Un parto en Sarandí de Arapey desnuda las dificultades de los lugareños para tener una atención debida en esos casos

Una anécdota imperdible del Dr. Albisu (de la fórmula del P.N.) atendió un parto en una casa en la que postulan un alcalde colorado.

Eran las cuatro de la mañana en Sarandí de Arapey. Hacía mucho frío, ya que las primeras heladas se hacen sentir y empiezan a desacomodar la temperatura del cuerpo. Pero los últimos días previo al cierre de la campaña electoral movilizan a todo el mundo y generan un entusiasmo que no se acuerda de las bajas temperaturas.
Un grupo de dirigentes nacionalistas se encontraba pasando la noche en aquella lejana localidad del interior salteño, ubicada a unos 206 kilómetros al noreste de la capital departamental, en la frontera más norte con el departamento de Tacuarembó.
El silencio reinaba en el lugar y casi hacía escuchar el sonido de la helada cubriendo los campos de la zona, cuando de repente el estruendoso golpe de una puerta terminó con el descanso. “¡Doctor, Doctor!”, gritaba alguien que golpeaba desesperadamente en la casa donde pernoctaba Carlos Albisu, presidente de la Comisión Departamental del Partido Nacional, quien pasaba la noche en el lugar luego de algunas actividades partidarias cumplidas ese día por la zona.
Entredormido, aunque con la interrogante de saber qué era lo que estaba pasando, por cómo se planteaba la situación en una localidad apacible como la de marras se preparó para lo peor.
“¿Sí acá estoy?, ¿qué pasó?”, respondió Albisu sin titubeos a quien lo convocaba del otro lado de la puerta. “Hay un parto, mi mujer está por tener, ¿me da una mano?”, le preguntó el esposo de la mujer parturienta al reconocido galeno, que no dudó en ponerse lo primero que encontró a mano y corrió al lugar donde se encontraba el advenimiento de una nueva criatura.
El recorrido de 200 metros entre las callecitas de tierra de la zona se hizo a pie, para no perder más tiempo y bajo el gélido viento que congelaba hasta la voz. El padre del niño estaba nervioso y Albisu también, ya que si bien es otorrinolaringólogo, una especialización que nada tiene que ver con alumbramientos, como estudiante de la Facultad de Medicina ya había tenido algunas experiencias y sabía más o menos cómo llevarla.
Al llegar a la casa, el excandidato blanco a diputado y presidente de los nacionalistas de Salto, se encontró con un enorme letrero que impulsaba a un hombre de la localidad como candidato a Alcalde por el Partido Colorado.
Albisu se reía y le decía a quien lo acompañaba “las cosas del destino, mirá vos”, aunque aclarando que ese tipo de situaciones son solamente “circunstancias de la vida”.
A LA GUERRA
Albisu llegó al lugar y allí se encontraba la enfermera de Sarandí de Arapey, Gloria Pechi, la que según él hace un “impresionante trabajo para atender a la población” y además “va a la guerra con un escarvadientes”.
La parturienta estaba en sus momentos más importantes y allí, trabajo de parto mediante entre Albisu y la enfermera Pechi, lograron traer al mundo sin mayores complejidades a Julián Ezequiel.
“El niño nació bien, tenía colorcito, respiraba bien y por suerte estaba todo normal, su mamá estaba un poco dolorida, por eso le suministramos un calmante con la enfermera y llamamos de inmediato a la ambulancia del Hospital de Artigas, que es el que asiste a esa localidad porque está más cerca que la ciudad de Salto”, comentó el médico al ser consultado por EL PUEBLO por la anecdótica situación que le tocó vivir.
La ambulancia demoró tres horas y media en llegar, pero la “madre estaba bien, tiene 35 años de edad y por suerte no presentó mayores complicaciones, también había una vecina allí que nos dio una mano y ayudó mucho, encendió el fuego de la chimenea para calentar el ambiente y todo tuvo un final feliz”, dijo el médico contento con la situación que le tocó vivir.
“La madre liberó la placenta en el lugar, el niño estaba bien, la madre se fue estabilizando y todos estábamos esperando a la ambulancia contando anécdotas lindas de esas que nos pasan en momentos inesperados y en lugares en donde menos te esperás que puedan ocurrir este tipo de cosas”, comentó Albisu.
SIN AMBULANCIA
Si bien ésta se trató de una historia con final feliz, donde los protagonistas resultaron bien atendidos, la situación desnuda un problema para los pobladores del lugar que a esta altura del partido rompe los ojos y es la falta de una ambulancia para la localidad de Sarandí de Arapey, acaso la más lejana de la capital departamental y de difícil acceso por su caminería pedregosa y en no muy buen estado.
En ese sentido, el hecho genera una situación de denuncia pública y de reclamo por la falta de médicos permanentes en la zona y de recursos para la atención de los pobladores de esta zona, algo que se ve reflejado cuando incluso ocurren situaciones agradables como la de la historia de marras.