¿Es posible ser feliz?

Diferentes conferencistas, profesionales y la gente común, opinan sobre el tema.

Qué es la felicidad? ¿Soy feliz? Estas preguntas casi todos nos las hemos formulado alguna vez en la vida. Es difícil definir claramente lo que significa felicidad, pero casi todo lo que hacemos, es con el fin de lograrla y aumentarla o para evitar o disminuir la infelicidad. Todos buscamos la felicidad, como si fuera algo que debemos alcanzar, pero ¿nos detenemos a pensar si somos felices ahora?
Muchas veces creemos que la felicidad depende de obtener algo externo, vivir de acuerdo a los valores culturales del momento, estar a la moda, con el último celular y la mejor prenda, que no nos detenemos a pensar en nosotros mismos y si realmente queremos o necesitamos eso que perseguimos creyendo que así seremos felices.
Estas creencias, nos llevan a ir por la vida pensando que si logramos tener un poco más de dinero, una casa nueva, un coche o uno mejor, un viaje a tal o cual lugar, la aceptación o admiración de la gente, bajar 5 kg., vernos más jóvenes, etc., entonces sí, vamos a ser felices.
A nivel general, se puede decir que la gente es feliz cuando logra estar satisfecha con su vida, con sus expectativas, logros y autoestima. Cuando percibimos una distancia pequeña entre nuestros logros y nuestros deseos o expectativas, nos sentimos satisfechos y realizados; pero cuando la distancia es muy grande, nos sentimos frustrados y fracasados. Ponernos expectativas altas pero alcanzables y trabajar adecuadamente para lograrlas, venciendo los obstáculos y manejando los «fracasos» o errores, depende de tener una buena autoestima y eso contribuye a un estado más pleno. En la vida de cualquier persona, existe la alegría y el dolor, situaciones fáciles y difíciles. El problema surge, cuando le damos más importancia a las cosas negativas y vivimos las positivas sin disfrutarlas ni valorarlas. Con el presente informe se pretende acercar al lector al concepto de felicidad, según diferentes pensadores y profesionales que a través de su palabra buscan ayudarnos a descubrir eso a lo que anhelamos todos. Si es posible ser feliz ¿cómo hay que actuar para que eso ocurra? La respuesta, tal vez no se encuentre fácilmente, tal vez no haya una receta, pero a través de diferentes opiniones se busca plantear el tema y dejar libres a los lectores en ese descubrimiento interior que es la felicidad. Todos los entrevistados, coincidieron en que la felicidad no tiene nada que ver con el “tener”, ni tiene que ver con algo externo, sino con el Ser, con ser quienes somos, no con transformarnos en quienes no somos. Tiene que ver con el amor, con vivir para otros, con entregarse y no tanto con pensar en pasarlo bien. Quienes no viven por vivir, sino que toman las riendas de su vida, viven con sentido. Por eso, como dijo el Profesor de filosofía, Miguel Pastorino, citando al neurólogo y psiquiatra Víctor Frankl (fundador de la Logoterapia y sobreviviente de campos de concentración nazis) tal vez, no debamos preguntarnos si somos felices, sino ¿tiene sentido mi vida?, ¿cuál es la razón por la que vivo?, ¿cuál es la finalidad de la vida?
Tal vez, solo así, sabremos si la felicidad es una consecuencia del azar o una elección que más que una meta es una acción a practicar cada día de nuestra vida. El tema, tiene tantas facetas que parece imposible abarcarlo en un informe periodístico, por eso, simplemente decidimos acercar al lector la opinión de diferentes personalidades destacadas, conferencistas, psicólogos y docentes que aproximan su visión del tema.
Después, ser feliz, queda a criterio de cada uno.

¿Una consecuencia del azar o una elección?

