Uruguayos esperan primer avión para huir de Egipto debido al riesgo de las revueltas populares y los saqueos

Marión y Fernando habían viajado para descubrir los encantos del país pero se van sin haber visto las pirámides.

Antonio Rodríguez, de la agencia AFP

4Atrapados en un hotel de El Cairo, los uruguayos Marión y Fernando esperan el primer avión para huir de un país al que viajaron para descubrir sus encantos y del que se irán con el recuerdo de una capital sitiada, con edificios en llamas, hoteles saqueados y enfrentamientos en las calles.

“Viajar desde Montevideo hasta Egipto y tener que volver sin siquiera ver las pirámides, es algo horrible”, lamenta Marión en el vestíbulo de su hotel, donde conversa con Manuel Luque, Araceli y Omar, una familia española que todavía no sabe cómo podrá llegar al aeropuerto para tomar el lunes su avión de regreso. “Nosotros también nos venimos de vacaciones desde Madrid con la ilusión de visitar las pirámides y nos iremos sin haber llegado hasta allí”, explica Manuel Luque, al que la violenta y sangrienta revuelta egipcia sorprendió en los últimos días de sus dos semanas de vacaciones en Egipto.

“Son unas vacaciones frustradas, muy costosas. Es demasiado sacrificio”, añade su esposa, que dice no estar asustada por lo que está ocurriendo en Egipto, a pesar de que más de un centenar de personas murieron en enfrentamientos desde el martes pasado.

Antes de acabar sus vacaciones encerrada en un hotel de El Cairo, esta familia española había disfrutado de un crucero por el Nilo y de unos días en la playa en Urgada, a orillas del Mar Rojo.

Allí fue donde se enteraron el miércoles de las manifestaciones por la tele, la víspera de su regreso a El Cairo para visitar las pirámides y el Museo Nacional Arqueológico.

Los uruguayos Marión y Fernando ni siquiera pudieron disfrutar de unos días de turismo. Aterrizaron el viernes, unas horas después de que las autoridades impusieran el toque de queda y mientras decenas de miles de personas desafiaban al régimen de Hosni Mubarak en las calles de El Cairo.

“La primera sorpresa que nos llevamos es que no se podía salir del aeropuerto por el toque de queda”, recuerda Fernando. “Tampoco se podía cambiar dinero porque la informática no funcionaba. La telefonía también estaba fuera de servicio. Al rato, después de largas conversaciones, nuestro guía consiguió un taxi que nos trajo hasta este hotel”.

Durante el trayecto, la Policía impidió el paso de los uruguayos en dos oportunidades y el guía tuvo que “convencerlos” para que los dejase pasar. “Le vi pagarle a la Policía dos veces más de US$ 100″, explica el uruguayo, todavía sorprendido por “las coimas” que exige la Policía con un descaro total. “Para tranquilizarnos, el guía nos repitió sin cesar que la gente tenía odio contra Mubarak y que las manifestaciones no tenían nada que ver con los turistas”, relata Marión, que se creyó a salvo hasta el sábado por la mañana cuando descubrió un panorama desolador.

A pesar del caos, el guía trató de llevarlos hasta el museo arqueológico, que se encuentra justo al lado del edificio del partido del presidente que fue incendiado la noche del viernes.

“Cuando empezamos a ver lo que ocurrió en el centro de la ciudad, nos queríamos morir. Había edificios todavía en llamas, autos de policía quemados en la calle, cristales rotos por todas partes. Quedamos despavoridos”, cuenta.

Y lo peor fue cuando Marión vio el Hotel Europa quemado y saqueado. Ahí fue cuando se dio cuenta de que los turistas no estaban a salvo. “El guía nos dijo entonces que quemaron el hotel porque tenía una discoteca y un casino y que a los musulmanes no les gusta eso”, cuenta Fernando.

En ese momento, decidieron abandonar el país. De todos modos, el guía les había avisado que el acceso a las pirámides acababa de ser prohibido por las autoridades.

