Semana de Harriague

Del 8 al 14 de abril se realiza la Semana de Harriague con motivo de cumplirse los 200 años del nacimiento de Pascual Harriague. Pionero vasco e introductor de la cepa Tannat en nuestro país.
“El Padre de la Vitivinicultura en Uruguay”, como se lo llama, nació en Francia, más precisamente en Hasparren, Labourde, el 17 de abril de 1819. Llegó a nuestro país en 1838 y se instaló en Salto dos años después. Luego de realizar otras actividades, comenzó las plantaciones de viñas en los alrededores de Salto, sobre todo en la zona de “La Caballada”. En el presente informe intentaremos conocer más detalladamente la historia de Harriague y la vitinicultura en nuestro departamento.
“El vino Tannat de Uruguay conjuga atributos de la naturaleza, clima y suelo, con el saber y sentir de sus vitivinicultores para alcanzar la calidad y tipicidad que lo destacan en el contexto internacional y consagran a Uruguay “País del Tannat”. Transcurría el último cuarto de siglo XIX, cuando un vasco francés llamado Pascual Harriague cultivó las primeras cepas Tannat en tierras uruguayas.
Llegó a Uruguay en 1838 con dieciocho años, cuando finalizaba el movimiento revolucionario riverista y se iniciaba un ciclo de paz lleno de promesas a los hombres de labor. Dedicado al rubro de saladero (la ganadería introducida por los españoles en 1554, fue siempre la principal actividad del país) pudo hacer fortuna y comprar el establecimiento donde ensayó el cultivo de la vid. Realizó experiencias personales buscando una variedad que le permitiera elaborar un vino tinto «tipo Burdeos». En 1874 su viñedo tenía doscientas hectáreas y sus bodegas albergaban al esperado vino Tannat llamado entonces “Harriague” en su honor. Había nacido un gran vino rojo profundo y corpulento, que se impuso primero con verdadera afición entre los uruguayos y después en el mundo.

Se apunta a «la revalorización del patrimonio histórico vinculado a la vitivinicultura nacional» y a uno de sus pioneros, Pascual Harriague

En diálogo con EL PUEBLO, el Director de Cultura, Maestro Jorge de Souza, explicó que la Dirección a su cargo es una de las dos áreas a través de las que la Intendencia de Salto participa de estas actividades. La otra es la Dirección de Proyectos Especiales e Inversión, a cargo de la Contadora Angelina Bazzano. Pero la organización nuclea a muchas personas e instituciones más. Por ejemplo, «se viene trabajando en conjunto con el Centro Vasco Saltoko Euskaldunen Taldea y la Asociación de Vitivinicultores de Salto», dijo de Souza, trabajo que apunta a «la revalorización del patrimonio histórico vinculado a la vitivinicultura nacional y a Don Pascual Harriague, pionero de origen vasco».

UN PROCESO DE VARIAS ETAPAS:

Hay que tener en cuenta, asimismo, que el trabajo que ahora se verá es el resultado de un largo proceso que ha Foto Asociación AmigiosdelPatriminioHIstórico de Saltopasado por varias etapas. A propósito, explicó el jerarca: «ha sido un proceso que ha transcurrido por diversas etapas, desde la etapa inicial de acuerdos entre Intendencia de Salto, Instituto Nacional de Vitivinicultura y Universidad de la República con el objetivo central de estudiar los orígenes de la vitivinicultura, a la etapa actual de conformación de una Comisión de Gestión a partir de acuerdo entre Intendencia, Centro Vasco y Asociación de Vitivinicultores de Salto». Y destacó que fue un proceso «acompañado y respaldado por las autoridades patrimonial es, como ha sido la presencia del Arq. Ander de la Fuente Arana, de la Cátedra UNESCO/UPV y de la Arq. de la Comisión Nacional de Patrimonio Magela Terzano y a través de la Comisión de Patrimonio Histórico Departamental, lo cual sin duda fortalece la propuesta y su impacto» .

LOS OBJETIVOS: Respecto a los objetivos primordiales de toda esta movida que tendrá Salto en torno a la vitivinicultura y, especialmente a Harriague, y que lo convertirá en un punto de atracción a nivel nacional, pueden sintetizarse en los siguientes tres: -Generación de un espacio cultural que revalorice el legado de Don Pascual Harriague en el desarrollo de la vitvinicultura nacional y el tannat como cepa de referencia internacional. -Montaje de muestra museográfica permanente sobre la vitivinicultura nacional y el tannat. -Promoción de calendario de diferentes actividades que permitan una dinamización del espacio.