Ser feliz

Lourdes Bellagamba – Guía vivencial y Maestra Iniciadora de Reiki
Lourdes Bellagamba – desde su experiencia como Guía vivencial y Maestra Iniciadora de Reiki – sostiene que la alegría es un estado del ser humano que se da a raíz de un estímulo y tiene un finito proceso de duración
La felicidad es una elección. “No es lo mismo la alegría que la felicidad” – expresa.
La felicidad es una elección que hacemos conscientemente… pero transitar por ese estado requiere de un proceso de maduración.
¿Cuál es la diferencia entre dos dos conceptos?
-“La alegría es algo causado por un agente externo, por ejemplo me saqué el cinco de oro… ello me causa felicidad por tres meses (excepto que no tenga cubierto las necesidades básicas, ahí si el dinero hace la felicidad) y este fenómeno está estudiado… no lo inventé yo.
Significa que el cinco de oro no te hizo feliz pero sí, te dio una alegría que te duró tres meses. En tanto… la felicidad es a lo que se elige conscientemente. En mi labor como guía vivencial, me encontré con personas que habían perdido a un ser querido (por ponerte un ejemplo) y eligieron ser felices aún con ese dolor.
Eligieron no darle un valor agregado (sufrimiento) y no dejar de vivir porque ese Ser no está, si no que eligen seguir aún con su dolor, procesan su vuelo se lo permiten, pero no le agregan el encerrarse, el no permitirse disfrutar, el evitar cualquier situación placentera. Es más… hasta se ponen en su lugar, en lugar de ese ser querido que ya no pueden tocar y piensan si yo estoy feliz ese ser querido va a poder estar en paz. O sea que depende lo que yo me diga mis emociones, depende lo que yo piense es cuanta felicidad voy a tener en mi vida”.
- Podemos decir que uno se puede entrenar para ser feliz…
-“Claro… todo es cuestión entrenamiento en esta vida. Yo puedo elegir ser feliz o resentida.
Yo puedo elegir estar en paz o peleándome con todo el mundo… Yo puedo elegir ganar a toda costa perdiendo mi felicidad o entendiendo que a veces se pierde y que no está mal tampoco. Yo puedo elegir el amor o el miedo. La felicidad es una elección. No es lo mismo la alegría y la felicidad.
Es todo absolutamente todo entrenamiento.
Y lo más importante yo puedo elegir ser agradecido o un desconforme constante”.
-¿Y cuál de todas esas cosas que nombraste es la más importante?
Ello depende la persona.
Hay gente que tiene todo pero no es agradecida entonces no puedo ver lo lindo de la vida. Hay gente que vive resentida entonces tampoco puede ver lo lindo de la vida, pasa por ejemplo el día pensando en cómo jorobar la vida del otro en vez de pensar en cómo mejorar la suya, un desgaste de energía total. Pero no sólo pensar en hacer mal al otro figura dentro de lo que es el resentimiento también está el dolor me sigue carcomiendo por lo que me hicieron y todo porque perdone”.
-¿Y qué sería perdonar?
-“Perdonar es entender no sólo con la cabeza sino con el corazón que el otro y hacia y hace lo mejor que podía, no es justificar”.
Un ejemplo que nos muestre claramente este proceso…
-“Una persona golpeada elige separarse y perdonar.
Entiende que el golpeador es una persona enferma de otra manera no tendría que recurrir a los golpes para tener a su lado a alguien sino que buscaría otro mecanismo.
Pero no se quedan con el golpeador, pero entiende que estaba mal, ahí libero el pasado y se libera a la mente de la persona maltratada.
Su pensamiento se enfoca en otra cosa, se enfoca en ser feliz y ya no hay dolor en lo vivido. Se enfoca en amarse y todo cambia”.
Empero ¿Usted promueve la ley de atracción?
-“Así es… pero estamos hablando de atraer estados mentales y un estado de mental positivo de felicidad va traer situaciones positivas y felicidad. No se trata sólo de atraer el auto último modelo, de que te va servir el auto sí o no vas a poder ver la belleza de cada día. Claramente podemos decir que otra causa de la felicidad – y gracias por hacérmelo recordar – es tener esperanzas y poder soñar. Pasa que es un tema tan extenso, tan amplio que da para un libro no para una nota” reflexiona Lourdes Bellagamba. Realmente no importa las circunstancias en nuestra vida, todavía tenemos la opción de vivir una vida infeliz a merced de nuestras emociones, eventos, etc., que a veces puede ser muy miserable, o podemos elegir vivir una vida feliz… ser una persona feliz, cualesquiera que sean las circunstancias. La elección es nuestra. En realidad, el nivel de felicidad de nuestra vida no tiene nada que ver con las cosas que otras personas dicen o hacen, incluso si nos da la gana.
La felicidad no es algo que capturamos a través de la afirmación o acciones de otros. Entonces, si tomamos la decisión de vivir una vida feliz, sin importar qué vida nos presente, es más probable que tengamos una vida feliz, porque esto es lo que queremos y porque no queremos aceptar nada más.
Es nuestra elección, hemos tomado una decisión y queremos mantenerla. Con una mentalidad de felicidad empoderada, sabremos cómo debemos dejar que la vida suceda y permanecer abiertos a revolcarnos en la dicha de la felicidad cualesquiera que sean nuestras circunstancias”.

