¿Qué haría si hay un niño con HIV en el Jardín de su hijo?

En Salto hubo, hay o habrá, casos de niños en edad escolar que son portadores de HIV. ¿Estamos preparados para enfrentar este reto?

El problema está en el defecto aprehendido de la discriminación o en la responsabilidad y cuidado que empleamos para evitarnos lo que podemos considerar como un riesgo? Es que los niños portadores de VIH también van a la escuela y en Salto seguramente hubo, hay o habrá, un caso de estas características.

Para esto existen protocolos establecidos con la finalidad de que el Estado les garantice el cumplimiento de todos sus derechos y les brinde las condiciones necesarias como para que puedan crecer y desarrollarse en pie de igualdad con todos los niños de su edad.

Pero asimismo se plantea la inquietud de si los salteños somos conscientes de que esta situación puede estar presente en el centro escolar al que asisten nuestros hijos y de cómo reaccionaríamos ante un hecho de esta naturaleza.

¿Es una obligación del director del establecimiento educativo informar a los demás padres de un caso así? O el caso debe quedar en total discreción entre el padre del pequeño que padece la enfermedad y las autoridades del centro escolar para evitar la estigmatización de ese pequeño.

Es que es natural que un padre entienda que debe “tomar recaudos” ante un hecho así, creyendo que su hijo no tiene que padecer “inconvenientes”, llegando muchas veces a cambiarlo de escuela. Aunque si esto ocurriera, tiene una respuesta. Es que a todas luces, el SIDA se ha transformado en la enfermedad de la vergüenza, sigue siendo un tema tabú y del que nadie habla.

En vez de generar instancias de diálogos informativas y abiertas, como para lograr un mayor conocimiento de cómo enfrentar la enfermedad y sobre el trato que una persona que es portadora de VIH debe recibir de los demás. Ante esto, la pregunta surge ¿estamos preparados para enfrentarnos al reto de no discriminar a un niño con VIH que es compañero de nuestro hijo en la escuela? Algunas puntualizaciones sobre este controvertido tema, en el siguiente informe de EL PUEBLO.

El Dr. Suárez advirtió que en Salto los hijos de madres con VIH nacen sin la enfermedad

“Nunca un niño contagió a otro en el mundo”

“Nunca, desde que existe la epidemia del SIDA a nivel mundial, un niño infectó a otro”, indicó el Dr. César Suárez Hernández, que es experto en el tratamiento de esta enfermedad y que trabaja desde hace muchos años en el tema desde el Hospital de Salto.

Suárez, que hace un seguimiento caso a caso de los pacientes que trata y que incluso es un investigador de esta patología y de sus consecuencias en la población, reconoció a EL PUEBLO que si bien el problema de las infecciones de HIV en nuestro medio son algo que van en aumento, pero que según él esto obedece al hecho que la epidemia es relativamente nueva aquí como para lograr estancarse, se han instrumentado nuevas técnicas de prevención que conllevan a que en los últimos tiempos, los hijos nacidos de madres portadoras de la enfermedad que están bajo control médico, no han sido infectados.

Como según advierte Suárez “nunca” un niño infectado con HIV en el mundo contagió a otro, “por lo tanto, si hay riesgo, el mismo es tan insignificante que es imposible de cuantificar. Aunque por el momento no hay ningún reporte de esto, en ese sentido podríamos decir que actualmente hay un riesgo 0”, dijo. Señaló asimismo que es “necesario actuar para proteger al niño (infectado con HIV) de la discriminación que pueda llegar a sufrir”. Porque destacó que “no son los niños los que lo hacen, sino que son los adultos, los demás padres y los maestros”.

Por esta razón el experto en el tratamiento de VIH, indica que “no es necesario que se tomen medidas extremas, sino que debe tratarse como cualquier otra situación de una enfermedad infecto contagiosa. Pero como en el caso del SIDA las transmisiones se dan a través de lo sexual, el contacto sanguíneo sobre todo por el uso de jeringas infectadas en drogadictos, o en el plano materno infantil, no ocurre porque un niño vaya a una escuela y juegue con otro”.

