Uruguay competirá contra los mejores de la robótica mundial

Participará el 18 de Julio en la categoría “rescate” y presentarán un robot diseñado
para acceder a lugares inaccesibles para los humanos.

Participará el 18 de Julio en la categoría “rescate” y presentarán un robot diseñado para acceder a lugares inaccesibles para los humanos.

La robótica uruguaya está en ascenso. Dos adolescentes de 14 años representarán por primera vez al país en RoboCup, un torneo mundial que congregará en Brasil a, por lo menos, 3.000 participantes. La información fue confirmada en reciente publicación de “El País” de Montevideo, en nota cuyos tramos esenciales transcribimos en esta.

Un cubo de rubik, los diplomas de arquitectos de sus padres y los certificados que lo acreditan como primero y tercero en torneos de robótica. Estos adornos forman parte de la escenografía en donde Pedro Sales trabaja junto a Joaquim Silveria en su primer desarrollo conjunto.

Este último es hijo de un salteño ( Juan Pablo Silveira Coutinho) ,tiene 14 años,su madre (Victoria Francolino Slepac es de PaysandúJoaquimSilveira donde nació Joaquim y su hermana Lua Belem, de 12 años). Victoria es diplomática,  por eso a los 7 meses el fue llevado a Australia por 5 años y luego vivió  5 años más en Brasilia. En esta ciudad y por su colegio, fue a competir en Méjico y salió primero, también sacó una medalla de oro en el colegio de Brasilia, ahora está en Uruguay y lo invitaron a la competencia mundial en Brasil, joan pessoa, una ciudad al noroeste.

Joaquim, es nieto del recordado penalista salteño Luis Silveira Arrestia y de la maestra Violeta Coutinho.

EL OBJETIVO DE PARTICIPAR

Los dos estudiantes de tercer año de liceo, que se conocieron en un torneo en septiembre del año pasado, trabajan en su proyecto al menos una hora por día, aunque hay jornadas en las que multiplican su labor.

El deseo de ambos es que Uruguay «figure» en algún certamen internacional de robótica. RoboCup, uno de las más importantes, viene desarrollándose desde 1997 en países líderes en robótica como Japón y Estados Unidos. El año pasado convocó en Holanda a 3.033 participantes.

Pero la inversión económica en este torneo es muy importante. A modo ilustrativo, cuentan que sus padres debieron abonar US$ 700 solo por la inscripción. El viaje, el alojamiento y el costo del robot demandará un total de US$ 9.000, monto para el cual han comenzado a buscar sponsors que desean apoyarlos e impulsarlos.

Catástrofes.

Para la categoría en la que decidieron competir, la organización del torneo mundial les pidió una suerte de simulación de rescate de víctimas de una catástrofe. Para ello, deben desarrollar un robot que siga una línea y supere ciertos obstáculos que se le vayan presentando.

Como parte de su misión, el robot deberá encontrar a «una víctima», representada con una lata, a la que tendrán que dejar en «el punto de evacuación», ilustrado con un triángulo. Todo esto deberá hacerlo de forma autónoma.

Trabajar en un escenario que simule una catástrofe, «los motiva» a insertarse en la robótica, comenta Federico Andrade, mentor de los jóvenes, quien da clases sobre el tema en MVDRobotics, empresa uruguaya que dicta cursos sobre robótica.

Lograr que el prototipo cumpla su misión no es una tarea sencilla. Si bien hay un «modelo» de escenario, el terreno puede variar. Por eso, Pedro y Joaquim deben pensar numerosas situaciones posibles que el robot pueda llegar a enfrentar. Para ello, le colocaron 12 sensores para que se mueva, gire, detecte muros y no se salga de su ruta.

Pero no es todo. También le programarán las funciones que quieren que cumpla su ingenio electrónico: sea girar para la derecha o para la izquierda. Luego del diseño y la programación, lo lanzarán a la pista para probarlo. Allí es donde hacen las simulaciones y «entrenan» al robot.

Curiosamente, los robots que realizan estos dos estudiantes están a un paso «muy pequeño» de convertirse en una aspiradora robótica, asegura Andrade.

A un artefacto como el que han creado, se le podría digitar, por ejemplo, qué días de la semana debería limpiar, a qué hora y durante cuánto tiempo. El equipo tendría la capacidad de retornar, de forma autónoma, a donde le indiquen.

El trabajo.

Pedro Sales y Joaquim Silvera intercalan esta actividad con el liceo y a veces se les dificulta por la cantidad de escritos y deberes. Pero la pasión por la robótica, que ambos tienen desde los 10 años, los motiva para seguir adelante.

En eso tuvieron una gran influencia sus padres. «Sin el apoyo de ellos hubiera dejado la robótica a los 10 años», asegura Joaquim. Pedro también cuenta que lo incentivan en cada evento que hay sobre la temática. «Me dicen: `Se te acerca el torneo`; y ahí me pongo a construir un robot», afirma el adolescente.

Si bien sienten mucha pasión por este «hobbie», muchas veces les pasa que lo sienten como un trabajo «muy frustrante». «Podés pasar tres horas para lograr encontrar un error; eso nos ha pasado», comenta Joaquim.

Pasado y futuro.

Ambos ya han gozado de victorias en competencias. Joaquim, quien vivió durante cinco años en Brasil, obtuvo la medalla de oro en la Olimpíada Brasileña de Robótica, en una categoría de 4.200 participantes.

En Uruguay, Pedro obtuvo el primer puesto en «Sumo robótico», un torneo donde debía sacar de un círculo a los que enfrentaba. En esa instancia le llegó a ganar a estudiantes de la Facultad de Ingeniería.

Ambos apuestan a continuar juntos y a desarrollar robots en los próximos certámenes que haya en Uruguay.

El futuro lo tienen claro. Pedro desea ser ingeniero informático, con «algo» vinculado a la robótica. Joaquim, mientras tanto, planea recibirse de ingeniero mecatrónico.

EL ROBOT

Obstáculos

Los organizadores del evento pueden colocar ladrillos, lápices y otro tipo de artefactos que dificulten los movimientos del robot. Para ello, debe ser diseñado y programado pensando en múltiples escenarios posibles.

Sensores

Tendrá al menos 12. Entre ellos, dos para distinguir los muros que habrá a sus costados y otros dos para los obstáculos que vaya detectando.

Costo

El robot costará US$ 900, mientras que el montaje de un escenario de práctica del aparato cuesta US$ 500. Para financiar esto último, ya cuentan con un sponsor.