En el vestíbulo del hotel, los uruguayos esperan tener pronto un avión que los lleve a Madrid. Se sienten abandonados. “La embajada uruguaya no atiende el teléfono. No es como los españoles que sí tienen ayuda de su consulado”, se queja Fernando.

La familia española, en cambio, se siente abandonada por la compañía turística que contrató y que la dejó tirada en el hotel. Su avión está previsto para el lunes a las 10H00 locales (08H00 GMT), pero no saben cómo llegar hasta él.

“Como el toque de queda está vigente hasta las 08H00 de la mañana, creo que sería mejor que nos vayamos esta misma tarde en taxi hasta el aeropuerto y pasar la noche allí”, explica.

Si consiguen viajar pronto a Madrid, Marión y Fernando ya tienen un plan para tratar de aprovechar los pocos días de vacaciones que les quedan. “Trataremos de ir a Santiago de Compostela. Llevamos años con ganas de ir hasta allí para ver la catedral”.

Fuente: Observa.com

 

Advierten que la remodelación no es suficiente

Mohamed El Baradei: ‘Lo que hemos empezado no tendrá vuelta atrás’

4-Desde la plaza Tahrir (plaza Liberación), símbolo de las protestas durante seis días consecutivos, el Premio Nobel de la Paz en 2005, Mohamed El Baradei, se ha dirigido esta tarde a los manifestantes con un mensaje claro: “Lo que hemos empezado no puede tener vuelta atrás. Egipto comienza una nueva era”. Y ha pedido un poco de paciencia, porque está seguro de que “el cambio llegará”.

“Estoy orgulloso del pueblo egipcio y de su empeño por restaurar los derechos perdidos. Tenemos una sola exigencia: el fin del régimen y el inicio de una nueva era para Egipto”, proclamó El Baradei, que se dirigió por medio de un megáfono a las cientos de personas congregadas en el lugar.

Antes, en una entrevista concedida a la CNN, afirmó que asumirá la responsabilidad -porque así lo quieren los manifestantes y otras organizaciones políticas- de negociar la creación de un Gobierno de Unidad Nacional. “Espero estar en contacto muy pronto con el Ejército, para trabajar juntos. Ellos son parte de Egipto”. Y concluyó: “Mubarak debe abandonar el poder hoy”.

La organización que encabeza El Baradei, ex director de la Agencia Internacional de Energía Atómica, se ha unido a la de los Hermanos Musulmanes, el mayor grupo opositor egipcio, para crear un comité que analizará con el Ejército el final del régimen de Hosni Mubarak. El dirigente de los Hermanos Musulmanes, Saad Katatni, dijo que “el comité podría mantener mañana una reunión con responsables militares para analizar un posible cambio del régimen en Egipto”.

La remodelación de Gobierno ordenada por el presidente egipcio, Hosni Mubarak, no es suficiente para los ciudadanos, un mensaje que le han dejado claro saliendo por sexta jornada consecutiva a las calles, clamando un verdadero cambio de rumbo en el país.

El Ejército ha enviado más camiones a la plaza para reforzar la seguridad ante la llegada masiva de los manifestantes pese a la entrada en vigor del toque de queda -a las 16:00 hora local, una hora menos en España- mientras aviones de caza sobrevuelan el cielo de El Cairo, por primera vez desde que comenzaron las protestas. Durante cerca de media hora, por lo menos dos aviones de combate pasaron a baja altura sobre la plaza Tahrir provocando un ruido ensordecedor que, sin embargo, no logró acallar los gritos de los congregados en el el lugar.

El papel del Ejército

Los manifestantes, vigilados por las tropas del Ejército, no ocultan su descontento con el nombramiento de dos generales en altos cargos del Estado, al jefe de los servicios de inteligencia, Omar Suleimán, como vicepresidente, y a Ahmed Shafiq como primer ministro. Y hay una advertencia que se repite, a voz en grito, en los carteles y en pequeños papeles que asoman en las manos: “El juego se acabó”.

Y en esta partida clave para Egipto hay tres jugadores, el pueblo que exige la caída del régimen, Mubarak, que se aferra al poder, y el Ejército, que está llamado a jugar un papel fundamental en el futuro del país. Los militares tienen que mover ficha y lo tienen que hacer de manera rápida, porque la violencia y la anarquía se apoderan del país. Son los únicos que tienen el poder para derrocar al mandatario. .

