Amor por las mascotas

Convertir a un animal en parte de la familia es algo que se da en una gran proporción de los hogares. Familias con niños, personas solas o mayores optan por incorporar a sus vidas a mascotaInformes como parte de un acompañamiento. Diversos estudios indican que el amor, la compañía y el cariño son algunas de las razones por las que las personas tienen mascotas en sus vidas. Existen investigaciones adicionales que muestra como andar e interactuar con un perro, gato u otro animal domestico ayuda a las personas de la tercera edad a regular su equilibrio y sus movimientos corporales. En el presente informe consultamos a diferentes actores sociales vinculados al mundo de las mascotas como también la opinión de una psicóloga quién explica el por qué de este vínculo tan especial.
Kiosco Pa’ti
“Tita”, una amiga inseparable

Quien no recuerda haber pasado por la puerta del legendario kiosco Pa’ti de calle Artigas, y encontrarse con la propietaria, Marisa, y su eterna compañera, hoy ya con unos añitos de más, “Tita”. Ella acompaña a la familia desde hace muchos años, y, se ha transformado en los últimos tiempos, en un respaldo importantísimo tanto en lo afectivo como en el acompañamiento. No sin amedrentar un poco, EL PUEBLO habló sobre ella con su dueña, quien se notó emocionada al reconocer las bondades de su amiga, y en el recuerdo de su esposo.
“LO MEJOR QUE NOS PUDO PASAR”
Estábamos sentados en la puerta con mi esposo, y pasaron 4 o 5 perroKIOSCO PA'TIs por la vereda de enfrente; entonces me dice, “mirá Marisa qué lindo se ese perrito nos siguiera”. Entonces, ella, “Tita”, se paró, cruzó la calle y lo miraba a mi marido moviéndole el rabo. Le dije: tenemos algo para darle”, y sí, teníamos, un poco de jamón o paleta, no recuerdo bien. Comió, nos miró y se fue. Al otro día, lo mismo. Entonces le pregunté a mi marido: “¿y si la llevamos para casa?”. Porque a mí, toda la vida me encantaron los perros, porque siempre tuvimos en casa, siempre me criaron con un perro al lado. Entonces, la “Tita”, se fue a vivir con nosotros. Eso fue lo mejor que nos pudo pasar. Hablo de unos 7 años atrás, aproximadamente. No es tan nuevita, porque hasta le faltan dientes, no sé qué edad tendrá. Después que falleció mi esposo, se deprimió; llegaba a casa y no quería comer. Hablé con el veterinario, y me dijo que la obligara a comer, y si ella lo expulsa, al rato intentás de nuevo. Pero no había de nada, no quería comer. Llegábamos a casa y lo buscaba por todos lados, y me miraba triste y lloraba. Horrible. Yo ya no sabía qué hacer. En mi niñez, teníamos dos, “Sultán” y “Jina”. “Sultán” tuvo tumores en el cuello, y “Jina”, fue chocada por un auto. “Sultán” fue enterrado en el jardín de casa, lo hizo mi hermano. Por lo tanto, me apenaba que le pasara algo porque no comiera. Pero, de a poco fue mejorando. Hoy es mi compañera inseparable. Lamento en estos momentos que, en donde vivo, por calle 8 de octubre, hacia el río, no da mucha seguridad para salir a pasear, lo cual, antes podía hacer. Pero bueno, no me animo por el tema de seguridad. Por lo tanto, el paseo es ir y venir. Ahora se encuentra mejor, pero, como buena compañera que es, extrañó muchísimo a mí marido; es mi compañera diaria (se emocionó).

Para la Psicóloga Corina Roig
“Las mascotas se usaron siempre como compañeros de las personas, y ahora más, por el hecho de la soledad”

EL PUEBLO consultó a la Psicóloga Corina Roig desde su especialidad, buscando una explicación al sentimiento de amor entre las personas con su mascota. “Estamos viviendo una vertiginosidad en el tiempo y por falta del mismo, que no podemos estar tanto con nuestros familiares, vivimos cada vez más solos, eso es una realidad, y es ahí cuando aparecen las mascotas en nuestras vidas, porque son una compañía. Entonces, la mirada de nuestro perro, el nombrarlo, le hace bien al perro pero también nos hace bien a nosotros, es recíproco de alguna manera. Con ellos la vida no se nos hace pesada ni tan densa, sino por el contrario, es mucho más saludable”, comenzó diciendo Roig.