Conforme a esto, Suárez sostuvo que en Salto se ha logrado bajar el índice de contagio vía materno, debido a las técnicas de prevención que se vienen realizando con las madres embarazadas y bajo estricto control médico de su enfermedad. “En los últimos tiempos, la mayoría de los niños que les hacemos controles hasta los seis meses de nacidos no son portadores del HIV que sí poseen sus madres, esto es un logro muy importante”, añadió Suárez.

PRIMARIA ATENTA

Sin embargo, las autoridades de Primaria ya manejan un protocolo para hacer frente a estas situaciones, el cual está establecido desde años por parte del Consejo del ramo. En ese sentido, las autoridades consultadas por EL PUEBLO para este informe señalaron que en este momento “no tienen casos de esta naturaleza, al menos denunciados ante la Inspección Departamental”, dijo la Inspectora de Primaria, Teresita Rodríguez. En ese sentido, la maestra anunció que “los directores de cada escuela tienen la autonomía suficiente para manejar este tipo de casos. Lo hacen según el protocolo establecido en conjunto con los maestros de ese niño y en coordinación con un programa especial de Primaria para atender estos hechos”.

Dijo incluso que en las escuelas existe el programa Escuela Disfrutable, en la que intervienen psicólogos y asistentes sociales, que trabajan en forma mancomunada con el maestro y el director de la escuela donde asiste un niño con HIV, los que se preocupan que el mismo se conduzca con “normalidad al igual que los demás escolares y en igualdad de condiciones”, admitió la docente.

Si bien las autoridades de Primaria relativizan el tema, queriendo dejar en claro que en las escuelas públicas todos los niños son iguales, más allá de los problemas específicos que posea cada uno, se reconoce que el hecho existe y el tema del SIDA no es tratado por los maestros ni con sus alumnos ni tampoco con sus padres.    

Padres y madres consultadas

no retirarían a sus hijos

De un sondeo de opinión realizado entre algunos padres de niños de Jardinera y Jardín de Infantes, se desprende que casi la totalidad de ellos, asumen al menos que no retirarían a su hijo del Jardin si se enteraran que uno de los niños es portador. Tratarían de que no se lo discriminara y al mismo tiempo ven con buenos ojos que se intensifique la información sobre el tema a nivel de los niños y de los padres. A una treintena de padres les planteamos tres preguntas, que se resumen: 1) ¿Qué haría si se entera que en la clase de su hijo hay un niño portador de HIV?. 2) ¿Considera que debería de tomarse alguna medida por parte de la institución en ese caso?. 3) ¿Le daría alguna recomendación específica a su hijo en este caso?.

Estas fueron algunas de las respuestas más significativas.

1) – No sé, pienso que no habría problema, ni retirar ni nada. No veo que haya que tomar alguna medida específica por parte de la institución. No le daría ninguna recomendación especial, porque son muy chiquitos.

2) – Solamente le informaría, le enseñaría lo que es VIH a mi hijo y que tome precauciones nada más.  En cuanto a la adopción de medidas por parte de la institución estimo que “Es  complicado, porque tendría que saberse primero  todo, porque es algo que nadie quiere que se sepa tampoco, si un niño tiene VIH, pero ya tendría que estar enterado el maestro y tomar las precauciones también, o si no hay varias precauciones que se pueden tomar, si no la otra tener una escuela especial para ese tipo de gente.

Es probable que le diera alguna recomendación a mi hijo, “pero si hay que darle recomendaciones hoy con cinco años no pensás en eso, capaz más adelante cuando más grande se las daría”

3) – Otro entrevistado admitió que deberían aplicarse medidasporque se contagia a través de la saliva” (¿?). En caso de que la  institución no tomara ninguna medida al respecto, dijo “yo calculo que tal vez la cambiaría para evitar que la nena se contagie también”.

Otra entrevistada señaló que no tomaría ninguna medida en especial ” No (porque)  creo que es algo que no le afecta para nada a los demás niños.