La gente consultada para este informe dijo ser feliz.

En la calle vemos a la gente malhumorada, apurada, desconforme con todo, y evidentemente que esas personas ni siquiera se detienen a reflexionar acerca del tema, sino que de buena manera, prefieren evitar contestar. EL PUEBLO dialogó con algunos ciudadanos, y aquellos que accedieron a responder, expresaron que sí son felices pese a tener que enfrentar algunas dificultades. En la mayoría de los casos, los entrevistados debieron reflexionar, porque según indicaron, no es algo que se planteen, pero concluyeron que son la mayor parte del tiempo, personas felices.
EVA
A sus casi 70 años, Eva dijo que es feliz, para ella la felicidad es no pasar amargada, tener todo (trabajo, casa y comida) y estar bien.
ELENA
Elena tiene 37 años y considera que es feliz “No una felicidad radiante, pero sí soy feliz”. Dijo que tal vez se confunde la felicidad con bienestar. A su criterio la felicidad es algo muy momentáneo: “ no estás feliz todo el día, porque a veces estas preocupado, triste y si estas enojado tampoco estás feliz; cuando no estoy preocupada, ni triste, ni enojada, estoy feliz”.
LOLA
Para Lola, de 21 años, la felicidad es un estado, de estar conforme con uno mismo, en el que uno es crítico y está apoyando todo el tiempo lo que estás haciendo, es decir que cada decisión que tomás, lo haces con seguridad; eso es la felicidad; “no es que me pasa algo y estoy feliz por eso, o cuando tenga algo voy a ser feliz cuando concrete un proyecto simplemente es el momento, es estar conforme con uno mismo, yo soy feliz porque estoy consciente y conforme de mis actos”.
THALÍA
Thalía de 20 años considera que la felicidad es un proceso que se da a lo largo de la vida, ahora en este momento de su vida, es feliz.
ISABEL
Isabel de 21 años entiende que la felicidad tiene que ver con la libertad, en todo el sentido de la palabra.
Dijo que es feliz gran parte del tiempo, porque “a veces siento que no puedo ser tan libre como quisiera”.
YANET
“La felicidad para mi, es ver a mis hijos crecer día a día, aunque son grandes ya, ver que no les ha pasado nada, que son felices, verlos trabajar, tener salud, trabajo, sentirme bien, poder ayudar a todos los que puedo, para mi eso es la felicidad”, dijo Yanet. “También me llena de felicidad el hecho de tener a mi ahijada, después tener a mis hijos es quien me llena de alegría, espero vivir muchos años para iluminarla y guiarla, ella me ha despertado la felicidad más grande después de mis hijos”.
HÉCTOR
Héctor de 43 años manifestó que en general es una persona feliz, con momentos de tristeza, enojo o frustración, pero en general, es feliz ya que goza de buena salud y tiene trabajo.
JOSÉ
José de 25 años manifestó que a su modo de ver, la felicidad es un estado emocional. Dijo que ha sido feliz en momentos “que te hacen olvidar de todo lo que nos atormenta”, pero entiende que se es completamente feliz cuando no hay preocupaciones de cualquier tipo que todos tenemos, por lo tanto, “por momentos soy feliz”.

¿De qué depende la felicidad?”, por el Profesor Miguel Pastorino.
Es más importante preguntarse por el sentido la vida y la razón por la que se está vivo, que preguntarse si se es feliz.