– Entonces, y desde el punto de vista de la psicología, ¿cómo se puede interpretar ese amor, ese cariño particular que tenemos las personas hacia nuestras mascotas?
– Básicamente las mascotas se usaron siempre como compañeros de las personas, y ahora más, Corina Roig (de su Facebook)actualmente, por el hecho de la soledad. Por eso es que lo podemos ver en las relaciones de pareja que no tienen hijos. Después con los niños, como cuidado, como estímulo, como afecto, caricias para la psicomotricidad del niño, hay casos en que los niños aprenden a caminar agarrados del lomo de su mascota. El adolescente es como que con la mascota puede charlar en esos pozos depresivos o salir de ese estado de ánimo que cae también a manera emocional, y la mascota termina siendo una ayuda.
Para las personas mayores y de la tercera edad, los estudios han visto últimamente que hacen que las personas no estén tan solas y que tengan una obligación, una responsabilidad al ocuparse, de alguna manera, en cuanto a la alimentación, tener que levantarse de la cama y sacarlo a hacer sus necesidades y caminar. Eso trae aparejado el tema que caminar con la mascota promueve la risa de alguna manera, y la risa te aumenta la calidad de vida y te la aumenta el tiempo de vida también. La mascota les da ese estímulo a las personas de la tercera edad.

– ¿Cómo se pasa del sentimiento de tener a una mascota de compañera a amarla, al extremo que cuando nos falta, uno sufre su pérdida como si fuera alguien más de la familia?
– Porque la mascota, si bien estimula los sentidos del tacto, también nos estimulan los emocionales, la llaman la hormona del amor, la oxitocina. Es increíble cómo la mascota en el vínculo y en la mirada con su dueño, con el amo, se entiende en ese lenguaje si la persona está enferma, triste, la mascota no se despega de su lado. Por eso es que se la trata como el compañero fiel del ser humano, de ahí el dicho de que se es fiel como un perro. Y ha pasado, justamente, hace muy poco que falleció el amo de un perro y no podían enterrarlo porque el perro se había metido en el nicho y no podían sacarlo. Fue una noticia que se viralizó por la ternura de la historia.
La mascota lo que tiene también es que hace que las personas de alguna manera tengamos que poner límites al criarlos, tenemos que ponerles ciertas normas, los sí, los no, los horarios. Nos involucramos mucho en lo emocional y afectivo. Es por eso que está ese vínculo tan fuerte. Hay que tener mucho cuidado cuando uno abandona a una mascota, porque el animal sufre el desapego, al extremo de enfermarse.

– Cuando se habla de mascota veo que enseguida viene a nuestra mente el perro, pero también están los gatos, los hámsters, peces, aves, conejos y un largo etcétera.
– Pasa que la mascota es como algo que se puede tocar o manipular mucho en torno de nuestros pies o acompañarnos en algunas tareas de la casa. El gato es un animal con mucho desapego. Los peces están en su pecera, que uno tiene la obligación de mantenerla limpia, oxigenada, otro tipo de actividad visual y cognitiva que los estimula, lo mismo pasa con el hámster, que tampoco podemos acariciar ni mimar. El hecho, por ejemplo, de ponerle la cadena al cuello al perro y salir a correr con él, tirarle un palo o una pelota para que lo traiga de nuevo, ahí se ve otro vínculo más estrecho, porque hablamos del perro como mascota que es más domesticable y sociable para vivir en la casa.
Algo parecido también podemos verlo en el caballo, que ha sido también compañero del hombre desde hace muchísimos años, y más acá en el tiempo, podemos ver la impresionante tarea que cumplen en la rehabilitación de personas con algún tipo de discapacidad en la equinoterapia.
Y te digo más, los europeos antes del perro usaron al lobo, al que domesticaron con el trueque de la comida, “me cuidás, me ayudás a cazar y a cambio te doy comida”. De todas formas, los lobos nunca tendrán esa sensibilidad ni mirada del perro. Es por eso que se asocia más a los perros con las mascotas.