EL VINO TANNAT
(Material proporcionado por los organizadores para el presente informe periodístico): «El vino Tannat de Uruguay conjuga atributos de la naturaleza, clima y suelo, con el saber y sentir de sus vitivinicultores para alcanzar la calidad y tipicidad que lo destacan en el contexto internacional y consagran a Uruguay «País del Tannat». Transcurría el último cuarto de siglo XIX, cuando un vasco francés llamado Pascual Harriague cultivó las primeras cepas Tannat en tierras uruguayas. Llegó a Uruguay en 1838 con dieciocho años, cuando finalizaba el movimiento revolucionario riverista y se iniciaba un ciclo de paz lleno de promesas a los hombres de labor. Dedicado al rubro de saladero (la ganadería introducida por los españoles en 1554, fue siempre la principal actividad del país) pudo hacer fortuna y comprar el establecimiento donde ensayó el cultivo de la vid. Realizó experiencias personales buscando una variedad que le permitiera elaborar un vino tinto «tipo Burdeos». En 1874 su viñedo tenía doscientas hectáreas y sus bodegas albergaban al esperado vino Tannat llamado entonces «Harriague» en su honor. Había nacido un gran vino rojo profundo y corpulento, que se impuso primero con verdadera afición entre los uruguayos y después en el mundo. Hoy día su calidad internacional se traduce en centenares de medallas en concursos internacionales y más de 50 destinos de exportación. Este noble vino está hecho a medida para la carne de Uruguay; existe en el país un perfil de Tannat para cada corte de carne. Los Tannat mas jóvenes presentan los colores más vivos, con marcados matices violáceos, púrpuras y olores francos y frutales. A medida que avanza el tiempo de crianza los taninos se suavizan y los olores se hacen más sutiles y complejos. Siempre es un vino único e inconfundible».
COMISIÓN DE GESTIÓN DEL PROYECTO BODEGA HARRIAGUE:

«Uno de los ejes principales de intervención en dicho espacio patrimonial apunta a revitalizar el mismo a través de la realización de mejoras en el predio y la realización de diferentes actividades», manifestó de Souza, y agregó que para ello es que «la actual administración departamental se orientó hacia el desarrollo de ese acuerdo del que hablábamos, entre el Centro Vasco, la Asociación de Vitivinicultores de Salto y la Intendencia, para desarrollar una propuesta de estudio, conocimiento y difusión del patrimonio vinculado a la vitivinicultura». Pero importa destacar también que para este proyecto se ha conformado una «Comisión de Gestión del Proyecto Bodega Harriague», constituida de la siguiente manera: por Saltoko Euskaldunen Taldea (Centro Vasco): Titular: Esc. Luis Zaldúa / Alterno: María Inés Bentancur; por Asociación de Vitivinicultores de Salto: Titular: Dr. Luis Bertolini / Alterno: Esc. Luis Albertoni; por Intendencia de Salto: Director de Cultura Mtro Jorge de Souza y Directora de Proyectos Especiales Cra. Angelina Bazzano.

Escribano Luis Zaldúa – Presidente de Saltoko Euskaldunen Taldea
“ La bodega Harriague ha pasado a formar parte de la historia vasca en el mundo”

El Presidente de Saltoko Euskaldunen Taldea (Centro Vasco de Salto) brindó detalles de la génesis del proyecto de rescate de la bodega Harriague hasta su concreción.

“Surge como iniciativa de Saltoko Euskaldunen Taldea (Grupo Vasco de Salto) en el año 2015 lográndose que llegara a Salto el Arquitecto Ander De la Fuente Arana – de la Universidad del País Vasco de la Cátedra de Unesco.
Así fue que se presentó un trabajo involucrando la temática de rescate del patrimonio histórico de la Bodega Harriague, un proyecto para la creación de un espacio cultural
El espacio se intitula Espacio Cultural Bodega Harriague: punto cero del Tannat.zaldúa 001
El proyecto se denomina Uribarri, que tiene como objetivo la recuperación de la memoria vasca, sobre todo la obra de los pioneros vascos Pascual Harriague y Sarturnino Ribes.
Oportunamente la presentación se llevó a cabo en Saltoko Euskaldunen Taldea con la presencia de Ander De la Fuente.
Luego dicho proyecto pasó a la órbita de la Dirección de Cultura y poco a poco se fue formando la Comisión de Gestión. Finalmente se unieron los bodegueros la Asociación de Vitivinicultores de Salto. En la actualidad se ha logrado la firma del convenio a posteriori de un pre acuerdo que se firmó en el 2016 con la intendencia.
El año pasado se firmó el convenio por el cual se concede por el término de 25 años la bodega a cargo de la Comisión Gestora, la Dirección de Cultura y de Proyectos Especiales y la Asociación de Bodegueros. Vale decir que dicho acuerdo cuenta con el aval de la Junta Departamental de Salto.