Además entiende que no son necesarias medidas especiales por parte de la institución “lo dejaría actuar normal. Considero que es algo normal no le afecta para nada a no ser, sabemos que se trasmite a través de la sangre, a través de una herida, sería una situación muy difícil”.

4) Uno de las madres consultadas se mostró satisfecho con los cuidados que se adoptan hoy a nivel institucional, fue por eso que señaló que no haría nada en particular si se enterara que hay un compañero de su hijo con HIV porque “están tan cuidados ahora”.

Además considera que no deberían aplicarse alguna medida en esos casos

Sino “solamente el control que tienen ellos como cualquier otra enfermedad”.

Agregó incluso que le diría a su pequeño “que jugaran normalmente como compañeros de ellos, más nada”.

“Es una medida complicada. Trataría de decirle que se cuide en general porque como son niños, le explicaría por el tema de sangre, por el tema de la jeringa ya le decimos que si ve sangre que le tenga miedo, pero otra cosa no porque si no empiezan a marcar al otro niño”, consideró otra de las personas consultadas..

Consideró positiva la realización de charlas informativas a nivel de todas las clases, como se previene y no haría otra cosa que requerir información general.

En otro caso se nos expresó: “le diría qué cuidados tiene que  tener con el niño, que debe cuidarse ella y cuidarlo a él porque es importante que aprendan a cuidar a los compañeros que tienen.  Que no  se puede lastimar, que lo traten con cuidado, pero no decirle que no juegue con él, expresó la madre de otra pequeña, ante la hipotética posibilidad de enterarse que hay en la clase un niño portador de HIV.

Considera que en ese caso habría que brindar información pero sin excluirlo.

Otra madre señaló que le diría a su pequeño que le tratara “como cualquier otro niño. De pronto si se lastima en el recreo con alguna trincheta decirle lo de la sangre, que se contagia a través de la sangre, pero esa precaución en particular”.

No considera necesarias medidas específicas “solo una precaución sanitaria porque de pronto si la institución insiste mucho es una forma de discriminar”.

El problema está en el defecto aprehendido de la discriminación o en la responsabilidad y cuidado que empleamos para evitarnos lo que podemos considerar como un riesgo? Es que los niños portadores de VIH también van a la escuela y en Salto seguramente hubo, hay o habrá, un caso de estas características.

Para esto existen protocolos establecidos con la finalidad de que el Estado les garantice el cumplimiento de todos sus derechos y les brinde las condiciones necesarias como para que puedan crecer y desarrollarse en pie de igualdad con todos los niños de su edad.

Pero asimismo se plantea la inquietud de si los salteños somos conscientes de que esta situación puede estar presente en el centro escolar al que asisten nuestros hijos y de cómo reaccionaríamos ante un hecho de esta naturaleza.

¿Es una obligación del director del establecimiento educativo informar a los demás padres de un caso así? O el caso debe quedar en total discreción entre el padre del pequeño que padece la enfermedad y las autoridades del centro escolar para evitar la estigmatización de ese pequeño.

Es que es natural que un padre entienda que debe “tomar recaudos” ante un hecho así, creyendo que su hijo no tiene que padecer “inconvenientes”, llegando muchas veces a cambiarlo de escuela. Aunque si esto ocurriera, tiene una respuesta. Es que a todas luces, el SIDA se ha transformado en la enfermedad de la vergüenza, sigue siendo un tema tabú y del que nadie habla.

En vez de generar instancias de diálogos informativas y abiertas, como para lograr un mayor conocimiento de cómo enfrentar la enfermedad y sobre el trato que una persona que es portadora de VIH debe recibir de los demás. Ante esto, la pregunta surge ¿estamos preparados para enfrentarnos al reto de no discriminar a un niño con VIH que es compañero de nuestro hijo en la escuela? Algunas puntualizaciones sobre este controvertido tema, en el siguiente informe de EL PUEBLO.