Rex y El Gordo

Los guardianes de la estación “El Palacio”

Rex” y “El Gordo”, son las mascotas principales (entre otras), que se encuentran en la estación de servicios “El Palacio” de la tradicional esquina de Treinta y Tres y Artigas. EL PUEBLO dialogó con algunos de los funcionarios, quienes contaron las historias de estos perros, mejores amigos del hombre, si los hay.ESTACION EL PALACIO REX

El primero, desde hace unos 10 años, aproximadamente, es quien domina la escena, y el único que se encuentra habilitado para pernoctar y estar, adentro de las instalaciones del comercio. El segundo, hace poco tiempo que apreció por las inmediaciones, pero, inmediatamente fue adoptado como el número dos.

Nos comentaron los funcionarios que, ellos son de la “familia”. Los cuidan, los bañan, les dan de comer, mientras que ellos, las mascotas, cumplen la función de “guardianes”.

No pocas veces los clientes se han encontrado con alguno de los dos, en especial con “Rex”, nombre que por sí solo ya provoca respeto, ladrar de forma amenazante, a quien se acerque demasiado a “su” lugar de estancia, y a quien no le caiga muy simpático, dejando muy en claro que, ese es “su” territorio.ESTACION EL PALACIO EL GORDO

El Gordo”, menos fiel a la exclusividad, divide el tiempo entre la estación (cuando Rex se encuentra con buen humor), y el histórico Bar “El Coco”, que se encuentran tan solo a unos metros, cruzando calle Artigas.

Ambos, junto con “El Cabeza”, dueño y señor del mencionado bar, son los eternos vigilantes de la zona, siendo, también, en cierta parte, “amigos” de los parroquianos y clientes asiduos a los negocios de sus “amos”, con quienes, el lapso de tiempo ha generado, sin lugar a dudas, una estrecha relación, que asumen, unos como otros, y da lugar a que se los considere de “la familia”.

Bar “El Coco”

Cabeza”, amigo fiel.

EL PUEBLO dialogó con “el Coco”, propietario del bar que lleva su mismo nombre, quien narró la interesantísima historia de “Cabeza”, un perro sabedor de lealtades y con quien hace 10 años comparten una hermosa relación.

LA LEALTAD

La mascota se llama “Cabeza”, aunque, antiguamente, los otros dueños le decían “Pistola”. En el mes de mayo hicieron 10 años que nos acompaña. Se calcula que, él, anda, aproximadamente, en los 17 años de vida. Él, en realidad, era de la estación de servicio de acá enfrente, “El Palacio”. Hay una anécdota muy linda, que sucedió cuando falleció el dueño de la estación, “el Pocho”, éste perro estuvo toda la noche en la sala velatoria; lo corrían y él volvía, se mantuvo cercano a la sala velatoria. Al otro día, cuando parte el cortejo fúnebre, el perro acompaña al cortejo hasta el cementerio. Cuando se dicen unas palabras de despedida a “el Pocho”, el perro se paró y olió el cajón que estaba arriba de un atril. La gente se BAR EL COCO CABEZAsorprendió y no podía creer lo que pasaba con el perro. Se terminó el sepelio, todo el mundo salió del cementerio y, cuando yo salgo, él estaba en la puerta y le dije: “vamos cabeza”, se subió a mi Jeep, y nunca más volvió a la estación. Vino al bar y se mantuvo hasta el día de hoy. Es hoy, absolutamente, un miembro más de la familia. Además, ahora, está muy viejito, ha tenido unos cuantos golpes por falta de visión, y lo estamos cuidando con un veterinario amigo, quien, justamente ayer, le mandó un nuevo tratamiento, al cual, está respondiendo bien. Está muy viejito. Si comparamos cronológicamente con una persona, es como si fuese una persona mayor de 85 años. Calculamos con la gente de la estación que, sumados a los años que estuvo allí, serían, sí, unos 17 años, ya que, cuando él vino, ya era un perro grande, no era cachorro.

En los primeros 3 años se les computabilizan a los perros 7 años por cada uno del ser humano, pero, cuando tienen más de 10 años, promedio, se computabilizan unos 5 años. Porque, en los primeros tres, el perro madura muchísimo; el perro con tres años, ya es un perro adulto, es como si fuese una persona, tuviera 21 años. Pero, después, como que se mantiene el perro en menor escala, año por año.

