradoras, no solo las papeleras contaminan, el fosfato por ejemplo era un gran problema en España que viene básicamente de los detergentes. Las ciudades deben tener su propia depuradora de agua, que no implica potabilizar el agua, sino quitar todos los sólidos, colar el agua a través de redes y luego hacer los tratamientos correspondientes para sacar los fosfatos antes de volcarla al río nuevamente.
Sabemos que el río tiene la capacidad de purificar propiamente su agua, pero esto muchas veces no sucede del todo así y se generan situaciones como la presencia de algas” comentó.
Añadiendo “si nos quejamos  de las papeleras debemos quejarnos contra la administración porque tira las aguas servidas al río sin estos tratamientos, el agua debería ser la política número uno de los estados” concluyó Soler.

Joan Soler, es un español que llegó a mediados de agosto específicamente para trabajar en el Departamento del Agua de la Regional Norte, se define como un ingeniero agrónomo reciclado a ingeniero civil del agua.

En España dictaba clases en la Universidad Politécnica de Cataluña en Barcelona, y cuando tuvo la oportunidad de concursar por una plaza en la Universidad de la República, no dudó en hacerlo.

Actualmente es docente en la carrera “Licenciatura de ciencias hídricas aplicadas” de la UdelaR donde da clases de hidráulica en general, de canales, agrícola, drenajes; y en cuanto a la investigación se dedica al análisis numérico, utilizando el modelo de simulación donde por ejemplo  puede analizar qué pasaría si se rompe una presa, o cómo afectaría la ciudad de Salto una venida  importante de agua sobre el río Uruguay proveniente desde Brasil, entre otras cosas.

Los trabajos y estudios que realizan de manera conjunta el nuevo docente del Departamento del Agua Joan Soler y Pablo Gamazo, docente y actual director de dicho Departamento, les han llevado a publicar tres artículos en revistas importantes de México y Estados Unidos, donde Soler estudia el comportamiento de las aguas superficiales y Gamazo el de las aguas subterráneas.

LA DECISIÓN DE DEJAR SU TIERRA NATAL

“Las cosas en España están yendo muy mal, aunque desde el punto de vista periodístico no llega al exterior en la medida que

El técnico español al centro de la fotografía de manos en el bolsillo.

El técnico español al centro de la fotografía de manos en el bolsillo.

realmente es, “yo creo que la situación es muy grave, en mi entender es pre revolucionaria, aún peor que como estaban los griegos hace cuatro meses atrás” dijo con preocupación Soler al referirse a la crisis por la que atraviesa su país de origen.

La información que maneja Soler es que en España, “una de cada tres personas está al paro, o lo que es lo mismo decir que no tiene trabajo, el  30% de la población activa está al paro, un millón y medio de familias están sin ingresos y viviendo de la pensión del abuelo, esto es muy grave, yo creo que es un país que esta en quiebra”.

Esto hizo que la situación personal de Soler no fuera ajena a lo que sucede en España y el negocio en que trabajaba se fundió; la Universidad donde dictaba clases no le ofrecía un cargo a full time, y se animó a concursar por el llamado de la UdelaR, ya que ésto coincidió prácticamente en el mismo momento. Además, Soler y Gamazo ya se conocían desde hacía un tiempo, cuando éste último estuvo en España cursando estudios específicos en su área, donde se forjó una lazo de amistad que perduró aún posteriormente a que Gamazo retornara a Uruguay.

Estas vicisitudes le hicieron a Soler decidir venir a probar suerte a Uruguay y en esta primera etapa que implica un cambio en su vida, optó por venirse solo, pero próximamente recibirá la compañía de su esposa e hija de 11 años que se han quedado en España, con la previsión de que en julio del año que viene se vendrían a vivir a Salto.

RACIONALIZANDO

LAS EMOCIONES

Soler, es un hijo de Barcelona, afirmó que recién está conociendo Salto y lo encontró muy tranquilo, muy parecido a una ciudad de España en que vivió un tiempo, a unos cien km de Barcelona y que cuenta con poco más de cien mil habitantes, donde la mayoría de su población proviene de trabajadores del campo en frutales, lo que le llevó a asimilar Salto a dicha ciudad.

Lo que más le ha costado es “el tema del papeleo”, el tener que levantarse cada día y pensar “que trámite tengo que hacer hoy” lo que le ha llevado un poco al estrés y le quita concentración en su trabajo, pero es algo que se está yendo tras el paso de los días.

Para este ingeniero español “las emociones deben controlarse desde el punto de vista racional” y es eso lo que  ha tratado de hacer para no añorar a su familia y su tierra, pero afirma haber descubierto una herramienta que le permitió acortar distancias y estar comunicado permanentemente a través del Skype “hace cinco o diez años habría sido muy duro estar escribiendo cartas y esperando la respuesta y ahora yo llamo y me contestan inmediatamente y los puedes ver, lo que hace que el sentimiento de extrañéz se vaya un poco” dijo.

Hoy por hoy Soler no puede afirmar si no volvería más a España luego que mejore la situación en su país, ya que dijo que es muy aventurado tomar una decisión ahora, con el tiempo “se va vaciando lo de allí y se va llenando lo de acá”, dijo, pero prefirió no adelantarse en los hechos.

EL AGUA COMO

POLÍTICA NÚMERO

UNO DE LOS ESTADOS

Consultado sobre su percepción de la situación del agua en nuestro país, el Ingeniero dijo “acá tenéis una cantidad  de mil trescientos milímetros al año de agua caída por la lluvia, lo que equivale casi a un metro y medio de agua, mientras en Barcelona hay cuatrocientos milímetros, o sea cuarenta centímetros, en ese sentido Uruguay es muy privilegiado, sobre todo para los ríos y las pasturas, acá tienen unos pastos que crecen solos, la generación de biomasa  es así muy importante, hay un nivel de agua muy sustentable. Lo que hace falta es una red de medidas de agua superficiales y subterráneas, para saber en un momento dado que nivel y que caudal de agua esta cruzando” comentó.

Respecto a la calidad del agua, Soler dijo no conocer demasiado la zona, pero de lo que ha visto comentó que “hay partes del río que están muy limpias, pero del barranco del club Remeros hacia adelante no es tan así”, refiriéndose a la zona donde se vuelca parte de las aguas servidas de la ciudad.

“Para mi eso hay que limpiar y una de las maneras es sacando los contaminantes, con depuradoras, no solo las papeleras contaminan, el fosfato por ejemplo era un gran problema en España que viene básicamente de los detergentes. Las ciudades deben tener su propia depuradora de agua, que no implica potabilizar el agua, sino quitar todos los sólidos, colar el agua a través de redes y luego hacer los tratamientos correspondientes para sacar los fosfatos antes de volcarla al río nuevamente.

Sabemos que el río tiene la capacidad de purificar propiamente su agua, pero esto muchas veces no sucede del todo así y se generan situaciones como la presencia de algas” comentó.

Añadiendo “si nos quejamos  de las papeleras debemos quejarnos contra la administración porque tira las aguas servidas al río sin estos tratamientos, el agua debería ser la política número uno de los estados” concluyó Soler.