Vendedores ambulantes denuncian hostigamiento de parte del director del zoo, quien pretende reubicar sus puestos

Los vendedores ambulantes que trabajan en el zoológico del Parque Harriague se resisten a que sus puestos sean reubicados, como pretenden las autoridades del propio zoológico y la Intendencia.
La relación entre las partes está cada día más ríspida. Prueba de ello es la denuncia que presentó una vendedora de garrapiñadas, quien afirma que hace 38 años que tiene un carrito próximo al ingreso al zoo. La mujer dejó constancia en la sede policial de que el lunes pasado se encontraba en su puesto de trabajo, cuando llegó el director del zoológico, el Sr. Carlos Martínez, quien le solicitó “de malas maneras” que se retirara del lugar junto al resto de los vendedores ambulantes, porque “causan una mala impresión a los turistas”, según consta en la denuncia respectiva.
La alternativa que propuso el pope del zoo fue que los puestos sean trasladados a tres cuadras de donde se encuentran en la actualidad. La denunciante afirma que le explicó al Sr. Martínez que ella está enferma como para acarrear agua desde tan lejos, por lo que éste -según su versión-, le contestó que era mentira, porque la había visto desfilar por calle Uruguay, y le dio un pellizco en la pierna derecha, provocándole un moretón.
El conflicto por la reubicación de los vendedores ambulantes del zoológico tiene larga data y parece de nunca acabar. El proyecto ideado por la Intendencia para reordenar el predio exterior del parque, donde actualmente se ubican varios carros de venta de comida y bebida, encontró la férrea resistencia de los vendedores, quienes se niegan a que sus puestos sean realojados.
El objetivo es lograr reordenar el predio para dejar libre los accesos al zoológico y así ofrecer un mejor servicio a los visitantes. Pero por ahora esto no ha podido concretarse.
UN INSÓLITO CASO
DE INFIDELIDAD
Una historia dantesca ocurrió el miércoles pasado, cuando un marido confirmó la infidelidad de su mujer de una manera poco usual.
Todo se inició en la mañana del día en cuestión, cuando la esposa decidió dejar a su hija de tres años con una niñera, para encontrarse con su amante en un motel. La mujer salió de la casa con su auto y dejó el vehículo en un lugar apartado, para subirse a la camioneta del amante, en la que ambos ingresaron al establecimiento señalado. Allí estuvieron por espacio de una hora y media, y cuando decidieron abandonar el lugar, se encontraron con una sorpresa mayúscula. Apenas se abrió el garaje de la habitación, emergió la figura del marido de la mujer, quien se subió al capó de la camioneta del amante y en un arranque de furia arrancó los limpiaparabrisas y rompió el parabrisas del rodado. Al mismo tiempo, la mujer infiel pudo divisar la figura de su cuñado (hermano del marido) sacando fotografías y a su suegra insultándola a viva voz. Acto seguido, los dos hermanos destrozaron el resto de las ventanas del vehículo y tomaron a golpes de puño a su propietario.
La calma se restableció cuando llegaron los efectivos policiales, quienes condujeron a los protagonistas del hecho a la seccional 5a. En dicha sede policial, la esposa aseguró que hace tres meses que está separada de su esposo, aunque continúan viviendo en la misma casa, pero esta versión fue desmentida por el susodicho y también por la madre de éste, quien fue consultada al respecto. Esta mujer agregó que hacía tiempo que su hijo sospechaba que su esposa salía con otro hombre y que el día del incidente recibió la información de que ambos se encontraban en un “mueble”, por lo que decidió ir a confrontarlos. Paralelamente, su madre y su hermano decidieron ir a sacar fotografías para probar la infidelidad de la mujer.

Los vendedores ambulantes que trabajan en el zoológico del Parque Harriague se resisten a que sus puestos sean reubicados, como pretenden las autoridades del propio zoológico y la Intendencia.

La relación entre las partes está cada día más ríspida. Prueba de ello es la denuncia que presentó una vendedora de garrapiñadas, quien afirma que hace 38 años que tiene un carrito próximo al ingreso al zoo. La mujer dejó constancia en la sede policial de que el lunes pasado se encontraba en su puesto de trabajo, cuando llegó el director del zoológico, el Sr. Carlos Martínez, quien le solicitó “de malas maneras” que se retirara del lugar junto al resto de los vendedores ambulantes, porque “causan una mala impresión a los turistas”, según consta en la denuncia respectiva.

La alternativa que propuso el pope del zoo fue que los puestos sean trasladados a tres cuadras de donde se encuentran en la actualidad. La denunciante afirma que le explicó al Sr. Martínez que ella está enferma como para acarrear agua desde tan lejos, por lo que éste -según su versión-, le contestó que era mentira, porque la había visto desfilar por calle Uruguay, y le dio un pellizco en la pierna derecha, provocándole un moretón.

El conflicto por la reubicación de los vendedores ambulantes del zoológico tiene larga data y parece de nunca acabar. El proyecto ideado por la Intendencia para reordenar el predio exterior del parque, donde actualmente se ubican varios carros de venta de comida y bebida, encontró la férrea resistencia de los vendedores, quienes se niegan a que sus puestos sean realojados.

El objetivo es lograr reordenar el predio para dejar libre los accesos al zoológico y así ofrecer un mejor servicio a los visitantes. Pero por ahora esto no ha podido concretarse.

UN INSÓLITO CASO DE INFIDELIDAD

Una historia dantesca ocurrió el miércoles pasado, cuando un marido confirmó la infidelidad de su mujer de una manera poco usual.

Todo se inició en la mañana del día en cuestión, cuando la esposa decidió dejar a su hija de tres años con una niñera, para encontrarse con su amante en un motel. La mujer salió de la casa con su auto y dejó el vehículo en un lugar apartado, para subirse a la camioneta del amante, en la que ambos ingresaron al establecimiento señalado. Allí estuvieron por espacio de una hora y media, y cuando decidieron abandonar el lugar, se encontraron con una sorpresa mayúscula. Apenas se abrió el garaje de la habitación, emergió la figura del marido de la mujer, quien se subió al capó de la camioneta del amante y en un arranque de furia arrancó los limpiaparabrisas y rompió el parabrisas del rodado. Al mismo tiempo, la mujer infiel pudo divisar la figura de su cuñado (hermano del marido) sacando fotografías y a su suegra insultándola a viva voz. Acto seguido, los dos hermanos destrozaron el resto de las ventanas del vehículo y tomaron a golpes de puño a su propietario.

La calma se restableció cuando llegaron los efectivos policiales, quienes condujeron a los protagonistas del hecho a la seccional 5a. En dicha sede policial, la esposa aseguró que hace tres meses que está separada de su esposo, aunque continúan viviendo en la misma casa, pero esta versión fue desmentida por el susodicho y también por la madre de éste, quien fue consultada al respecto. Esta mujer agregó que hacía tiempo que su hijo sospechaba que su esposa salía con otro hombre y que el día del incidente recibió la información de que ambos se encontraban en un “mueble”, por lo que decidió ir a confrontarlos. Paralelamente, su madre y su hermano decidieron ir a sacar fotografías para probar la infidelidad de la mujer.