Víctor Lima pensó que Fausto se había suicidado

Fausto, Víctor Lima y Carlos Ardaix conformaron un trío de muy buenos amigos. Compartían charlas, alguna copa, sus creaciones poéticas y musicales… Es justamente de una crónica escrita por el “Bocha” Ardaix extraído el siguiente pasaje:
“Fausto pereció ahogado en el Río Uruguay, playa del Club Remeros. Mientras se bañaba el anzuelo de un aparejo se le clavó en el talón y se supone que el instinto ante el pinchazo le hizo querer levantar la pierna; como el aparejo estaba amarrado a una estructura tipo pasarela que utilizaban pescadores y bañistas, teniendo en cuenta que en ese lugar la costa tiene pronunciado declive, el precario nadador no supo desengancharse. Luego de buscar el cuerpo de Fausto dos días en el río, lo ubicaron debajo de la planchada con el hilo del aparejo enredado en su pierna y el anzuelo hincado en su talón. Terrible golpe para quienes conocíamos a Fausto. –“Si Fausto se animó, cómo no me voy a animar yo” – le dijo Víctor (Lima) a Germán Cincunegui, otro amigo común, en frente a su casa de calle Brasil al 700, la mañana que resolvió poner fin a su vida. Es indudable que pensó que Fausto se había quitado la vida (…) Aquel diciembre dolió mucho en el pecho de quienes tuvimos la fortuna de conocer a Fausto y a Víctor…”.
(La crónica completa se titula “Testimonio de Carlos Ardaix” y fue publicada en 2009 en el Tomo N° 18 de la Colección Escritores Salteños, tomo dedicado a Víctor Lima y llamado “Con guitarra y sin guitarra”).