Varias empresas y pequeños comerciantes se ven perjudicados por la creciente y hay muchos trabajadores en el seguro de paro

Desplazamiento de familias enteras perjudica su actividad.

El desborde del río Uruguay provocó el desplazamiento de sus hogares de más de 1.700 personas, pero además genera que muchos salteños se queden si trabajo, principalmente aquellos cuyo sustento diario depende del nivel del río.
Los pescadores, por ejemplo, se ven afectados desde un primer momento y pierden así la posibilidad de sacar pescado del río. Sus ranchos son los primeros a los que les llega el agua y muchas veces mudan sus pertenencias unos metros más arriba hasta que el río los vuelve a sacar y así sucesivamente.
El servicio de lanchas sobre el puerto de Salto no funciona desde el pasado 25 de mayo, cuando se dio la alerta meteorológica por intensas lluvias y en estos días el río estaría llegando a su local.
A esto se suma la actividad de clubes deportivos como el Remeros y el Rowing que se ven perjudicados al igual que las tareas diarias de sus trabajadores.
Asimismo, todos los locales bailables de la costa debieron reprogramar su actividad y algunos ya se trasladaron a otros lugares, como es el caso de la Bámbola. Al VJ Costa ya le estaba entrando el agua y el VJ Sunset desde hace varios días se encuentra anegado por el río.
En este último caso, entre el VJ Sunset y el VJ Costa son muchas las personas cuyo trabajo depende directamente de esta empresa y que se ven perjudicadas por la crecida del río ya que el agua cubrió su lugar de trabajo y el personal fue enviado al seguro de paro. Pero a esto, se suman muchos puestos de trabajo indirectos que también se ven perjudicados.
El local del Ayuí, recientemente remodelado bajo la nueva licitación, tiene el agua casi llegando al techo y de esta forma un nuevo emprendimiento que implicó una gran inversión económica para dejarlo en las mejores condiciones se ve también afectado.
Además de las grandes empresas, en algunas zonas también se vieron afectados pequeños comerciantes como por ejemplo pequeños almacenes que debieron recoger todos los productos que tenían para la venta a la espera de que una vez que el río vuelva a su cauce normal puedan continuar con su trabajo.
“ES UNA CADENA”, DIJO UNO DE LOS PESCADORES
“Es una cadena”, dijo uno de los pescadores afectados por la creciente cuyo trabajo depende del río. “A nosotros no solo nos hizo perder las artes de pesca porque el manejo de la represa hizo que no nos diera tiempo de sacar nada, tampoco nos permite pescar y el local de venta (en la zona portuaria) ya no puede vender nada, comentó el pescador Ismael Sequeira.
En el caso del VJ Sunset, a tan solo seis meses de su inauguración ya se encuentra bajo agua. El emprendimiento que llevó una inversión cercana a los 100 mil dólares y permitió transformar un espacio de la costanera norte con un destacado y atractivo local de comidas con el aditivo de un espacio deportivo con una cancha de piso sintético, también se encuentra en estos día anegado por las aguas del río Uruguay.
Uno de sus principales, Matías Sabarrós, se lamentó por la situación en general que está viviendo el departamento y que los trabajadores directos se ven afectados por el cierre momentáneo del emprendimiento, entre el VJ Sunset y el VJ Costa.
La empresa todavía no tiene un estimativo de la pérdida económica que puede significar esta situación
“Nosotros cuando empezamos con este emprendimiento manejábamos alguna información de que por dos o tres años no iban a haber inundaciones y con esa expectativa nos arriesgamos a hacer ese proyecto, que con la cota 12 ya el agua está ahí (en el local). A a más de seis meses que estamos abiertos y que todavía no se terminó de pagar, pensar en una reforma o una reestructuración de todo no estaba dentro de lo pensado. El proyecto era instalar un contenedor para poder retirarlo cuando viniera el agua pero después empezamos a agregarle cosas y ya muchas de esas cosas no se pudieron sacar. Todavía no sabemos con lo que nos vamos a encontrar cuando baje el agua (…) pero esto nos hace pensar si volver o no, sobre todo si este tipo de situaciones se dan tan seguido”, comentó con pesar.
Por otra parte, consultado Richart Olivera, principal de La Bámbola , se mostró muy apenado por la situación, reflexionando que deberán realizar un balance para determinar hasta qué punto el negocio es rentable ante la subida del río por segunda vez en dos años y cinco meses.
“Hace un mes, para la nueva temporada, el local fue totalmente remodelado a fin de que los clientes puedan tener una vista privilegiada del río”.
En La Bámbola trabajan más de veinte personas directamente, y debido a que el local ha sido alcanzado por la subida del río, decidieron trasladarse a Chacra Manantiales, abriendo los días viernes y sábados, para mantener también la fuente de trabajo y los compromisos adquiridos con distintas bandas.
Este sábado actúa Chacho Ramos y ya están agendadas las próximas actuaciones de diferentes grupos y bandas musicales.
Olivera manifestó que tenía información de que por cuatro años no habría inundaciones, lo que lo toma por sorpresa ya que no fueron advertidos de esta situación en ningún momento.
Las pérdidas al día de hoy son de 20.000 dólares sin sumar a lo que tendrá que invertir a la hora de reabrir el local.