Uruguay desarrolla estrategia para vender con valor agregado en Asia

En el Lejano Oriente

Oportunidades en lácteos, carne, madera, biotecnología, informática y sector farmacéutico

El mundo observa a China y a los países del sudeste asiático. Los cambios que se suceden en el país más poblado del planeta y en la región más dinámica marcan la agenda del comercio y la política internacional. Tras la última crisis, la economía china salió más fortalecida y asumió el desafío de liderar el futuro crecimiento mundial, que ya no dependerá exclusivamente de Estados Unidos y Europa.

Además, el incremento del celo proteccionista en la región –en particular de Argentina y Brasil–, destinataria del grueso de las ventas con alto valor agregado de Uruguay, obliga a las autoridades a la búsqueda de mercados alternativos para colocar la producción.

De aquí que el posicionamiento frente a los nuevos desafíos de la economía global cuyo epicentro dinámico lo constituye el Lejano Oriente, es “el gran tema de discusión hoy en el mundo”, afirmó a El Observador el ministro de Industria, Roberto Kreimerman, a su regreso esta semana de una visita oficial a China.

Si bien las exportaciones uruguayas hacia destinos asiáticos crecieron fuertemente en los últimos años, lo hicieron de la mano de las materias primas, como la soja, la celulosa y la lana. Ahora, el objetivo del gobierno es poder introducir en esos mercados productos con mayor valor agregado.

En ese sentido, hay “cuatro o cinco sectores” con un fuerte potencial de crecimiento, indicó el secretario de Estado, y mencionó específicamente a la carne, la madera, los lácteos, los artículos farmacéuticos y los servicios informáticos.

La clave está en los rubros exportables que “tienen más conocimiento incorporado y menos volumen”, ya que el componente logístico en las exportaciones a Lejano Oriente cobran un peso fundamental, dijo Kreimerman.

Sostuvo además que la demanda de alimentos seguirá creciendo por el aumento de la población. A modo de ejemplo, citó el caso de los lácteos, que los asiáticos compran a Australia y Nueva Zelanda, “pero nosotros tenemos buena producción y podemos competir con esos países porque se manejan precios altos”, expresó.

La estrategia definida por el gobierno para mejorar la presencia comercial en el Lejano Oriente pasará por identificar las necesidades y posibilidades que ofrecen esos mercados, así como seleccionar industrias con alta incorporación de conocimiento en sus productos, dijo Kreimerman.

En esa línea, señaló que se trabajará conjuntamente con el instituto Uruguay XXI y el sector privado –con el que se continuará en la línea de concretar de forma periódica misiones comerciales– para profundizar el conocimiento del país, explicó.

Además, la acción de cancillería será clave en ese engranaje, e incluirá la apertura de nuevas embajadas, como por ejemplo en Vietnam donde la venta de lácteos continúa en expansión. “No se puede hacer negocios  de otro tipo que no sea commodities con un país, si no se abre allí una sede diplomática”, subrayó el ministro.

En enero, el canciller Luis Almagro ya había adelantado que la estrategia de relacionamiento exterior del país para 2012 pondría foco en la región y en “fortalecer los vínculos con Asia”. El año pasado, el vicepresidente Danilo Astori realizó visitas oficiales a China, India y Corea del Sur, país este último con el que se registran avances para la venta de carne.

Liderazgo

Convencido de que el liderazgo del siglo XXI se juega en la región Asia-Pacífico, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, definió a fines del año pasado que las energías de su gobierno se centrarán de aquí en más en esa región del planeta.

Es que China, y su área de influencia impulsaron la expansión de la economía mundial en los últimos años y asume el desafío de mantener el liderazgo de las próximas décadas.

“China emerge de la crisis fortalecida en su base productiva, tecnológica y financiera y con vínculos más relevantes con Asia y el Pacífico”, señala un reciente estudio de la Comisión Económica para América Latina (Cepal).

El creciente desarrollo de la economía asiática la convirtió en uno de los principales clientes de América Latina (el segundo para Uruguay) y se espera que en 2014 supere a las compras de toda la Unión Europea.

“Nuestra región debería redoblar sus esfuerzos para diversificar las ventas a China, incorporándoles más valor y conocimientos, para estimular alianzas empresariales, comerciales y tecnológicas con sus pares chinos y para promover inversiones latinoamericanas en Asia”, recomendó Cepal.

Al igual que Uruguay, en los últimos años América Latina incrementó fuertemente sus ventas hacia China sobre la base de los bienes primarios. El mayor crecimiento lo evidenciaron Perú y Chile, gracias a su “proximidad” a la región Asia-Pacífico.

En ese sentido, el analista de PwC Ramón Pampín indicó a El Observador que Uruguay debe aprovechar la oportunidad que significa crear un corredor asiático a través de Chile.







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