LA CONVIVENCIA

Yo tengo cuatro perros, todos de la calle. Tenía cinco, pero, una perrita se me enfermó muy rápido, se le hizo todo lo que se pudo, pero, no se salvó. Ahora tengo dos, bastante viejitos, una perra y un perrito, a los que tengo con collar, medicación, bien tratados. Pero el “Cabeza”, si yo lo dejo en casa, el empieza a aullar, a ladrar, no le gusta estar sólo, es un perro callejero y de compañía, a él le gusta estar con nosotros. Los otros perros se mantienen en el patio de casa, pero él, no. Si nosotros estamos en el dormitorio, él quiere estar en el dormitorio; si estamos en el comedor o en la cocina, él está con nosotros, no le gusta estar sólo. Y, cuando salimos en la camioneta, él se siente más el dueño que el mismo dueño (risas). Porque uno lo pone ahí, y se queda quietito, horas arriba de la camioneta, sin moverse. Es un perro muy bueno, en todo sentido. Es descendiente de Pastor Belga, por eso es un perro grande, y muy inteligente. Es un pariente del Siberiano y del Pastor Alemán. Tiene, digamos, sangre azul (risas).

El 80 % de los perros que entra no logra ser adoptado
Es muy triste que no tengan una familia, sostiene Alejandro Amarillo, vicepresidente de PRODEA

Si de cuidado de perros se habla, viene inmediatamente a la mente de los salteños el nombre PRODEA, Protectora de Animales, institución ubicada sobre la avenida concordia y que alberga actualmente a unos 400 perros. “A nosotros como institución, que se adopte nos beneficiaría mucho, porque estaríamos sacando perros de adentro… es decir, al adoptar un perro de PRODEA o uno que vaya a ir a PRODEA porque no es de raza, nos están dando una gran ayuda para poder bajar el número de perros que tenemos. Al bajar el número podemos ir dando asilo a otros que necesitan entrar. Eso por un lado; por otro lado, en cuanto a comprar está el tema que esas madres a las que se hace parir a los cachorros van a tener crías cada 6 meses obligadas. ¡Imaginate cómo quedan! Eso no es bueno. Es malísimo que tenga crías cada vez que se alce”, comenzó comentando Alejandro Amarillo en diálogo con EL PUEBLO. Y agregó que “es un negocio, no muy legal, en Uruguay no son muy claras las leyes y dejan entrever que cualquiera puede tener un criadero bajo diferentes normas, pero se tendría que controlar más. Lo que más nos falta como institución, o como sociedad toda, es concientizar sobre la importancia de adoptar”.

SITUACIONES TRISTES
“Entramos perros a PRODEA siendo cachorros y mueren en PRODEA. Es triste. Por un lado nos deja contentos que ahí comen, tienen refugio, agua, están protegidos por veterinarios, pero no tienen una familia”, prosiguió el vicepresidente, quien dijo además que “como institución nos gustaría hacer más campañas de adopción. Adoptar es lo mejor, hay muchos perros que están ahí esperando entre cuatro paredes ser adoptados. Si la gente adopta por ejemplo bajaríamos muchísimo nuestras cuotas de alimentación”. Finalmente, Amarillo aportó este dato sumamente trascendente: “todo el tiempo están entrando perros a PRODEA y el 80 % no se adopta, o sea que son muy bajas las probabilidades que sean adoptados”.

Glena Miranda, referente de Mascotas Salto: “promovemos siempre la adopción de un animal rescatado, no la compra”
Por otra parte, EL PUEBLO dialogó para el presente informe con Glena Miranda, una de las personas referentes del grupo “Mascotas Salto”.
Ante la consulta de por qué se intenta siempre que la gente adopte animales en vez de comprarlos, reflexionó: “Como organización que somos, dedicada a la ayuda de animales que sufren maltrato, desde el abandono o dentro de sus supuestos hogares, promovemos siempre la adopción de un animal rescatado y no la compra…Es muy simple el por qué: en nuestro país hay superpoblación de perros, casi tantos como habitantes, (sin incluir los animales sin dueño y tampoco gatos). ¡Y todos merecen tener un hogar! Adoptando no sólo están cambiándoles la vida a esas mascotas, sino que están ayudando a que continuemos salvando vidas”.

