Vicepresidente del INAU considera que la Cárcel de Mujeres debe considerar más al niño que a la reclusa

El Instituto Nacional del Niño y el Adolescente del Uruguay (INAU) no tiene una posición fijada sobre la situación en la que viven los niños que comparten con sus madres el estado de reclusión en las cárceles de Mujeres. Aunque por su lado, el número dos del organismo entiende que es necesario evaluar las condiciones de reclusión dentro del recinto carcelario para saber cómo impactan en ese niño.
En ese sentido, el vicepresidente del organismo rector de los derechos de los niños y adolescentes en el Uruguay, Fernando Rodríguez que estuvo ayer en Salto en una actividad sobre infancia y adolescencia y cuya entrevista ampliaremos, destacó a EL PUEBLO la “inconveniencia” de que un niño “se desarrolle y se críe en un ambiente carcelario, ya que eso tiene dos aspectos, el hecho en sí que puede ser negativo y el positivo es el caso de mantener el vínculo con la madre”.
Y agregó que a su juicio personal “la situación carcelaria de una mujer madre debería ser un espacio sí de privación de libertad, pero lo más parecido a una casa, donde la definición del lugar donde va a estar sea el niño y no la reclusión del adulto. Es decir, que se atienda a esa mujer, porque aquí debe primar el Interés Superior del Niño que es la recomendación que tenemos a nivel internacional de proteger los derechos del niño”.
Y admitió que, el solo hecho de que un niño esté conviviendo con su madre en un estado de reclusión, con guardias perimetrales armados, “indudablemente vulnera sus derechos y eso sucede porque se ha tenido más en cuenta la situación de privación de libertad de la madre, que la del niño.
Creo que hay que dar vuelta la ecuación porque tampoco hay que romper el vínculo con la madre, ya que el mismo es saludable para el niño”.