Nada para hacer

La orfandad de políticas destinadas a ocupar a los jóvenes que viven en el interior de Salto,
trajeron como consecuencia una serie de problemas que han pasado a ser preocupantes.

– Los pueblos huérfanos de atractivos para la gente joven.

a falta de políticas suficientes destinadas a atender en gran medida las demandas de los jóvenes del interior del departamento, han generado situaciones que han pasado a ser preocupantes para los pobladores de las diferentes localidades, así como también para los referentes de cada una de esas comunidades, las que aspiran a que desde el gobierno se implementen políticas básicas que permitan dilucidar lo que ha pasado a ser hasta el momento un problema de fondo.
Es que los largos ratos de ocio a los que son condenados la mayoría de los jóvenes que viven en localidades como Villa Constitución o Pueblo Belén, por la ausencia de clubes deportivos, institutos que impartan actividades extracurriculares o lugares de reuniones para el encuentro y expresión de estos, después de estar algunas horas en un centro educativo, ha ganado en consecuencia la presencia de alcohol, picadas de motos, embarazo adolescente y otras prácticas tales como las picadas de motos. Si bien desde el gobierno departamental, se aduce que se han concretado distintos proyectos destinados a los jóvenes de esos lugares, los que han surgido a instancia de ellos mismos para fomentar el deporte y las artes, se reconoce que este tipo de cosas no alcanzan para solucionar el problema de fondo, aunque al menos es un paliativo para ocupar a los adolescentes en actividades que les permitan una inclusión mayor con la sociedad.
Aunque entre tantos atisbos de luces, también hay sombras que subyacen en realidades complejas, tales como la violencia intrafamiliar y los problemas entre vecinos, y la falta de oportunidades de trabajo que provocan la emigración de un alto porcentaje de la población.
La situación de los jóvenes de las dos localidades más pobladas del interior de Salto y algunos de las cuestiones que más les afectan, además de la respuesta a estos problemas  en el siguiente informe de EL PUEBLO.

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El consumo de alcohol y las picadas de motos
dominan la atención de los jóvenes en Belén

Las barras de jóvenes tomando en el entorno de la plaza principal de la localidad, con sus motos estacionadas prontas para echarse a andar a toda velocidad, pasaron a ser un panorama que algunos años atrás no se veía en Pueblo Belén, una localidad ubicada 90 kilómetros al norte de la capital departamental y que estima su población en unos 3.000 habitantes.
Allí los jóvenes tienen mucho rato libre y en muchos casos han tomado hábitos que los conducen a tener conductas inapropiadas que llaman poderosamente la atención de quienes pretenden que dediquen su tiempo al trabajo y al esfuerzo por salir adelante.
“Es una realidad la cantidad de motos que hay ahora en Belén y que antes no se veía. Como acá estamos lejos de la ciudad y somos una localidad aparte, las normas de tránsito se adecuan al lugar.
Los inspectores de tránsito no vienen, y entonces el hecho de que anden sin control, sin documentos, sin chapa matrícula y sin casco con exceso de pasajeros, es algo que se da todos los días”, comentaron vecinos de las inmediaciones de la plaza principal.
Por su parte, fuentes policiales de esa localidad reconocieron que los controles son esporádicos y que estos pertenecen a la Intendencia. Pero confirman que cuando se llevan a cabo picadas de motos, que surgen por diversión de los jóvenes que se reúnen a tomar alrededor de la plaza, los efectivos deben intervenir para que desistan de hacerlas.
“Acá el problema es que los gurises no tienen nada para hacer. Van a estudiar, algunos trabajan, pero la mayoría está en sus casas y ahí es cuando el ocio repercute en todo sentido. Una parte importante de los chiquilines de Belén va a estudiar a Salto y otra a Constitución. Pero los que se quedan acá, pueden hacer algún curso en la UTU, pero nada más. Entonces surgen otros problemas”, dijeron.
“No hay locales bailables, solamente se organiza alguno cada tanto en el Gimnasio Municipal, pero la mayoría de las veces no tienen nada para hacer. Cuando comienza la temporada deportiva, como hay tres divisiones de equipos de fútbol, ahí se empiezan a  cuidar más y uno ve como los deportistas no salen tanto y se cuidan mucho más, entonces el Pueblo queda más tranquilo, pero es lo único que tienen”, sostuvieron las fuentes en relación a las actividades deportivas.
Señalaron que si bien no se dan problemas de hurtos, los que en caso de suceder son aclarados al poco rato, los hechos más problemáticos obedecen a la violencia familiar y a los problemas entre vecinos, que se generan a raíz de la carencia de actividades y de instituciones que presten algún tipo de asistencia a los lugareños, para sacarlos de sus quehaceres domésticos.
“Ha habido talleres artísticos y programas de trabajo que se dictaron desde la Intendencia, pero no son cosas constantes y eso deja a la gente del Pueblo bastante en el aire. Mi hija va a la escuela y después se junta con sus amigos a jugar, pero acá no hay nada.
Entonces cuando crezca se termina yendo para Salto o se queda acá de ama de casa”, comentó Mirta, una pobladora del lugar que tiene cuatro hijos y ahora también una nieta a su cargo.
Con respecto a las denuncias sobre prostitución que se hicieron hace un tiempo en ese lugar, la Policía desestima que esto sea así. “Lo que sí se da es el caso de gurisas muy jóvenes, de 13 y 14 años, que tienen pareja constituida.
Es decir, que se van a vivir con sus parejas. Pero este es un lugar muy chico, si hubiera prostitución lo sabríamos todos. No niego que nunca se haya dado un caso, pero pudo ser algo aislado.
Lo mismo que con la droga, no se ven jóvenes drogándose. Que alguien haya probado algo, bueno lamentablemente la droga llega a todos lados, pero no hay jóvenes identificados consumiendo drogas en las calles, ni tampoco nadie que se enriquezca vendiéndola”, dijeron fuentes vinculadas a la policía de esa localidad.
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En el liceo hay un “ropero solidario”
En la adolescencia es la franja etaria donde se
dan los mayores problemas de Villa Constitución