“Una tarea emocionante”, dice su principal
Fundappas, la institución que prepara perros para guía de personas con baja visión y trastorno autista

Sobre el tema EL PUEBLO dialogó también con Alberto Calcagno, persona no vidente, fundador de “Fundappas – Escuela de Mejores amigos”, institución que se ocupa de adiestrar perros para guías de personas ciegas, con autismo, etc.
“Fundamos esto junto con un grupo de gente pensando que en el Uruguay podría existir una escuela de perros guías para personas con discapacidad visual como yo. En aquel momento había quedado ciego y estaba buscando un perro guía y en el Uruguay no se conocía absolutamente nada”, comenzó diciendo, y prosiguió: “las circunstancias se fueron dando a los efectos de que se fuera formando Fundappas, que nació oficialmente el 12 de marzo del 2006”.
¿Qué es exactamente Fundappas?
En este momento es una escuela que lleva el nombre de Alexa Mackern, que es tía de Lucía Crecionini Mackern (una joven salteña que se desempeña en la fundación como instructora de perros para guías de niños con trastorno de autismo), y que fue la gran colaboradora que tuvo en este caso que tuve yo y que tuvo toda la fundación para que esta escuela pudiera llevarse adelante. Alexa falleció aquí en la escuela, lamentablemente, el 17 de marzo del 2018 y por eso la escuela lleva su nombre.
Fundappas es la única escuela autorizada legalmente para criar, educar, y entregar perros a personas con discapacidad visual y a familias con niños con trastorno del espectro autista en forma absolutamente gratuita.
En este momento estamos funcionando en el parque Rivera de la ciudad de Montevideo con frente a la calle Benito Cuñarro 6523”.
Tenemos terreno cedido en comodato por la Intendencia de Montevideo durante por 20 años.
Hemos construido las instalaciones y los alojamientos de los perros gracias a aportes del BPS y Ministerio de Transporte y Obras y hemos culminado nuestra construcción, o sea la parte social de la escuela, con una donación de Señor Luis Zazpe, que nos entregó el edificio, una donación completa y total de la cual estamos tremendamente agradecidos.

PERROS QUE HAN SIDO ENTREGADOS COMO GUÍAS

“En este momento y desde que comenzó a funcionar la escuela llevamos entregados 22 perros aproximadamente como guías para personas ciegas y 11 perros de asistencia para familias con niños con el trastorno del espectro autista, o sea, es un programa de mascotas que resultan un apoyo extraordinario para las personas con discapacidad visual. Son perros que nacen en la escuela, que se educan, que se dan a socializar durante todo un año a una familia que lo tiene en su casa y que le da el conocimiento de todo el mundo que los rodea y luego regresan a la escuela para prepararse específicamente para una de estas tareas.
La preparación de estos perros insume casi 2 años, yo creo que más o menos ahí tenemos un panorama bastante claro de la situación”.
EL APOYO DEL ESTADO Y OTROS

“Si bien entregamos todos los perros en forma totalmente gratuita, recibimos un apoyo del Estado de apenas el 25% del presupuesto que insume la financiación y el costo de la escuela.
El resto lo tenemos que salir a buscar mediante ayudas y efectivamente vivimos de la caridad de la sociedad civil, de empresas…”