Al poco tiempo de publicarse cuáles eran los países con mayor “índice de felicidad”, se conoció que esos mismos países eran los que también tenían los más altos índices de suicidios. ¿A qué se debe este duro y extraño contraste? ¿Por qué tanta obsesión con encontrar recetas e índices de felicidad? ¿Cómo se mide la felicidad de las personas? El tema es INFORME - Miguel Pastorinobastante complejo y exige ciertos matices que no podemos desarrollar en un solo artículo, pero tal vez podamos problematizar cosas que se nos dan por obvias y así encontrar preguntas que nos ayuden a ensanchar el horizonte de lo que entendemos por felicidad”, comenzó diciendo a EL PUEBLO, el Profesor de Filosofía y Ciencias de la Religión, Miguel Pastorino.
Para él, la felicidad “tiene que ver con el amor, con vivir para otros, con entregarse y no tanto con pensar en pasarlo bien. Las personas más felices son personas entregadas a una causa o a otras personas, son personas que incluso en situaciones de gran sufrimiento, pueden sobreponerse y encontrarle sentido a su existencia. Quienes no viven por vivir, sino que toman las riendas de su vida. Personas que nos parecen excepcionales, lo son, porque en realidad viven con sentido. Tal vez no debamos preguntar a las personas si son felices, porque la palabra ha sido demasiado malgastada y abusada, incluso se la asocia muchas veces a un estado ideal e inalcanzable, que también genera frustración por su imposibilidad. Tal vez, siguiendo a Víctor Frankl (neurólogo y psiquiatra austríaco, fundador de la Logoterapia y sobreviviente de campos de concentración nazis) sea más importante preguntarse ¿tiene sentido mi vida?, ¿cuál es la razón por la que vivo?, ¿cuál es la finalidad de la vida?”, señaló Pastorino.
LA FELICIDAD REDUCIDA A “BIENESTAR”
Para el entrevistado, el gran problema es reducir la felicidad a “sentirse bien”. En ese sentido, recordó las palabras del filósofo español Julián Marías quien advertía hace pocas décadas, que un problema de la sociedad de consumo es confundir la felicidad con bienestar material o con bienestar psicológico, cayendo así en un reduccionismo fatal de la felicidad.
El hiperconsumo desordenado e imparable se convierte en un círculo histérico, donde crece la manía por las cosas banales y por anestesiar cualquier molestia. Cuando el horizonte existencial se encierra en la satisfacción inmediata de deseos, muchos de ellos creados artificialmente por la publicidad, nos encontramos corriendo sin saber hacia dónde, en un mundo donde lo único que importa es no detenerse a pensar demasiado y tratar por todos los medios de “sentirse bien”, señaló Pastorino.
LA SABIDURÍA DE LOS ANTIGUOS
El Profesor de Filosofía y Ciencias de la Religión, que hace un tiempo atrás dio una conferencia en la Universidad Católica Sede Salto, denominada “¿De qué depende la felicidad? La pregunta por el sentido de la vida en una cultura orientada hacia el éxito y el hiperconsumo”, hizo una breve reseña de la opinión de los antiguos filósofos sobre la felicidad,
En este sentido, dijo que los antiguos filósofos griegos criticaron el modo de vida hedonista y la voracidad sin límite, profundizaron en el concepto de felicidad como armonía del alma y como “justa medida” de la justicia. La felicidad no era para ellos un “tener”, porque no depende de la posesión de determinadas cosas, sin importar las que sean, sino que es un modo de ser del hombre y depende de la manera con la que se relaciona con las cosas.
La felicidad (eudaimonía) para Platón no consiste en lo que uno tiene, sino en lo que se es. Para Aristóteles la felicidad deriva de la contemplación de la verdad, fruto del nivel más alto del conocimiento: “cuanto más se extiende la contemplación, tanto más se extiende la felicidad y a quienes pertenece en mayor medida la contemplación, pertenece en mayor medida, además, la felicidad” (Ética a Nicómaco, 1178b).
Epicuro, hizo una escala jerárquica de necesidades y placeres, estableciendo que las necesidades naturales y necesarias tienen un límite, pero las no necesarias no tienen límites, son como pozos sin fondo, que aumentan la voracidad insaciable con exigencias cada vez más opresivas que terminan haciendo infeliz al hombre. Sería como un círculo mortal donde lo necesario ya no basta y se lo considera demasiado poco y se experimenta que nada alcanza.
Séneca invitaba a encontrar la alegría verdadera en el interior y no en las cosas que deseamos y con gran ironía consideraba felices a los que son tenidos por más infelices, al igual que infelices a los que son tenidos por los más felices.
“¿Cuántos hombres y mujeres “exitosos” no son felices hoy en día?”, se preguntó Pastorino. “Los grandes pensadores de la antigüedad al igual que las grandes tradiciones religiosas siempre entendieron que la felicidad no depende del tener, sino del ser.”, agregó.
¿FELICIDAD O SENTIDO DE LA VIDA?
Finalmente, Pastorino volvió a citar a Víctor Frankl, uno de los más destacados pensadores sobre el sentido de la vida en el siglo XX, para quien, cuanto más se busca la felicidad propia, entendida cómo búsqueda de bienestar, más se diluye y se pierde a sí mismo, haciéndose infeliz. La felicidad para él no es algo buscado en sí mismo, sino la consecuencia de una vida con sentido, de una vida orientada más allá de uno mismo (autotrascendencia).
“Personas que viven según los estándares de felicidad del mercado y de la cultura orientada hacia el éxito, muchas veces sienten que la vida no tiene sentido y el vacío existencial los aplasta hasta sentir que la vida es absurda. Solo quienes tienen una razón para vivir, un sentido por el cual dar todo de sí, alcanzan la felicidad”, concluyó el entrevistado.
Quienes quieran contactarse con Miguel Pastorino, lo pueden hacer a través de su cuenta de twitter @MiguelPastorino.

