Víctimas de discapacidad severa: ¿qué es lo mejor que podemos hacer?

Víctimas de discapacidad severa: ¿qué es lo mejor que podemos hacer?

El Banco de Previsión Social tiene en vigencia un programa que proporciona asistente personal a aquellas personas con discapacidades severas, que no pueden valerse por sí mismas. Esta situación representa una complejidad muy importante para su familia, dado que plantea la disyuntiva de dedicar al menos uno de los integrantes del núcleo familiar para atender a este familiar, generalmente es su madre, hermana, esposa, o hija, o bien recluir al discapacitado en un “hogar” que por lo general se asemeja más a un depósito de viejos para que pasen allí sus últimos días.

El sistema tiene ventajas y desventajas e incluso incongruencias, desde el momento que son muy pocas las personas que conocen su existencia y menos las que saben qué exigencias requiere. En nuestra ciudad sólo tres personas hacen uso de este programa, del que a continuación damos a conocer algunos aspectos.

Beneficios y deficiencias  del programa.

Desde julio está vigente el programa de asistentes personales a personas con discapacidad severa.

En el marco de la construcción de un Sistema Nacional de Cuidados, el Decreto 214/14 del pasado 28 de julio, se reglamentaron los artículos 25 a 30 de la ley 18.651, creando una nueva prestación económica para las personas que percibiendo pensión por invalidez por discapacidad severa en el BPS, están en situación de mayor dependencia.

Consiste en una ayuda para acceder a un derecho, la contratación de un asistente personal que apoye al beneficiario para poder desarrollar las actividades de su vida diaria.

¿QUÉ ES UN ASISTENTE PERSONAL?

Es una persona que con su trabajo remunerado, brinda ayuda adaptada a las necesidades de la persona con discapacidad severa. Las tareas a cumplir pueden consistir en el apoyo para levantarse de la cama, facilitar la higiene, alimentación, movilización, trabajo, estudio y recreación entre otras. Éstas serán determinadas por el beneficiario y convenidas entre ambas partes.

El asistente personal es elegido y contratado por la persona con discapacidad severa, su apoderado legal o su familia.

En este sentido, Raquel González Barnech (Consultora del MIDES en el Sistema Nacional de Cuidados) comentó a EL PUEBLO, que “un Asistente Personal es la persona que asiste a otra que no puede realizar por sí sola las actividades básicas de la vida cotidiana, desde las más básicas como levantarse de la cama, vestirse, bañarse, comer solo, a otras actividades como la recreación, educarse, trabajar, y que son derechos que no se le son reconocidos. En general la sociedad se escusa en que por sus deficiencias otras personas las realizan por ellos y las personas con diversidad funcional llegan a adultos y no saben decidir por sí mismos”, indicó.

¿QUIÉNES PUEDEN SER BENEFICIARIOS?

Las personas que cobran pensión por invalidez por discapacidad severa otorgada por el Banco de Previsión Social (BPS), en situación de mayor dependencia, cualquiera sea su edad y siempre que residan en su domicilio particular.  Este es un punto muy especial de la ley, porque el beneficiario tiene que vivir en su hogar familiar o una casa (no pueden vivir en establecimientos u hogares o centros).

González señaló también que deben estar conscientes que son los sujetos de derecho, y ellos van a decidir cuál es el asistente que prefieren y qué es lo que esa persona va a realizar durante su cuidado. En el caso de que no tenga la capacidad de discernir, el adulto responsable (familiar o médico) será quien solicite el asistente personal para el asistido y quien dé las directivas para su cuidado.

¿CUÁLES SON LAS CONDICIONES PARA SER ASISTENTES PERSONALES?

Los asistentes personales deben ser mayores de 18 años, tener carné de salud vigente, certificado de buena conducta y contar con una capacitación específica para asistir de forma directa y personal a personas con discapacidad severa.

Sobre este último punto hay que destacar que el asistente debe estar inscripto en el BPS, lo que significa que esa formación debe ser realizada o avalada por dicho organismo.

De forma excepcional el beneficiario podrá contratar un asistente personal que no cuente con certificado habilitante de su capacitación, quien quedará en el registro de BPS en forma provisoria por 18 meses hasta tener la formación requerida y ser avalado definitivamente.