Mascotas Salto: bregando siempre por la calidad de vida de los animales

Mascotas Salto es una organización sin fines de lucro que trabaja hace 2 años por el bienestar animal. Todos los que trabajan lo hacemos voluntaria y honorariamente, motivados por el amor hacia los animales. “Nos encargamos de auxiliar a animales en situación de calle, que son los que no reciben ningún tipo de asistencia.
Los mismos son atendidos por un veterinario, rehabilitados y reubicados en un hogar transitorio o definitivo.
Trabajamos a diario para concientizar a la gente en tenencia responsable, y así se respeten sus derechos.
Uno de nuestros objetivos es disminuir la población de animales de las calles realizando un plan preventivo de castraciones.
En el tiempo que llevamos trabajando hemos realizado aproximadamente 500 castraciones, de las cuales muchas fueron totalmente gratuitas y otras a muy bajo costo” – reveló Glena Miranda – una de las integrantes de la organización. Hasta el momento se ha logrado hacer cosas importantes por las mascotas, gracias a la ayuda de la gente que aporta en la veterinaria, dona ración, colaboran comprando rifas, y asiste a eventos que organizamos, pero aún hay mucho por hacer. Se necesitan recursos para poder ampliar el trabajo y así disminuir la superoblación de animales en las calles.
“Queremos aumentar el numero de castraciones, realizar mas rescates y continuar concientizando en tenencia responsable, ya que si el humano toma conciencia de sus actos serían menos los animales abandonados y maltratados.
Realmente estaríamos muy agradecidos de contar con la ayuda de la población para cumplir los objetivos trazados y lograr una mejor sociedad.
El decidir tener una mascota para compartir nuestra vida, es como tú citabas, muy gratificante desde todo punto de vista. Siempre hay un ser que nos estará esperando con gran alegría al llegar a casa y que estará dispuesto a brindarnos todo su cariño…
Pero algo muy importante es la responsabilidad que conlleva esa mascota en casa.
En primer lugar, implicará gastos adicionales: .debemos brindarle una alimentación suficiente y de buena calidad, atención veterinaria ( vacunas y desparasitaciones periódicas, y por supuesto consulta ante cualquier síntoma de enfermedad), un lugar adecuado y confortable para dormir, y espacio para poder estar libre (nunca atado).
Además en lo posible, hacer paseos con nuestra mascota (en las salidas sí usar correa), y sin lugar a dudas, la decisión de brindarle todo nuestro cariño de por vida, incondicionalmente, como nuestra mascota lo hará con nosotros sin pensarlo, siempre”. Estos comentarios pueden parecer muy obvios, pero lamentablemente no es frecuente ver que se tengan en cuenta para muchísimas mascotas.Lo que mencionamos anteriormente es algo muy sencillo: la «tenencia responsable»…
Los animales sienten frío, hambre, miedo, y sufren, si no los cuidamos como se debe. El brindarles nuestro cariño y atención es para ellos sumamente importante. Y siempre será más que retribuído…
Las mascotas acompañan a los seres humanos en su vida cotidiana, por lo que no son destinados al trabajo ni tampoco son sacrificados para que se conviertan en alimento.
Para algunas personas, su mascota es su única compañía; otras las adquieren para complacer a los niños o por su amor a los animales.
Lo cierto es que las mascotas se vuelven parte de la familia y la mayoría de quienes las tienen, las aman tanto como a un ser humano. Un compromiso, un compromiso a largo plazo. La mascota viene a ser un nuevo miembro de la familia. Al incorporarla a nuestra vida estamos aceptando que deberemos prestarlo toda la atención y cuidados que, como un ser vivo que es, va a necesitar.
Y al hablar de cuidados no nos referimos solo a proporcionarle el alimento que necesite. Nuestro animal de compañía tiene unas necesidades y los dueños somos los responsables de que esas necesidades queden absolutamente cubiertas.
INFLUENCIA POSITIVA DE LAS MASCOTAS

La influencia positiva de las mascotas en la salud y bienestar de los seres humanos es bien reconocida y comprende los aspectos sicológico, fisiológico, terapéutico y sicosocial. La función como facilitadores en la terapia asistida motivacional y física de numerosas enfermedades, ha permitido que los efectos benéficos de la tenencia de animales sean empleados en el ámbito terapéutico. Adicionalmente, la compañía de mascotas se ha reconocido como un factor protector contra enfermedades cardiovasculares y reductor del estrés de sus propietarios: son un soporte sicológico, reducen la sensación de soledad y permiten la interacción de sus propietarios con el medio social que los circunda. Estas relaciones hombre-animal implican algunos riesgos zoonóticos que es necesario minimizar, en especial en personas inmunocomprometidas; es aquí donde el médico veterinario debe cumplir una importante función en la asesoría para la tenencia responsable de las mascotas. Así mismo, es esencial que el propietario conozca cuales son las obligaciones legales de la tenencia de una mascota.