El Dr. Suárez advirtió que en Salto los hijos de madres con VIH nacen sin la enfermedad

“Nunca un niño contagió a otro en el mundo”

“Nunca, desde que existe la epidemia del SIDA a nivel mundial, un niño infectó a otro”, indicó el Dr. César Suárez Hernández, que es experto en el tratamiento de esta enfermedad y que trabaja desde hace muchos años en el tema desde el Hospital de Salto.

Suárez, que hace un seguimiento caso a caso de los pacientes que trata y que incluso es un investigador de esta patología y de sus consecuencias en la población, reconoció a EL PUEBLO que si bien el problema de las infecciones de HIV en nuestro medio son algo que van en aumento, pero que según él esto obedece al hecho que la epidemia es relativamente nueva aquí como para lograr estancarse, se han instrumentado nuevas técnicas de prevención que conllevan a que en los últimos tiempos, los hijos nacidos de madres portadoras de la enfermedad que están bajo control médico, no han sido infectados.

Como según advierte Suárez “nunca” un niño infectado con HIV en el mundo contagió a otro, “por lo tanto, si hay riesgo, el mismo es tan insignificante que es imposible de cuantificar. Aunque por el momento no hay ningún reporte de esto, en ese sentido podríamos decir que actualmente hay un riesgo 0”, dijo. Señaló asimismo que es “necesario actuar para proteger al niño (infectado con HIV) de la discriminación que pueda llegar a sufrir”. Porque destacó que “no son los niños los que lo hacen, sino que son los adultos, los demás padres y los maestros”.

Por esta razón el experto en el tratamiento de VIH, indica que “no es necesario que se tomen medidas extremas, sino que debe tratarse como cualquier otra situación de una enfermedad infecto contagiosa. Pero como en el caso del SIDA las transmisiones se dan a través de lo sexual, el contacto sanguíneo sobre todo por el uso de jeringas infectadas en drogadictos, o en el plano materno infantil, no ocurre porque un niño vaya a una escuela y juegue con otro”.

Conforme a esto, Suárez sostuvo que en Salto se ha logrado bajar el índice de contagio vía materno, debido a las técnicas de prevención que se vienen realizando con las madres embarazadas y bajo estricto control médico de su enfermedad. “En los últimos tiempos, la mayoría de los niños que les hacemos controles hasta los seis meses de nacidos no son portadores del HIV que sí poseen sus madres, esto es un logro muy importante”, añadió Suárez.

PRIMARIA ATENTA

Sin embargo, las autoridades de Primaria ya manejan un protocolo para hacer frente a estas situaciones, el cual está establecido desde años por parte del Consejo del ramo. En ese sentido, las autoridades consultadas por EL PUEBLO para este informe señalaron que en este momento “no tienen casos de esta naturaleza, al menos denunciados ante la Inspección Departamental”, dijo la Inspectora de Primaria, Teresita Rodríguez. En ese sentido, la maestra anunció que “los directores de cada escuela tienen la autonomía suficiente para manejar este tipo de casos. Lo hacen según el protocolo establecido en conjunto con los maestros de ese niño y en coordinación con un programa especial de Primaria para atender estos hechos”.

Dijo incluso que en las escuelas existe el programa Escuela Disfrutable, en la que intervienen psicólogos y asistentes sociales, que trabajan en forma mancomunada con el maestro y el director de la escuela donde asiste un niño con HIV, los que se preocupan que el mismo se conduzca con “normalidad al igual que los demás escolares y en igualdad de condiciones”, admitió la docente.

Si bien las autoridades de Primaria relativizan el tema, queriendo dejar en claro que en las escuelas públicas todos los niños son iguales, más allá de los problemas específicos que posea cada uno, se reconoce que el hecho existe y el tema del SIDA no es tratado por los maestros ni con sus alumnos ni tampoco con sus padres.    