Esto se da, según dijo González, para el caso de quienes ya tienen a su cargo personas con diversidad funcional pero no tienen el curso, “si el asistido quiere que se mantenga, se le da ese plazo para que acredite que está capacitado para asistir”, comentó.

Cabe destacar que no podrán ser asistentes personales los familiares consanguíneos hasta el cuarto grado (padres, abuelos, hermanos, hijos, etc.) ni con lazos de afinidad hasta el segundo grado (suegros, cuñados, etc.).

“Esto es para evitar abusos, porque son los propios asistidos los que solicitan que no sean sus familiares directos quienes los asistan, dado que la relación directa de parentesco se mal entiende y si bien sí le dedican tiempo y los cuidan, también ocurre que hay abusos o reproches y ejercen algún tipo de presión, lo que hace que la persona con diversidad funcional sienta una dependencia aún mayor con ese familiar”, agregó la Consultora del MIDES.

El BPS destina U$S 11 millones anuales a este programa que tendrá 2500 beneficiarios, pagando $ 6.000 al cuidador

En oportunidad que el Presidente del Directorio del BPS (Banco de Previsión Social), Ernesto Murro visitó nuestra ciudad, EL PUEBLO le consultó sobre el programa nacional de asistente personal para personas que cobran pensiones por invalidez por discapacidad severa en el BPS que lleva ya tres meses de vigencia.

Al respecto Murro señaló que “en este momento ya tenemos los primeros 20 beneficiarios que están haciendo el cobro de esa partida. El MIDES (Ministerio de Desarrollo Social) nos acaba de hacer entrega de la tercer tanda de seleccionados, lo que significa que de las 17.000 personas que cobran pensión por invalidez por discapacidad severa en el BPS vamos a tener en una primera etapa un total de 2.300 beneficiarios, de los cuales ya tenemos 900 seleccionados por el MIDES y de esa cifra tenemos los primeros 20 que están cobrando”, informó Murro.

En un panorama general, estimó que serán unos 2.500 beneficiarios en todo el país, para los cuales se destina un presupuesto del Estado a través del BPS,  de unos 11 millones de dólares anuales.

¿EN QUÉ CONSISTE EL BENEFICIO?

Consiste en una liquidación y pago de $ 6.000 líquidos por mes (con un máximo de doce partidas por año) destinada a la contratación del servicio de un asistente personal, en relación de dependencia, por un mínimo de 70 horas mensuales. Este servicio  podrá ser contratado por el beneficiario directamente con otra persona como trabajador dependiente o con una empresa habilitada que le brindará el servicio por intermedio de su personal.

Murro señaló que es claro en el decreto 214 del 28 de junio de este año que quien contrata al asistente personal es la persona con discapacidad o su apoderado o familiar y que puede contratar de dos maneras: de persona a persona como sería cuando una familia contrata una trabajadora doméstica o puede contratar una empresa que le brinde ese servicio. En ese sentido, informó que desde hace apenas unas semanas la Cámara Uruguaya de Empresas de Servicio de Acompañantes “ha decidido unánimemente y formalmente acompañar este proceso, así que en los próximos días habrán ofertas hechas por las empresas de servicios de acompañantes relacionadas a este programa”, indicó.

El programa incluye todos los aportes a la Seguridad Social, Salud, BSE e impuestos que correspondan. El pago de este beneficio lo realizará el BPS directamente al asistente personal contratado o a la empresa suministradora del servicio, a través de un poder previo firmado por el beneficiario, a tales efectos.

En caso de contratar directamente a  una persona como asistente personal, el beneficiario deberá registrarse como empleador  Doméstico registrando a dicho Asistente Personal como empleado.  Por tanto, la persona con discapacidad beneficiaria o su familia o apoderado,  deberán hacerse cargo del cumplimiento de sus obligaciones como empleador. Por ejemplo, del pago de aguinaldo, salario vacacional, partidas por antigüedad y presentismo cuando correspondan, etc., y en general, de los derechos laborales y de seguridad social respectivos.

En caso de contratar a una empresa proveedora del servicio de asistente personal, dicha empresa se hará cargo del cumplimiento de todas las obligaciones y costos laborales y de seguridad social correspondientes.

Los Asistentes Personales tendrán todos los derechos laborales  y de seguridad social que les corresponden por las normas vigentes. Por ejemplo, en caso de licencias por enfermedad o maternidad de un Asistente Personal contratado directamente por el beneficiario, éste deberá seleccionar un sustituto para que lo asista durante el período en que el titular no pueda hacerlo por dicha licencia. Una vez restituido el titular, el sustituto cesará en su actividad según las normas vigentes.