l termómetro más importante de lo que hace la juventud en Villa Constitución es su liceo, una institución a la que asisten 392 alumnos y de los cuales se han notado cambios interesantes en los últimos tiempos. Según explicó a EL PUEBLO el director de ese centro educativo, el profesor Pablo Menoni, la cantidad de jóvenes se ha incrementado y con ello su diversificación y también su problemática.
Conforme a esto, hay dos grupos de sexto año, uno de orientación biológica y el otro de humanística. Entre los dos tienen 30 alumnos, y un alto porcentaje de estos estudiantes son jóvenes madres, que concurren a clases, así como también se da el caso de que algunas otras alumnas están embarazadas.
“Esto es algo común en localidades pequeñas como Constitución. El embarazo adolescente, donde las chicas a temprana edad son madres. Aunque a nivel de Educación Secundaria hay una Circular que establece el trato que se le debe dar a una estudiante con esas características y se la asiste de otra manera. Se le contemplan las asistencias, así como también se la motiva en alguna asignatura con la que presente dificultades, porque la finalidad es que no abandone el sistema educativo, que siga estudiando”, afirmó Menoni.
En ese sentido, ejemplificó que en el liceo que dirige trabajan directamente con las estudiantes embarazadas y con las que son madres. “Se conformó un ropero solidario, donde se juntan ropas para ayudar a los niños y a las mamás. Allí todos colaboran, desde las madres, los funcionarios del liceo, los docentes, y toda la población”, contó Menoni.
Un fenómeno de respuesta bien interesante que adecua su realidad al lugar donde están insertos. Ya que el ocio en los jóvenes, provocados por la falta de actividades destinadas a estos, desencadena entre otras cosas, en un incremento de embarazo adolescente con respuestas escasas a esa situación.
Entre los jóvenes que concurren al liceo, se da un importante grado de deserción durante los primeros años de clase. El director explicó que el porcentaje de estudiantes que abandonan los estudios entre el primer y el tercer año, ronda entre el 25 y 30 por ciento. Es decir, de cada 100 alumnos que ingresan a primer año, llegan entre 70 y 75 a tercer año.
En Villa Constitución, ubicada a 56 kilómetros de nuestra ciudad y con poco más de 3.500 habitantes, se registra un desmembramiento familiar importante, por motivos laborales de los jefes de familia, que deben emigrar o trabajar en lugares distantes permaneciendo prácticamente ausentes del hogar, para poder mantener a sus familias. “Hay padres que se van meses a trabajar a otros departamentos, o jefe de hogar que trabajan en el campo y van algún domingo a la casa. A veces eso genera que cuando vuelven haya problemas de todo tipo y deben afrontarlos”, contó el docente consultado, que dirige el centro educativo del lugar desde hace varios años.
“Hay un Centro MEC cuya instalación fue muy positiva porque les brinda el acceso a Internet a los jóvenes de la localidad. Pero después hay carencia de actividades, la Intendencia llevó algunos talleres artísticos, pero no hay nada establecido que permita el desarrollo de tareas extracurriculares que colabore con el aprendizaje, la inclusión social de mucha gente y la permanencia de la gente en el lugar, en vez de tener que emigrar hacia otros lugares”, dijo Menoni.

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Gary Silva, Director de Juventud de la Intendencia de Salto
Hay proyectos de actividades de los lugareños pero no son suficientes para los cambios de fondo

Luego del planteo de la falta de políticas que tiendan a la inclusión y a la participación de los pobladores de las localidades del interior del departamento, el director de Juventud de la Intendencia de Salto, Gary Silva, dijo a EL PUEBLO que durante este año se ejecutarán dos proyectos concretos para ambas comunidades. Dijo que las mismas surgieron en el transcurso de lo que la oficina que él dirige organiza como Fiesta Joven, y en la que se realiza una actividad concreta que se denomina “Programa Juvenil Innovador” en la que participaron grupos de jóvenes de esas dos localidades y que elaboraron dos proyectos, los que fueron analizados y aprobados para asignar fondos que los financien.
“Se trata de proyectos relacionados con el deporte. Nosotros evaluamos que esos proyectos que se presenten, tengan un impacto directo para las comunidades de ellos y que tiendan a incluirlos con el resto de los jóvenes”, explicó Silva. En ese marco, comentó que en Villa Constitución está en marcha una biblioteca infantil – juvenil, lugar que pasará a ser un espacio cultural y que estará ubicada en el local de MEVIR del barrio Progreso de Constitución. A esto se le sumará un proyecto para indumentarias deportivas y equipamiento. Silva enumeró una serie de actividades artísticas y talleres de deportes que se han llevado a cabo en ambas localidades del interior, como por ejemplo los torneos de ajedrez que se han realizado en Pueblo Belén.
“Como el comisario Leopoldo Santana, que es el encargado de la Seccional Octava de Pueblo Belén, es integrante de nuestro Club de Ajedrez, hicimos un convenio para que él enseñara a los habitantes de Belén a jugar ajedrez y que a la vez se organizara un torneo. Fue una experiencia muy positiva que queremos seguir haciendo”, dijo Silva.
Sin embargo, reconoció que esto no ha sido suficiente. “Quizás estas actividades no solucionan un problema de fondo, porque sabemos que hay carencias, pero la idea es trabajar para proponer más actividades que cambien esa situación”, admitió.