Médica Veterinaria Eliana Bentancor destaca importancia de la vacunación para la prevención de enfermedades en las mascotas

Las mascotas a lo largo de la historia de la humanidad siempre han marcado un protagonismo en la vida de los seres humanos, estableciéndose un vínculo entrañable y beneficioso para ambas partes.
Pero como todo vínculo debe haber compromiso y responsabilidad – en este caso del Hombre como animal pensante poseedor de intelecto.
La tenencia responsable es una temática recurrente dentro de los medios de comunicación – sobre todo cuando se involucra a la salud.
En la actualidad, uno de los temas preocupantes es la presencia de la Leishmaniasis – enfermedad que ataca a la población canina – que puede a la vez contagiar a la especie humana; si ésta es detectada en las mascotas, éstas lamentablemente deben ser sacrificadas, puesto que hasta el momento no existe cura para la enfermedad.
Dialogamos con la Médica Veterinaria Eliana Bentancor quien destacó varios aspectos que hacen a la tenencia responsable de las mascotas.

La profesional hace énfasis primeramente – en el inicio de la vida de las mascotas – la desparasitación – que debe llevarse periódicamente y cumplir con el correspondiente esquema de vacunación.
A los cuarenta y cinco días de vida se le da la primera foto 11dosis de la vacuna contra el Parvovirus.
A las 9 semanas de edad la segunda vacuna que será para protección contra Moquillo canino, Adenovirus tipo 2, Hepatitis infecciosa C y Leptospirosis.
Y la segunda dosis de la vacuna contra el Parvovirus. La vacuna contra el Coronavirus es opcional.
A las 12 semanas de vida se repite una dosis de la vacuna anterior y la tercera de Parvovirus.
A partir de los 4 meses de edad: la vacuna contra la Rabia.
Es necesario repetir anualmente la vacuna pentavalente (Parvovirus, Moquillo, Hepatitis , Parainfluenza , Leptospirosis y Rabia.
Posteriormente es necesario protegerlos frente a la parainfluenza, la tos de las perreras, la enfermedad de Lyme, la Leishmaniosis y el Coronavirus.
También es muy importante desparasitar internamente a los cachorros con cada vacunación porque, al eliminar los parásitos, se garantiza el perfecto estado de las defensas y se propicia que la vacuna produzca un efecto inmunizante óptimo.
Una vez que ha terminado el plan de vacunación, se debe desparasitar internamente a los cachorros de forma periódica cada 3-4 meses y antes de cada revacunación.
Una vez al año es necesario – a lo largo de la vida – vacunar a las mascotas.
En el caso de la Leihsmaniasis es primordial adoptar medidas de prevención, utilizando la pipeta o los collares específicos.
Los perros no protegidos tienen mayor riesgo de enfermar de Leishmaniasis. Por eso, la primera pauta es acudir al veterinario y adquirir un repelente que ahuyente a los flebótomos.
Los productos contra la Leihsmaniasis canina no son infalibles pero reducen
el riesgo de picadura en un 86%.
Los productos para ahuyentar al flebótomo existen en formato de aerosol y en pipeta. Además, los collares antiparasitarios buenos también incluyen ya protección frente a la Leishmaniasis. ¿El mejor consejo?
Dejarse asesorar por el veterinario y comprar una protección de calidad.
Eliana Bentancor sostiene que si bien muchas familias apuestan a una tenencia responsable, existe otra parte de la población que aún no ha entendido la importancia de que los animales tengan la atención necesaria para mantener una buena salud y que no se conviertan en un riesgo, sobre todo para la población infantil.
La ley atribuye como responsabilidades a quienes tengan animales a su cargo, sean o no sus propietarios.
Mantenerlo en condiciones físicas y sanitarias adecuadas, dándole alojamiento, alimento y abrigo en condiciones adecuadas según su especie. No abandonarlo ni dejarlo suelto en lugares públicos de libre acceso.
Cumplir con las normas sanitarias y legales destinadas al paseo, manejo y tenencia responsable de los mismos.
Tratarlo de forma adecuada a su especie o raza.
Permitir el acceso de la autoridad competente a los efectos del control de la tenencia del animal y de su estado.
Responder por los daños que el animal pueda provocar a otro animal o persona, sin perjuicio de la responsabilidad civil y/o penal que pueda corresponderle;
Permitir el control del estado del animal, condiciones y lugar de la tenencia por parte de la Comisión Nacional Honoraria de Tenencia Responsable y Bienestar Animal. Que el animal no cause perjuicio o deterioro del medio ambiente, impedir su acceso a los espacios de recreación infantil, a los residuos domiciliarios y evitar la permanencia de sus materias fecales en la vía pública, recogiendo las mismas.