Qué entendemos por ser felices? Es un estado de ánimo, una aspiración constante, una visión idealizada?.

Brinda su opinión la Licenciada en Psicología Miriam Mello.

Para entender el concepto de felicidad, se tomará el criterio de salud que define la Organización Mundial de la Salud, que plantea que: «La salud es un estado de perfecto (completo) bienestar físico, mental y social, y no sólo la ausencia de enfermedad». Desde esta mirada de la salud, se tendrá que tener en cuenta también la satisfacción de las necesidades básicas que se pueden observar en la siguiente ilustración. Según la teoría de Abraham Maslow, las personas necesitan sentir satisfacción de sus necesidades según siguiente pirámide de Que ilustra su planteo: Reflexionando acerca del tema de la felicidad; se podrían plantear también otras visiones del concepto de ser felices, según los criterios que rigen la vida de cada persona, sus experiencias, su historia, su entorno, sus aprendizajes y la filosofía que orienta su accionar en la vida. Desde este punto de vista, tomamos la concepción del Doctor Claudio Naranjo, quien plantea que para estar en un estado de felicidad es preciso lograr responder a todas las situaciones desde el amor. Este concepto también se encuentra en muchas filosofías orientales y cristianas. Claudio Naranjo, psiquiatra chileno y pionero de la psicología transpersonal, comenta que a pesar de todo lo que estamos viviendo actualmente, y las dificultades que encuentra el ser humano para su desarrollo personal, existe una esperanza, que llega mediante una voluntad global de cambio de consciencia. La crisis de valores grave que está dándose lugar, se plasma a su vez a través de la inteligencia que estamos ejercitando, a lo que más importancia se le está dando, la ciencia y la tecnología, lo cual nos hace esclavos de la producción y el trabajo. Aprendemos a poner nuestra felicidad a disposición del éxito que hallemos, haciéndola dependiente de algo que está fuera de nosotros, que no forma parte de nuestra naturaleza, de nuestro control, y de nuestra verdadera satisfacción personal. Al perder los valores perdemos la perspectiva, pretendiendo llenar nuestro vacío con todo aquello que nos acaba causando sufrimiento. Desde el cristianismo, recordamos el legado de San Pablo, San Pío, quienes dieron su testimonio de vida. Es decir que a partir de diferentes pensamientos y doctrinas los seres humanos han logrado acceder a distintas estrategias para permanecer en el estado de bienestar completo que entendemos como salud, sinónimo de felicidad.
“El Arte de vivir” (organización liderada por Sri Sri Rabi Shankar) enseña que podemos tomar algunas estrategias: comer sano, hacer deporte, quererse y aceptarse como uno es, trabajar por sus sueños, tener metas con actitud positiva, meditar, hacer lo que amas, ser agradecido con las oportunidades que la vida nos brinda cada día para aprender de cada situación que se presenta y cuidar los afectos, de la familia, amigos, los vínculos laborales y comunidad. “Como criterio personal y profesional considero que como sociedad e individualmente, un aspecto fundante del estado de bienestar es la capacidad que tenemos los seres humanos de utilizar la palabra para mediar, transmitir e interactuar. Y la posibilidad de dialogar acerca de lo que sentimos, de lo que nos hace daño, para intentar actuar en colectivo y revertir los malestares que pueden surgir en lo cotidiano de la vida.
Es por esto que destaco dos aspectos que resultan de interés y es la aceptación de la realidad tal cual es, y la capacidad de tomar acciones orientadas en el amor en sus diferentes facetas: amor a uno mismo, amor a los demás, amor a la naturaleza y amor a los ideales filosóficos. Esto es una virtud que se nos propone como un camino para la humanidad; buscando la superación y el cambio en la búsqueda de la felicidad”.