Murro especifió que “por otra parte en los 11 millones de dólares anuales que el Estado invierte en este programa ha tomado la precaución de promover la formalización, por eso es que el estado se hace cargo de  una partida para ayudar en la contratación del asistente personal que son esos $ 6.000 líquidos por un mínimo de 70 horas mensuales y además se hace cargo mediante un subsidio de pagar todos los aportes a la seguridad social, los aportes de salud, al banco de seguros del Estado y en el caso de las empresas también vamos a  pagar el IVA correspondiente”, dijo Murro.

“Por lo tanto si una persona contrata un asistente personal de persona a persona o mediante una empresa va a tener esa ayuda económica que hasta ahora no tenía, que le va a ayudar a conseguir un derecho, podrá servirle totalmente o parcialmente, pero es una ayuda que en términos económicos desde los $ 6000 más los aportes económicos significa un total de $ 9.000 o $ 10.000 aproximadamente, que se van a pagar en 12 partidas anuales lo que totaliza unos $120.000 anuales. Es  una ayuda económica que antes no tenía para acceder a un derecho que ahora va a tener  por lo menos con mayor facilidad, pero es claro que quien contrata el asistente personal es la persona con discapacidad”, explicó.

En Salto hay tres asistentes personales trabajando

l Banco de Previsión Social tiene en vigencia un programa que proporciona asistente personal a aquellas personas con discapacidades severas, que no pueden valerse por sí mismas. Esta situación representa una complejidad muy importante para su familia, dado que plantea la disyuntiva de dedicar al menos uno de los integrantes del núcleo familiar para atender a este familiar, generalmente es su madre, hermana, esposa, o hija, o bien recluir al discapacitado en un “hogar” que por lo general se asemeja más a un depósito de viejos para que pasen allí sus últimos días.
El sistema tiene ventajas y desventajas e incluso incongruencias, desde el momento que son muy pocas las personas que conocen su existencia y menos las que saben qué exigencias requiere. En nuestra ciudad sólo tres personas hacen uso de este programa, del que a continuación damos a conocer algunos aspectos.
Beneficios y deficiencias  del programa.
Desde julio está vigente el programa de asistentes
personales a personas con discapacidad severa.
En el marco de la construcción de un Sistema Nacional de Cuidados, el Decreto 214/14 del pasado 28 de julio, se reglamentaron los artículos 25 a 30 de la ley 18.651, creando una nueva prestación económica para las personas que percibiendo pensión por invalidez por discapacidad severa en el BPS, están en situación de mayor dependencia.
Consiste en una ayuda para acceder a un derecho, la contratación de un asistente personal que apoye al beneficiario para poder desarrollar las actividades de su vida diaria.
¿QUÉ ES UN ASISTENTE PERSONAL?
Es una persona que con su trabajo remunerado, brinda ayuda adaptada a las necesidades de la persona con discapacidad severa. Las tareas a cumplir pueden consistir en el apoyo para levantarse de la cama, facilitar la higiene, alimentación, movilización, trabajo, estudio y recreación entre otras. Éstas serán determinadas por el beneficiario y convenidas entre ambas partes.
El asistente personal es elegido y contratado por la persona con discapacidad severa, su apoderado legal o su familia.
En este sentido, Raquel González Barnech (Consultora del MIDES en el Sistema Nacional de Cuidados) comentó a EL PUEBLO, que “un Asistente Personal es la persona que asiste a otra que no puede realizar por sí sola las actividades básicas de la vida cotidiana, desde las más básicas como levantarse de la cama, vestirse, bañarse, comer solo, a otras actividades como la recreación, educarse, trabajar, y que son derechos que no se le son reconocidos. En general la sociedad se escusa en que por sus deficiencias otras personas las realizan por ellos y las personas con diversidad funcional llegan a adultos y no saben decidir por sí mismos”, indicó.
¿QUIÉNES PUEDEN SER BENEFICIARIOS?
Las personas que cobran pensión por invalidez por discapacidad severa otorgada por el Banco de Previsión Social (BPS), en situación de mayor dependencia, cualquiera sea su edad y siempre que residan en su domicilio particular.  Este es un punto muy especial de la ley, porque el beneficiario tiene que vivir en su hogar familiar o una casa (no pueden vivir en establecimientos u hogares o centros).
González señaló también que deben estar conscientes que son los sujetos de derecho, y ellos van a decidir cuál es el asistente que prefieren y qué es lo que esa persona va a realizar durante su cuidado. En el caso de que no tenga la capacidad de discernir, el adulto responsable (familiar o médico) será quien solicite el asistente personal para el asistido y quien dé las directivas para su cuidado.
¿CUÁLES SON LAS
CONDICIONES PARA
SER ASISTENTES
PERSONALES?
Los asistentes personales deben ser mayores de 18 años, tener carné de salud vigente, certificado de buena conducta y contar con una capacitación específica para asistir de forma directa y personal a personas con discapacidad severa.
Sobre este último punto hay que destacar que el asistente debe estar inscripto en el BPS, lo que significa que esa formación debe ser realizada o avalada por dicho organismo.
De forma excepcional el beneficiario podrá contratar un asistente personal que no cuente con certificado habilitante de su capacitación, quien quedará en el registro de BPS en forma provisoria por 18 meses hasta tener la formación requerida y ser avalado definitivamente.
Esto se da, según dijo González, para el caso de quienes ya tienen a su cargo personas con diversidad funcional pero no tienen el curso, “si el asistido quiere que se mantenga, se le da ese plazo para que acredite que está capacitado para asistir”, comentó.
Cabe destacar que no podrán ser asistentes personales los familiares consanguíneos hasta el cuarto grado (padres, abuelos, hermanos, hijos, etc.) ni con lazos de afinidad hasta el segundo grado (suegros, cuñados, etc.).
“Esto es para evitar abusos, porque son los propios asistidos los que solicitan que no sean sus familiares directos quienes los asistan, dado que la relación directa de parentesco se mal entiende y si bien sí le dedican tiempo y los cuidan, también ocurre que hay abusos o reproches y ejercen algún tipo de presión, lo que hace que la persona con diversidad funcional sienta una dependencia aún mayor con ese familiar”, agregó la Consultora del MIDES.