Ahora, el Ejército se encuentra en una encrucijada y habrá que ver quien tiene más poder: si la cúpula militar nombrada por Mubarak para dirigir el país -el nuevo vicepresidente será el general Omar Suleiman- o las bases del Ejército que ayer dijeron que apoyaban la revuelta.

De su decisión depende el destino de 80 millones de personas. Oficialmente, el mensaje es que los militares han llegado a ocupar el vacío de poder dejado por la Policía, que ahora está volviendo a las calles, y tratan de preservar la propiedad privada y evitar los saqueos que se multiplican por todo el país.

Luchando contra la anarquía

“No queremos ni a Suleiman ni a Shafiq, queremos que Mubarak cambie todo”, explicaba el administrativo Ekrami Elzaiat, que ha pasado toda la noche en Tahrir junto a unas 2.000 personas. Elzaiat, que también es miembro del partido opositor Wafd, subrayó que “lo mínimo es que Mubarak acabe ya con su período de gobierno y no se presente a las próximas elecciones (presidenciales)”, previstas para el próximo septiembre.

Tanto Mustafa como Elziat rechazan a estos nuevos dirigentes, pero difieren de las razones que han llevado a Mubarak a decidir estos nombramientos. El primero cree que “Suleiman y Shafiq han venido para ayudar a Mubarak a salir (del poder)”, pero el segundo opina que estas designaciones tienen el fin de “reforzar la posición de Mubarak en el Ejército”.

Existen dudas en la calle sobre si estas protestas lograrán la salida inmediata de Mubarak o simplemente reformas políticas de cara a los próximos comicios, pero sea el resultado que sea se sienten ya contentos de lo logrado.

“Si no tenemos éxito y logramos quitar a Mubarak, al menos hemos conseguido que (su hijo menor) Gamal no llegue a la Presidencia; y eso es muy importante”, señaló Mustafa.

Egipto es un país en llamas, que se va sumiendo cada vez más en la anarquía. Los saqueos y la violencia se extienden como la pólvora encendida. De hecho, los egipcios se han visto obligados a crear sus propias patrullas para defenderse de los pillajes.

El presidente egipcio ha visitado la base central de operaciones del Ejército. La televisión estatal le ha mostrando entrevistándose con el general Omar Suleiman, nombrado ayer vicepresidente, y otros generales. También para abordar el estado de la seguridad en el país, el ministro de Interior Habib al-Adli se ha reunido con altos responsables de su departamento en su primera aparición pública tras la escalada de las protestas de los últimos días, según informa la televisión estatal.

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La Casa Blanca exige al régimen egipcio una transición ordenada

“Que nadie se aproveche para llenar un vacío” afirma la secretaria de Estado estadounidense

Soltando las últimas amarras con Hosni Mubarak, Estados Unidos ha pedido el inicio en Egipto de “una transición pacífica y ordenada” hacia “una verdadera democracia”. La era pos-Mubarak ha comenzado en Washington. Tanto si el presidente egipcio ha pasado ya a la historia mientras este periódico se imprime como si se aferra desesperadamente al poder, la Administración norteamericana ha comenzado a diseñar una estrategia en Oriente Próximo sin la tutela que durante 30 años ejerció el viejo líder arrollado por su pueblo.

La Casa Blanca informó anoche de que Barack Obama telefoneó a varios líderes en Oriente Próximo y Europa para coordinar los esfuerzos de esa transición, que previamente había sido solicitada por la secretaria de Estado, Hillary Clinton. Obama conversó con los primeros ministros turco, Recep Tayyip Erdogan; israelí, Benjamín Netanyahu, y británico, David Cameron, y el rey Abdalá de Arabia Saudí.

Como admitió Clinton en sus declaraciones, la primera preocupación de EE UU ahora es el vacío de poder que Mubarak deja, con el riesgo de que sea ocupado por enemigos de este país. “Queremos ver una transición ordenada, de forma que nadie aproveche para llenar un vacío, que no exista un vacío, que se elabore un plan que conduzca hacia un Gobierno democrático y participativo”, declaró la secretaria de Estado a la cadena Fox News.