La UdelaR a su vez se sumó al trabajo de campo a través de las arquitectas Paula Durán y Silvina Laxague – quienes están trabajando junto a la Universidad del País Vasco, también otras instituciones que están apoyando en forma permanente.
– ¿Qué particularidades tiene hoy la bodega como polo de atractivo turístico?
– “Según los estudios realizados por la Universidad del País Vasco que sigue la investigación por la CENUR Litoral Norte se re significa el valor de esta bodega por su tamaño para la época – fines del siglo diecinueve, fue una empresa muy grande en aquel momento.
Hay varios descubrimientos con respecto a la construcción de la bodega y los materiales utilizados, ello se ha comentado en algunas de las conferencias que se han hecho, sobre todo en los conceptos vertidos por Ander De la Fuente.
Algunos trabajos ya se han presentado y expuesto en el exterior.
Significa re descubrir un Salto del siglo diecinueve que fue esplendoroso, permitiendo construir una obra de este porte.
La capacidad de la bodega era muy grande y ello no hacía otra cosa que reafirmar lo que dice la prensa de otrora.
En Salto en 1890 había más de ochenta bodegas documentadas y quedan varios vestigios de las mismas que los propios salteños no conocemos.
Aparte – como polo de atractivo turístico – convengamos que es la bodega del primer industrializador del vino en nuestro país.
El padre de la vitivinicultura en nuestro país es Pascual Harriague.
Pascual Harriague es el introductor de la variedad Tannat, que muchas veces tomó el nombre del propio Harriague.
Esta variedad se ha tornado el producto insignia, el símbolo de la vitivinicultura uruguaya; pasó a ser un punto de relevancia turística, una joya para los amantes del vino, de su historia.
El año pasado nos visitó Luis Vicente Díaz Pastor – un especialista en los paisajes del vino que se mostró maravillado. La bodega ha pasado a formar parte de la historia vasca en el mundo.
Llegan muchos turistas tras los rastros de Harriague. El espacio cultural está en marcha y se está reacondicionando para instalar allí una tienda de vinos y llevar a cabo diversos eventos.
A su vez está prevista en breve la Semana de Harriague.
– ¿De qué forma la Universidad del País Vasco se vinculó al proyecto?
– “La universidad del País Vasco estuvo plegada al proyecto desde un principio, mediante un convenio, un compromiso liderado por el Dr. Aquitecto Ander De la Fuente, con un interés superlativo.
Es él quien marca las pautas de todo el trabajo y la investigación. La Universidad del País Vasco desde un principio hace el seguimiento del proyecto. Maider Maraña, que es investigadora de la Universidad del País Vasco vino a trabajar en el lugar de la bodega junto a las arquitectas. Está también el proyecto del espacio público Guaviyú Guernika Gunea, un paseo público in memoriam de las víctimas del bombardeo de Guernika.
Se espera entonces que funcione dicho espacio cultural; se harán pequeñas intervenciones a fin de mantener la estructura original; allí funcionará la taberna del Centro Vasco, la cofradía del vino y la Comisión de Gestión de dicho espacio cultural”.
Vale destacar una vez más que el proyecto es integrada por Saltoko Euskaldunen Taldea, la Intendencia Departamental de Salto a través de la Dirección de Cultura y de la Dirección de Proyectos Especiales, también la Asociación de Vitivinicultores de Salto.

Arquitecta Paula Durán
“Nos atrapó la espacialidad y lo que ese lugar tiene para contarnos por sí mismo”

Se está trabajando en el espacio de la bodega Harriague, con un equipo de investigación que lo conforman la UdelaR y la Universidad del País Vasco.

Aquí puntualmente en la Universidad el equipo de investigación es el Departamento Regional Norte de Arquitectura del Cenur y en la Universidad del País Vasco la Cátedra Unesco a cargo del Dr. Arquitecto Ander De La Fuente Arana.
En equipo de investigación en Salto está conformado por las arquitectas Paula Durán, Silvina Laxague y se incorpora el Prof. Mario Trindade que es investigador en el Museo de Arqueología, puesto que el espacio requiere arqueología de la arquitectura.
“Es una oportunidad impensada e increíble. Este espacio es emblemático y tiene un encanto por sí solo. Nos atrapó esa espacialidad y lo que nos puede contar por si solo. La gente podrá encontrarse hoy con un espacio que empezó a latir nuevamente después de estar mucho tiempo esperándonos.
Hoy por hoy podremos advertir un espacio adecuado para poder recorrerlo y disfrutarlo” – reveló la Arquitecta Paula Durán.