Raquel González Barnech (Consultora del MIDES en el Sistema Nacional de Cuidados) informó que en Salto hay 3 asistentes personales, una cifra que aún considera muy baja.

“Esto es una cuestión de derechos, el gobierno creó la figura del asistente personal y la introduce dentro de una ley, pero lo más importante es el tema de los derechos de las personas con diversidad funcional, y uno de ellos es el derecho a la autonomía de tomar sus propias decisiones, a la independencia y a la privacidad. Esos derechos los debe tener muy presentes el asistente, algo que se hace hincapié en los cursos, porque él es un trabajador”, comentó.

Asimismo agregó que “la persona con diversidad funcional es la que decide si quiere a un asistente o si luego de determinado tiempo lo quiere cambiar porque el asistente llega tarde o no lo atiende como corresponde. Para ello concurre ante el BPS y solicita que lo cambien. El mecanismo del pago es el siguiente, el BPS le paga al asistente $ 6000 (líquidos) por 70 horas de trabajo mensuales, todos los aportes los realiza el BPS y la persona asistida no tiene que pagar nada, no se le va a descontar nada de la pensión que reciba por discapacidad por el hecho de contar con un asistente.

El BPS no emplea al trabajador, sería un empleado del asistido, y es éste quien le da las directivas de lo que debe realizar durante las horas que esté bajo sus disposición (ej. si quiere que lo bañe, que le dé de comer, que lo saque a pasear, etc, según su diversidad funcional) con la salvedad que el que paga es el BPS”, afirmó.

SEGUIMIENTO DEL PROGRAMA

Cabe destacar que el MIDES, ha dispuesto una línea telefónica para consultas gratuitas el 08003223, para que las personas con diversidad funcional digan cuáles son sus características y allí comenzará una evaluación del asistido para determinar si tiene una discapacidad severa y luego se le proporcionará una lista de asistentes para que uno de ellos trabaje para él, concluyó González.

MIDES realizará visitas a los hogares de las personas beneficiarias para realizar un seguimiento, efectuando también BPS su control en el marco de sus competencias y si no se estuvieran cumpliendo las condiciones, lo comunicará al programa.