Padres y madres consultadas

no retirarían a sus hijos

De un sondeo de opinión realizado entre algunos padres de niños de Jardinera y Jardín de Infantes, se desprende que casi la totalidad de ellos, asumen al menos que no retirarían a su hijo del Jardin si se enteraran que uno de los niños es portador. Tratarían de que no se lo discriminara y al mismo tiempo ven con buenos ojos que se intensifique la información sobre el tema a nivel de los niños y de los padres. A una treintena de padres les planteamos tres preguntas, que se resumen: 1) ¿Qué haría si se entera que en la clase de su hijo hay un niño portador de HIV?. 2) ¿Considera que debería de tomarse alguna medida por parte de la institución en ese caso?. 3) ¿Le daría alguna recomendación específica a su hijo en este caso?.

Estas fueron algunas de las respuestas más significativas.

1) – No sé, pienso que no habría problema, ni retirar ni nada. No veo que haya que tomar alguna medida específica por parte de la institución. No le daría ninguna recomendación especial, porque son muy chiquitos.

2) – Solamente le informaría, le enseñaría lo que es VIH a mi hijo y que tome precauciones nada más.  En cuanto a la adopción de medidas por parte de la institución estimo que “Es  complicado, porque tendría que saberse primero  todo, porque es algo que nadie quiere que se sepa tampoco, si un niño tiene VIH, pero ya tendría que estar enterado el maestro y tomar las precauciones también, o si no hay varias precauciones que se pueden tomar, si no la otra tener una escuela especial para ese tipo de gente.

Es probable que le diera alguna recomendación a mi hijo, “pero si hay que darle recomendaciones hoy con cinco años no pensás en eso, capaz más adelante cuando más grande se las daría”

3) – Otro entrevistado admitió que deberían aplicarse medidasporque se contagia a través de la saliva” (¿?). En caso de que la  institución no tomara ninguna medida al respecto, dijo “yo calculo que tal vez la cambiaría para evitar que la nena se contagie también”.

Otra entrevistada señaló que no tomaría ninguna medida en especial ” No (porque)  creo que es algo que no le afecta para nada a los demás niños.

Además entiende que no son necesarias medidas especiales por parte de la institución “lo dejaría actuar normal. Considero que es algo normal no le afecta para nada a no ser, sabemos que se trasmite a través de la sangre, a través de una herida, sería una situación muy difícil”.

4) Uno de las madres consultadas se mostró satisfecho con los cuidados que se adoptan hoy a nivel institucional, fue por eso que señaló que no haría nada en particular si se enterara que hay un compañero de su hijo con HIV porque “están tan cuidados ahora”.

Además considera que no deberían aplicarse alguna medida en esos casos

Sino “solamente el control que tienen ellos como cualquier otra enfermedad”.

Agregó incluso que le diría a su pequeño “que jugaran normalmente como compañeros de ellos, más nada”.

“Es una medida complicada. Trataría de decirle que se cuide en general porque como son niños, le explicaría por el tema de sangre, por el tema de la jeringa ya le decimos que si ve sangre que le tenga miedo, pero otra cosa no porque si no empiezan a marcar al otro niño”, consideró otra de las personas consultadas..

Consideró positiva la realización de charlas informativas a nivel de todas las clases, como se previene y no haría otra cosa que requerir información general.

En otro caso se nos expresó: “le diría qué cuidados tiene que  tener con el niño, que debe cuidarse ella y cuidarlo a él porque es importante que aprendan a cuidar a los compañeros que tienen.  Que no  se puede lastimar, que lo traten con cuidado, pero no decirle que no juegue con él, expresó la madre de otra pequeña, ante la hipotética posibilidad de enterarse que hay en la clase un niño portador de HIV.

Considera que en ese caso habría que brindar información pero sin excluirlo.

Otra madre señaló que le diría a su pequeño que le tratara “como cualquier otro niño. De pronto si se lastima en el recreo con alguna trincheta decirle lo de la sangre, que se contagia a través de la sangre, pero esa precaución en particular”.

No considera necesarias medidas específicas “solo una precaución sanitaria porque de pronto si la institución insiste mucho es una forma de discriminar”.







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