“Todos tenemos la necesidad de ser felices; pero, la felicidad es una decisión”.

Pilar Sordo – “El desafío de ser feliz”.

La reconocida conferencista y escritora chilena, Pilar Sordo, efectuó un pormenorizado estudio de alrededor de unos 4 a 7 años sobre la felicidad, cuyo resultado lo ha expuesto en un nuevo libro “Bienvenido dolor” y en varias conferencias realizadas a lo largo y ancho del mundo. Su estilo investigativo del ser humano, la han catapultado como una de las referentes motivacionales más importantes de los últimos tiempos.pilar-sordo

El desafío de ser feliz
“Yo tenía en una mano la Llave de la Ciudad de Miami y en la otra el tumor de mi papá. En ese momento las lleves me servían para darle ánimo a mi papá, pero descubro maravillosamente, que el tumor estaba ahí, para que yo no me pusiera vanidosa con las Llaves de Miami, y entendiera que era una mujer común y corriente, que caminaba igual que cualquier persona en la vida, con cosas luminosas y con cosas oscuras.
Hoy, ustedes saben perfectamente las cosas que tienen en la mano de lo luminoso, porque basta que la miren para que sonrían, porque habrá cosas que la vida les ha regalado y que jamás pensaron que iban a tener (afectivas, materiales, etc.); pero también saben que tienen la otra mano, donde tenemos cosas pendientes, conversaciones que tenemos que tener y no hemos tenido; duelo; enfermedades; problemas económicos, laborales, con los hijos, con los padres; y, cuando yo me levanto en la mañana agradeciendo despertar, y tomando la decisión de ser feliz, con todos estos ingredientes, yo necesito tener la honestidad de mirar las dos manos; no puedo hacerme el tonto con ninguna de las dos.
Yo no puedo esconder lo malo y quedarme sólo con lo bueno, porque me voy a volver prepotente y vanidoso.
Y, tampoco, puedo esconder lo bueno y quedarme sólo con lo malo, porque voy a ser víctima, independientemente de lo rentable que puede ser victimizarse en la vida, porque nunca me voy a hacer cargo de mi historia.
Si yo a un niño de tres años le enseño cuando tenga treinta, una cicatriz que se hizo cuando andaba en bicicleta; esa persona va a decir, ah, esa cicatriz me la hice cuando andaba en bicicleta; y, cuando andaba en bicicleta, me hice ésta herida, pero, fue tanto lo contento que yo estaba, que no me dolió la herida. Pero, necesito de la herida, para darme cuenta de lo importante que fue el andar en bicicleta.
De hecho, si a los niños les enseñáramos desde los tres o cuatro años que se van a levantar mirando sus dos manos, y que siempre, van a caminar con lo luminosos y con lo oscuro; mentiríamos mucho menos.
Hoy en día, con las plataformas y redes sociales, objetivamente, la gente en Instagram, por ejemplo, sólo muestra vidas perfectas; entonces, la que se operó, no le duele, la que se separó, ya está casada, y nadie parece vivir costos de nada, porque la gente está mostrando una mano, nada más. La otra mano, la tiene escondida, no se muestra, porque no es rentable, porque no es kool; y, cuando uno toma la decisión, tiene la obligación de ver las dos manos.
