Una historia que contar… “La voz libera al cuerpo de miles de mandatos”

Deborah Herdt es una cantante, compositora y terapeuta, oriunda de la ciudad de Maldonado, que nació el 27 de agosto de 1970. Su historia de vida trasunta en la música desde temprana edad y ciertos sucesos de su vida la hicieron volcarse al camino de la espiritualidad, concretamente del Ho’oponopono.
El Ho’oponopono es un arte hawaiano muy antiguo de resolución de problemas.
Ho’oponopono significa “enmendar”, “corregir un error”.
-¿Cómo comienza su historia de vida con el mundo de las artes?
-“En el mundo de la música comencé desde muy chiquita…en mi casa los instrumentos musicales y el canto eran lo cotidiano.
Muy pequeña ya estababa en coros y cantaba a modo solista.
A los 6 años comencé piano… y seguí por varios años, pero solo estudié para saber componer mis canciones y acompañarme con el instrumento.Déborah
A los 10 años cantaba en una banda de blues y a los 22 era solista, luego integré varias formaciones y grabé varios discos.
Posteriormente logré tener mi banda propia y discos de mi autoría.
-¿Qué realidades son las que le motivan a crear música?
-“Crear canciones es natural para mí… escribo sobre mi vida, sobre las experiencias del vivir humano… historias, todas reales, biográficas.
-¿Qué episodio marcó para siempre su vida, estableciendo un antes y un después?
-“No puedo contarles de un episodio que haya cambiado mi vida, han sido muchos momentos de rotación… pero sí, hubo un momento en que se agudizó en mí el trabajo del arte hacia lo social.
Así comencé a trabajar en la cárcel de las Rosas, con las mujeres de ese lugar y armé un coro .
Esta experiencia duró tres largos años, apoyada por Ministerio del Interior, Oficina de la Mujer, Ministerio de Cultura y un documental apoyado desde Presidencia. Armamos un estudio de grabación en la cárcel y grabamos un disco.
También estuve tres años trabajando en la Asociación Down de Maldonado, con música y artes plásticas; en la Escuela No.79 donde concurren niños con diversas discapacidades y en la escuela de niños con dificultades de audición y visión.
Ese trabajo me gustó mucho y me enriqueció.
-Una historia que recuerde que le haya dejado una enseñanza…
-“En un tramo de mi carrera como cantante iba en crecimiento y en el trabajo social… algo aconteció y debí parar todas mis actividades para acompañar a mi hija que con 14 años atravesó una situación muy peculiar (pero esa es otra historia).
Para sostener todo y un profundo movimiento que venía arrastrando de un duelo por separación, entré en la búsqueda de mi sanación interna, la recomposicion de mi persona.
Comencé diversos tratamientos y terapias hasta que llega a mi vida este Arte Sagrado hermoso Ho’oponopono y comienzo a usar las maravillosas herramientas.
Allí se produce un gran giro y mi vida ahora es una mezcla de arte con talleres terapéuticos por muchos lugares incluyendo el exterior y puedo ver la transformación y el alivio que esto trae a quien con curiosidad y amor viene a conocer esta cosmovisión hawaiana”.
-¿Cómo concibe al ser humano actual y al del futuro?
-“Al ser humano actual lo consibo como un ser que está buscando afuera todo el tesoro que tiene por dentro.
El llamado en este tiempo nuevo es a caminar hacia el interior, no dar más el poder a otros… el caminar hacia adentro y el empoderamiento trae un cambio de conciencia muy profundo.
Ese cambio hace que todo lo referente al auto respeto y valoración se instalen.
De esa forma nuestra vida inmediatamente cambia de carril… la visión y el propósito real de nuestra existencia se encauza.
Aunque parezca a veces que vamos involucionando, en realidad estamos viendo todo lo que hemos sido como humanidad, todo eso que no nos gusta de nosotros y de nuestra vida en un momento pide a gritos ser cambiado, entonces, si lo eliges… se cambia”.
-¿Cómo fue su experiencia en la cárcel de mujeres?
-“En mi proceso interior, mientras tenía los encuentros con estas mujeres privadas de libertad, encontraba las ausencias de diferencias entre los de afuera y los de adentro.
Cuántas memorias de dolor en cada uno de nosotros.
¿Cuántas veces estuve presa en mi casa? Presa de adentro, presa de ideas de otros que tomé como verdades para mí…presa de ideologías, religiones, patrones familiares… ¿Quién de nosotros no ha estado preso?
¿Nuestros hijos realmente son libres? ¿Acaso no han sido grabados por nosotros?
Claro, que vamos a defender un montón de valores que creemos que son muy contributivos, pero tal vez lo que ha sido bueno para mí, para ellos hoy no,
Desde esa consecuencia de lo que somos hoy ¿Podemos elegir no defender más ninguna postura? ¿Y si dejamos que todo caiga y en vez de defender inteligencias y estructuras mentales fuéramos un torrente de percepción abierta?
Para que esto ocurra debemos estar libres, lo que llamamos en Ho’oponopono o Punto Cero.
Ese lugar de nuestro campo energético de nuestros ser es donde no hay memorias, ni lealtades con grupos ni familiares, ni culturales ni políticos… es donde realmente somos libres.
He conocido a personas que están en la cárcel… algunos presos viejos como se les llama y los he visto libres.
Es un tema para un libro… quizá no es un tema cómodo, pero muy profundo y rico. La voz libera esas energías, libera patrones, libera al cuerpo de miles de mandatos…
Ese halo de vida, el HA , se practica cantando en conciencia.
El Halo de Vida que nos ha sido dado para vivir esta experiencia que atravesamos en este bello Planeta, Madre Tierra, Pachamama Bendita, Gaia…
El trabajo con la voz puede llevarnos a lugares muy profundos de nosotros que nunca hemos descubierto… donde están guardados los maravillosos tesoros del inmenso universos que somos”.