Clinton no quiso ser muy específica sobre qué clase de Gobierno debe de sustituir a Mubarak -EE UU está intentando ser muy cuidadoso de no sonar intervencionista- y pidió que sean las fuerzas políticas y el pueblo egipcio quienes decidan el mecanismo de transición. “Nos gustaría la apertura de un diálogo que refleje la completa diversidad de la sociedad civil egipcia, para tomar los pasos concretos hacia las reformas democráticas y económicas que el propio Mubarak manifestó que iba a dar”, dijo. “Queremos asegurarnos de que no hay violencia ni provocaciones que desencadenen la violencia”, añadió Clinton a la cadena ABC. “Queremos ver que ese diálogo nacional comienza, de forma que el pueblo egipcio compruebe que sus legítimas preocupaciones son atendidas”. Clinton aseguró que la ayuda anual de 1.100 millones de euros a Egipto no está en discusión en estos momentos. Solo si Mubarak consigue resistir a sangre y fuego tendría sentido jugar esa carta. De lo contrario, EE UU tendrá que replantearse no solo la ayuda, sino toda su relación con el Gobierno que surja en función de la naturaleza de ese Gabinete. No existe en estos momentos una opción claramente buena para Washington. Incluso la de Mohamed el Baradei, un prooccidental que defiende un sistema democrático, presenta algunos inconvenientes, puesto que El Baradei tuvo algunas fricciones con EE UU durante su gestión de la agencia de energía atómica de la ONU. Es, sin embargo, infinitamente preferible a la de un Gobierno islamista. Mientras tanto, en Israel, Netanyahu declaró que el Estado hebreo debe “ser responsable y contenerse al máximo” frente a la inestabilidad que azota a Egipto. Netanyahu recordó que fue el primer país árabe en firmar la paz con Israel hace 30 años y expresó su confianza en que ese acuerdo de paz se prolongue. Netanyahu indicó que ha hablado sobre la situación en Egipto con Obama y con Clinton y que ha pedido a sus ministros que no hagan comentarios al respecto.

 

La revuelta, contada por los egipcios

“Todo el mundo sufre menos la familia de Mubarak”

4-2Mohamed Abdala, padre de familia de 32 años, es uno de los miles de egipcios que ha levantado su voz contra Mubarak, uno de los miles de egipcios que no consigue llegar a final de mes. Trabaja 15 horas al día en dos trabajos distintos, por la mañana como ingeniero y por la tarde en un cibercafé, y sólo consigue 1.300 libras al mes (unos 200 euros).

“No hay ningún piso para alquilar por menos de 500 libras al mes. ¿cómo voy a vivir con 800 libras si tengo dos hijos y una esposa?”. Y en busca de una respuesta sale a la calle, para clamar por su futuro y por el futuro de su país.

“La vida después de Mubarak será mejor, la gente de este país hará mejor a Egipto”, asegura confiado y reivindicando la protesta popular como “una revolución del pueblo, de musulmanes y cristianos, no una revolución islámica”. Y apunta dos nombres como futuros líderes del país: El Baradei y Ayman Nur.

Abil tiene 43 años y trabaja en el ámbito sanitario. “Tengo dinero pero no todo el mundo tiene esa misma suerte”, asegura esta mujer divorciada que tiene dos hijos de 22 y 19 años. Gana el mes 1.500 libras y asegura que es “afortunada” porque le ayuda su familia.

“En este país para vivir dignamente se necesitan 5.000 libras al mes. Aquí los niños mueren y la gente sufre, todos menos la familia de Mubarak”, asegura Abil, que “está emocionada” porque cree que sin Mubarak “mis hijos tendrán un buen futuro”.

“Nos han robado la libertad y el dinero; los funcionarios son los peores”, afirma por su parte Magdy Said, profesor de inglés de 35 años con tres hijos. Sólo cobra 500 libras -el salario mínimo es desde hace años de 300 libras-. Se ve obligado a dar clases privadas para obtener un extra.