Ahora, cómo se trabaja esto; con un último concepto que nos regaló una mujer que ya no está entre nosotros. Entro un día a un hospital público muy pobre, donde había doce mujeres haciéndose quimioterapia; yo iba con gente de mi Fundación (Abogado, Médico – para responder dudas-, un grupo de Reiqui, maquilladoras). ¿Por qué un grupo de maquilladoras? Bueno; cuando se transita por el cáncer, es mejor maquillarse con tonos rosas, en vez de tonos marrones, para que la piel se vea más iluminada.
Yo, que me iba a hacer cargo de estas doce historias, acompañarlas en el proceso de su enfermedad y su recuperación, voy entrando a una habitación y, la enfermera, me dice que la señora de la cama seis, que se llamaba Margarita, no me iba a contestar porque estaba entrando en sopor, y que no le queda mucho tiempo de vida. Luego de contarles a las doce lo que acabo de decirles, la mujer de la cama seis se despierta, se quita la mascarilla de oxígeno, y me dice: “Pili, ven a mi cama”. Me acerco, y ella empieza, muy angustiadamente, a comunicarme cosas, pero le costaba mucho hablar.
En síntesis, me manifestó que no había mucho que ella pudiera elegir, porque se iba a morir; pero, que mientras me escuchaba, descubrió que había algo que sí podía elegir, que era como morirse; “me quiero morir maquillada”, esas fueron sus palabras. Y continuó, me regaló una frese, ese día: “mi campo de elección, es absolutamente reducido, ni siquiera puedo elegir cómo moverme en la cama, pero me acabo de dar cuenta que puedo elegir, estar maquillada y usar un turbante”.
Me pidió que la acompañara en su proceso; estuvo tres días más con vida. Y, cuando se fue, se fue como quería, dejándonos la frase “campo de elección”.
A mí me encantaría que todos los que estamos acá tengamos un campo de elección gigantesco; pero, eso es falso. Los campos de elección se reducen por enfermedad, por situación económica, o, simplemente, por opción.
Entonces, cuando yo tomo la decisión de ser feliz y miro mis dos manos, tengo que saber cómo uso mi campo de elección.
Qué voy a usar este día; voy a ponerle más énfasis a lo luminosos para que lo oscuro no se note, o, muchas veces, tener que darle mucha atención a lo oscuro para poderlo trabajar, y lo luminosos me tiene que ayudar a apoyarme para poderlo vivir.
Pero, el campo de elección, al final, termina siendo como el moño que abraza a todos estos ingredientes que parten desde las emociones, y que, configuran todo esto que se llama el desafío de ser feliz”.

“La felicidad tiene que ver con el Ser. Y el ser tiene que ver con ser quienes somos, no con transformarnos en quienes no somos”.

Licenciada en Psicología Verónica Carbonell.

Verónica Carbonell es Licenciada en Psicología y ha incursionado en el Enfoque Transpersonal Integrativo entre otras disciplinas terapéutico – expresivas.

La profesional desde su experiencia hace su lectura acerca de la felicidad y que se entiende por “ser feliz”. De acuerdo a su mirada la felicidad no pasa por lo externo sino por un estado del Ser, de nuestra esencia.
Es un potencial que deberemos descubrir en nosotros mismos y cultivarlo.
Para ello existen caminos, posibilidades que se pueden abrir ante nosotros y permitirnos llegar a emprender ese proceso de búsqueda y llegar a buen puerto.
La felicidad se activa al lograr ser uno mismo sin pretensiones ajenas a nuestra naturaleza.
Tomando este pensamiento podríamos considerar que la felicidad se puede encontrar en cada uno de nosotros, quienes debemos aprender – de alguna forma – a desplegar esa dote espiritual.

