Vino el frío

Vino el frío

Las bajas temperaturas a las que estamos asistiendo son las primeras del año y pese a estar en pleno otoño, parece que el clima anuncia un adelanto de un crudo invierno. Por tal motivo, los salteños no solo estamos sacando la ropa guardada del ropero para abrigarnos, además se están cambiando los hábitos como el estar temprano en casa y alimentarse con comida de olla. La salud debe ser cuidada con los cambios tan bruscos y en la presente edición hay notas que hablan sobre todos estos temas.

El sábado fue día récord en venta de mondongo y piernitas de cerdo en carnicerías por el consumo de comidas de olla

Comienzan los primeros fríos y la conducta gastronómica de los salteños cambia

Las temperaturas casi invernales que se están dando desde que comenzó el mes de mayo con mínimas de 6 a 10 ºC y máximas de 17 y 18 ºC, hicieron que los salteños sintieran los primeros fríos y salieran a buscar alimentos para hacer las típicas comidas de olla.
El sábado fue un día récord en venta de mondongo y piernitas de cerdo en las carnicerías que hicieron frente a una alta demanda de los salteños que buscaban hacer cazuelas o busecas.
También, salió mucho el puchero, la aguja y la falda, para armar las típicas comidas de olla este fin de semana.
“Estamos en la época y como que la gente estaba extrañando la comida de olla”, comentó a EL PUEBLO, uno de los principales de la carnicería Villa España, Milton Albernaz, al intentar explicar el incremento en la venta de mondongo, piernitas de cerdo, puchero, aguja y falda en su carnicería este fin de semana.
También, dijo que hay muchas cooperativas de vivienda que empezaron a hacer buseca para vender los fines de semana como una forma de recaudar fondos y eso contribuyó a disparar la venta de estos productos.
En Villa España se vendió mucho el mondongo ya cocido y pronto para usar que es una propuesta que ofrecen a sus clientes y en estos días tuvo una gran salida entre los compradores, además del mondongo común.
“Los días que más se vendieron estos cortes fueron el viernes y sábado, y vendimos mucho mondongo cocido ya pronto y el otro mondongo lo vendimos bastante también. Después nosotros vendemos mucho por cantidades para las cooperativas de vivienda que arrancaron a hacer buseca para vender”, agregó Albernaz.
Una lectora de EL PUEBLO, comentó que el sábado fue a una carnicería céntrica en busca de mondongo con la intensión de hacer una cazuelita para recibir a sus hijos y nietos el domingo con una rica comida de olla caliente y solo encontró poco más de medio kilo. El carnicero le dijo que se había vendido todo. Cuando fue por otra carnicería dentro de un supermercado también se habían quedado sin stock de mondongo pero habían ido a buscar más a otra sucursal y le preguntaron a la cliente si podía esperar una media hora que ya iban a reponer ese producto.
Esto da cuenta de que la venta de elementos típicos para comidas de olla fue de alto consumo este fin de semana que contó con bajas temperaturas que estuvieron por debajo de los 10 ºC, haciéndose sentir el frío y el interés por cocinar algo caliente.
CAZUELA, BUSECA O GUISO DE MONDONGO
El mondongo, también conocido como una de las “carnes de los pobres”, es la base de un sustancioso plato criollo que resulta casi inevitable y muy apetecible cuando llegan los primeros fríos.
Llámese cazuela, guiso de mondongo o buseca, según la variante como se lo conozca y la cantidad de elementos que se agreguen, es la versión uruguaya de una comida de origen español e italiano.
Los primeros colonos españoles y los posteriores inmigrantes italianos y franceses, fueron quienes trajeron este plato con proteínas animales de bajo costo, característico de las llamadas cocinas pobres, altamente ricas en creatividad y sabores. En las cazuelas de mondongo se amalgaman armoniosa y gustosamente la panza bovina con las verduras, los tubérculos, las legumbres, las carnes, embutidos y condimentos varios.
En uno de los primeros libros uruguayos de recetas, “El Consultor Culinario”, de fines del siglo XIX, aparecen por lo menos seis versiones del guiso de mondongo, que bastante antes de esa fecha ya era parte del menú de los habitantes de la Banda Oriental, en algunos casos con panza de oveja.
A principios y mediados del siglo XIX, antes y después de la independencia, hubo un gran ingreso al país de inmigrantes italianos, que dieron no sólo un buen impulso a la agricultura, en especial a la horticultura, sino también a la gastronomía local. Sus platos nacionales y regionales pronto fueron adaptado a las condiciones locales, se fusionaron con las especialidades españolas y criollas y se hicieron básicamente orientales.
Uno de esos platos era la busecca, típico de la Lombardía, región del norte de Italia. El nombre, de origen germano, era antiguamente butze (vísceras), luego convertido en el dialecto lombardo en busa (panza) y en bussech (intestinos, vísceras), pasó al habla popular uruguaya, no sólo para designar a este plato de mondongo, españolizándolo al quitarle una de las “c”, sino también, con la palabra “busarda”, que designa burlonamente al vientre prominente de los hombres.







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