La Red del Adulto Mayor (Redam) y el Sistema de Cuidados: “Se busca que sea un derecho de todos”

El Sistema de Cuidados comenzó a gestarse en el 2012 y la Redam participó del debate de la opinión pública que se realizó en  la UdelaR.

“Se participó en la elaboración del diseño, desde las políticas públicas, porque en realidad tienen que hablar los actores, no solamente los técnicos” – argumenta la representante de la Redam en Salto, Marta Turino.

Se determinaron entonces tres franjas de grupos de trabajo; la primera infancia de 0 a 3, discapacitados y adultos mayores.

“Estamos en un camino de transición pero todavía no es suficiente porque mientras no tengamos ese sistema totalmente en la acción que nos llegue a todos, que sea de calidad y que cubra a la población, sentimos que nos falta algo muy necesario” – aseveró.

El Sistema de Cuidados se ha transformado en una necesidad vital y un cuidado a la sociedad, para ir eliminando todas las situaciones de abuso; solamente con un personal capacitado se puede lograr.

En ese momento reclamaba lo mismo que hoy; en un taller realizado el 12 de septiembre del 2014 se consideró que la temática de Cuidados es un eje prioritario para las políticas públicas dirigidas a la población en todos los aspectos; a nivel total.

“Que hoy estemos hablando de los mayores no significan que las demás franjas se escapen a esta necesidad” – puntualiza Turino.

Las razones fundamentales de la creación del Sistema de Cuidado pasan primeramente por la longevidad de la sociedad, que ha ido en aumento.

Si bien hay un alto porcentaje de personas mayores en buen estado sanitario, con la edad comienzan a manifestarse ciertos déficit.

Entonces hay momentos en que se precisa que alguien cuide del adulto mayor y esto viene de la mano de otro tema igualmente importante que es el rol de la mujer.

REALIDAD QUE AMERITA UN SISTEMA DE CUIDADOS

A cada una de alguna forma le ha tocado cuidar, ya sea a un hijo, un esposo o a los padres.

No ha escapado a la mujer ese rol desde la historia y lleva a una situación donde ésta se ve relegada de realizarse en el trabajo dignamente o en una profesión, porque siempre estuvo destinada a la tarea de cuidados en general, de niños, discapacitados y adultos mayores.

El aspecto de longevidad en nuestra sociedad y el rol de la mujer son aspectos muy marcados que muestran la necesidad de un Sistema de Cuidados y luego se contempla la universalidad.

Por más que se hable de niños pequeños o discapacitados en situación de dependencia, el cuidado es un derecho universal.

“El Cuidado debe venir del Estado y debe ser a favor de todos los ciudadanos con dignidad.

Es allí que comenzamos a pedirle al Estado que capacite a cuidadores y en este sentido se ha logrado que se promuevan cursos que fueron desarrollados en BPS y asistieron personas de Salto, Artigas y Paysandú.

El curso fue calificado como excelente” – subrayó la representante de la Redam Salto.

Esta experiencia fue replicada en otros departamentos y otro curso se hizo en Cerro Largo y Paysandú, de Asistentes Personales.

Este trabajo que ha comenzado hace unos años, se pretende que se continúe en todo el país, para que ese cuidado a la persona sea dado con dignidad.

Porque hasta ahora las que resolvían las situaciones eran las familias.

La que tiene poder económico, pagando servicios, no siempre de calidad.

Y las que no tienen, lo arreglaba la familia como podía y siempre alguien salía resentido.

Lo que se busca hoy es una corresponsabilidad en la tarea, o sea que los cuidados en la familia sean hechos tanto por el hombre como por la mujer, porque la vida es diferente.

“CUIDAR AL CUIDADOR ES FUNDAMENTAL”

“Mientras el sistema no esté funcionando en toda su extensión, acción y realidad que nos llegue a todos, que sea de calidad y cubra a toda la población, sentimos que nos falta algo muy necesario”.

El cuidar al cuidador es otro tema sin discusión… Mirta recordó el trabajo que viene realizando en nuestro departamento la Fundación de Alzheimer.

“El año pasado nos invitaron a una charla los estudiantes de la Facultad de Medicina del último año y se sorprendieron de ver de que al cuidador no se lo cuidaba.

Hicieron un estudio de investigación que presentaron en Montevideo y a partir de allí se dio un cambio en la mirada  y mucha de esa gente que cuida está siendo asistida, contenida y se les hace un seguimiento”.