¿Qué es la felicidad?

“Si pensamos la felicidad desde su definición conceptual, de diccionario, y que es como habitualmente se la considera, tiene que ver con una especie de suerte, de prosperidad, de disfrute y alegría por algo.
Y ese algo, pienso que se define diferente para cada persona según sus propias experiencias de vida y según también el momento de su vida en el que se encuentre y el grado de conciencia en el que esté, el momento evolutivo (desde el punto de vista de la conciencia), en el que esté.
Si nos quedamos con esa definición, la felicidad dependerá entonces de algo que está fuera de nosotros; dependerá de alcanzar algo, de tener éxito en conseguirlo, o de que me toque la suerte”.

- Y entonces ¿Qué pasa que aún así, escuchamos con frecuencia a alguien reflexionar Si tengo todo para ser feliz ¿Por qué no puedo ser feliz?
-”Y es que, justamente, la felicidad no tiene que ver con el tener.
Ni tiene que ver con algo externo. El tener tiene que ver con la vida que llevamos en un mundo mercantilista.
La felicidad tiene que ver con el Ser. Y el ser tiene que ver con ser quienes somos, no con transformarnos en quienes no somos.
Esto dicho ya por muchos maestros de muchas escuelas”.
-¿Qué es eso de ser quienes somos?
-”Este ser quienes somos implica volver a lo esencial y genuino dentro de sí, por debajo de esa serie de hábitos que hemos construido para sobrevivir y que luego nos han esclavizado, porque nos hemos identificado con ellos, es decir, nos hemos creído que somos eso”.
-Desde este enfoque. ¿Cómo ayuda el psicólogo en esta búsqueda de la felicidad?
-”Básicamente, más allá de las herramientas y las técnicas, se trata de crear las condiciones suficientemente seguras para que la persona se anime a explorar lo que necesita explorar, se anime a encontrarse consigo misma, descubrir lo que la retiene, comprender sus mecanismos, recuperar esa interioridad perdida.
No es que mueran los hábitos, los condicionamientos, sino que ya la persona no se identifica con ellos, no se define a través de ellos.
Y entonces esos mecanismos se vuelven más al servicio de la persona y no al revés. Es un proceso hacia ser más quien se es, estar más en sí mismo”.

-¿Cuál es el camino en esa búsqueda?
-”Claudio Naranjo (psiquiatra chileno, mundialmente reconocido, pionero de la psicología transpersonal), plantea el trabajo sobre una serie de aspectos. Uno de ellos es aprender a hacer nada, la calma, la quietud y el no hacer.
Vivimos con una compulsión de hacer.
Se trata de cultivar una actitud más contemplativa.
Otro aspecto de este camino, es el auto conocimiento, comprender lo que no me sirve, lo que me atrapa, mis hábitos que se interponen, lo que me da dolor a mí y en mis relaciones.
El Eneagrama es en este sentido, una herramienta muy valiosa en ese proceso de autoconocimiento y un camino para diferenciar lo que soy de lo que creé (Ego). Y el tercer elemento le llama entregarse a la vida, buscar el propio camino, el sentido de la vida, la misión, que tiene que ver también con un ponerse al servicio de la vida”.
-¿Cómo se explica ese proceso?
-”La felicidad ya está ahí… es lo que soy.
Entonces la felicidad no es ni el fin, ni el camino, sino que se trata más bien de un despertar, de un darse cuenta.
Encontrarse a sí mismo, encontrar dentro de sí eso que puede llamarse Dios, alma, espíritu, yo profundo, yo verdadero…
Entonces, la felicidad no tiene que ver con una vida sin dificultades o desafíos, no tiene que ver con una continuidad en experiencias gratificantes.
Sino que tiene que ver con desde dónde estamos con lo que estamos.
Tiene que ver con estar presente, con tomar responsabilidad por la propia vida. El cambio es entonces un cambio de conciencia”.

 

 

 

 







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