“No puedo comprar casi nada”, explica Said, que como millones de egipcios ha visto como se han disparado en los últimos meses los precios de los alimentos básicos, entre ellos el pan después de que se hayan cancelado las importaciones de trigo desde Rusia.

“Es difícil sobrevivir porque también me hago cargo de mis padres”, afirma Said, que se ve obligado a dar dinero todos los meses a sus padres porque no hay un sistema de pensiones estatal. “Hoy los musulmanes y cristianos somos uno mismo y ojalá eligamos a nuestro presidente en unas elecciones limpias y democráticas”, explica.

Yusef Hawas, de 25 años, trabaja para multinacional estadounidense. No quiere decir lo que gana pero seguramente más que la mayoría. “Esta es la revolución de todo el mundo, los que ganan 2.000 dólares y los de 50″, zanja mostrando su solidaridad con lo que menos cobran.

“El régimen de Mubarak sólo ha ampliado las diferencias entre pobres y ricos. Cuando yo nací mi familia pertenecía a la clase media pero hoy esa clase está casi desaparecida”, explica Hawas.

“La gente educada está tratando de hacer una revolución pacífica pero la gente pobre está frustrada y está respondiendo con ir”, añade este joven, que cree que Mubarak intentará crear “pánico y miedo” para que la gente vuelva a sus casas y la revolución acabe. “Yo he dejado a mi hermano en casa para proteger a mis padres pero he salido a las calles”, concluye Hawas.

 

Tras retirarse el viernes

La policía vuelve a las calles bajo control militar para prevenir el pillaje

4Por primera vez desde la noche del viernes, la policía egipcia, responsable de la represión sangrienta que intentó aplastar la revuelta popular, volverá este lunes a las calles del país, aunque la plaza Tahrir seguirá bajo custodia del Ejército. Según la cadena Al Jazeera, los primeros agentes han comenzado a volver a las calles esta misma noche.

El regreso de la policía a las calles abre nuevos interrogantes sobre cuál será la reacción de los manifestantes, que han expresado un apoyo sin fisuras a los militares, pero han acusado a los policías de ser un instrumento en manos del régimen para acallar las protestas.

Fuentes del Gobierno que prefirieron mantenerse en el anonimato, dijeron que en las próximas horas se conocerá quién es el nuevo ministro del Interior, que ordenará “el replanteamiento de la misión de la policía para que vuelva a ser desplegada” en todo el país a partir del lunes.

Esta nueva misión policial incluye evitar los enfrentamientos con los manifestantes y perseguir a los responsables de acciones de pillaje, señalaron las fuentes, que especificaron que la policía actuará a partir de ahora “bajo la dirección del Ejército”. La retirada de los policías se produjo el viernes por la noche y la ausencia de agentes ha sido palpable en cualquier calle de la capital egipcia, donde normalmente hay una presencia casi ubicua de éstos.

Toque de queda

En paralelo a esta orden, las autoridades anunciaron que se ha ampliado en una hora más el toque de queda, que a partir de este lunes durará desde las 15.00 horas locales (14.00, en la península) -en lugar de las 16.00, como sucedió hasta hoy- hasta las 08.00 de la mañana (las 7.00, hora peninsular).

Esta decisión reduce a tan sólo siete las horas “hábiles” durante el día, aunque los manifestantes, que demandan la salida del presidente egipcio, Hosni Mubarak, no han tenido inconveniente hasta el momento en desafiar el toque de queda con sus protestas.

La ausencia policial ha dejado la labor de supervisión del cumplimiento del toque de queda en manos de los militares, aunque estos se han limitado por ahora a intentar prevenir los actos de pillaje y vandalismo.

Pillaje

Junto al Ejército, grupos de ciudadanos armados con palos, cadenas, bates de béisbol o navajas se han organizado para vigilar las calles por la noche. Pese a ello, grandes centros comerciales sufrieron graves daños por el vandalismo y el pillaje en la última noche, como el City Centre de Maadi, situado en el sur de El Cairo y donde casi todas las tiendas fueron destruidas por completo.







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