El 14 de abril se celebrarán los 200 años del nacimiento de Don Pascual Harriague.
Lo que es conocido por la sociedad como el Gramon – un espacio que queda detrás del frigorífico La Caballada – funcionaron las antiguas bodegas de Pascual Harriague – quien hizo incursiones en varias cepas.
La Tannat fue la cepa que de alguna manera aquí caló hondo y se perdió en otros lados; motivo por el cual Uruguay pasa a ser el punto cero del Tannat.paula durán 001
No obstante Harriague no fue en la única cepa en que incursionó; también hubo otras que ganaron premio a nivel internacional, así como incursionó en otras industrias como en la hortifruticultura, curtiembres y piedras preciosas en Artigas.
“Realmente Pascual Harriague fue un gran emprendedor de Salto y este espacio tiene su impronta.
Aquí sentimos que encontramos todavía su legado.
Justamente la Comisión de Gestión de la Bodega Pascual Harriague tiene en comodato a partir de hace un tiempo – aprobado por la Junta – este espacio que intenta ser recuperado para el uso de la sociedad.
Ésto no es la inauguración de un espacio, sino que fundamentalmente es el inicio de la apropiación de todos y el inicio de la recuperación de la memoria que es Salto con su historia vinculada a la vitivinicultura.
Se trata de apropiarnos de este lugar entre todos” – reflexionó la Arquitecta Paula Durán.
-¿Cómo fue el proceso del trabajo conjunto entre ambas universidades?
– “El Departamento Regional Norte de Arquitectura en Salto se vinculó patrimonialmente con la Intendencia, con la Comisión de Patrimonio y demás.
En algunas reuniones puntuales donde se trató el tema de las bodegas, ya había un grupo que estaba pugnando por recuperar este espacio y ya venía trabajando desde hace un tiempo.
En su momento esta iniciativa estaba a cargo de la Comisión de Patrimonio, con una gran iniciativa de Saltoko Euskaldunen Taldea que había fomentado mucho la búsqueda de la historia de los pioneros vascos en Salto en las tradiciones y se había puesto en contacto con la Universidad del País Vasco, cuyos representantes habían estado viniendo a Uruguay justamente a otros puntos del país.
Es así que posteriormente se contactan con Ander De la Fuente, lo traen a Salto y empiezan a proyectar un trabajo en conjunto denominado Uribarri.
Cuando me contacto con todo ésto ya tenía conciencia del valor de este espacio, que había que atenderlo, que había un plan a seguir.
Ya habían algunos actores vinculados a este espacio”.
A partir de allí las dos universidades se contactan para empezar a trabajar y se idea un plan de investigación porque la misma pasa a ser un apoyo importante en la constitución de la Comisión de Gestión de las bodega Harriague y todo el desarrollo que va tener a posteriori el espacio.
Más allá de lo que se ha logrado hasta el momento y todo lo que queda aún por hacer, es importante esa vinculación.
Los actores locales que fueron importantes y las universidades en este caso con sus programas de investigación.
Es ésta una manera que tiene la Universidad – a través de sus proyectos de investigación – de lo que se denomina la Extensión Universitaria.
La institución no se dedica solamente a formar gente internamente sino que a través de la investigación y el relacionamiento con el medio, la Universidad extiende el conocimiento a la sociedad.
Desde la investigación académica se empieza a aportar una sumatoria de datos para que el espacio se vaya recuperando conforme a lo que tiene que ver con el cuidado de la memoria, a poner en una cadena de valor las micro historias, la historia del vino y de la vitivinicultura, pero también las otras micro historias que son importantes.
Se va recuperando la memoria en fragmentos y ello es trascendente.
El pasado colectivo se construye con los fragmentos.

Dr. Luis Batlle Bertolini – Bodega Bertolini Broglio
«Lo que habría que rescatar de Pascual Harriague, es que fue un pionero y un emprendedor»

EL PUEBLO dialogó con el Dr. Luis Batlle Bertolini, uno de los propietarios de la Bodega Bertolini Broglio, quien reconoció la importancia de Pascual Harriague en el desarrollo de la vitivinicultura nacional, realizando un sintético pero profundo análisis de la historia de dicha industria en el Uruguay.
Cuéntenos sobre la historia del vino en Salto
Se cumplen los 200 años del nacimiento de Pascual Harriague, del cual sabemos que, fue un hombre que llegó a los 18 años al Uruguay, desde los Pirineos franceses, entró por el sur y, dos años después, llegó a Salto, a trabajar como dependiente de curtiembres que ya existían en el medio. En poco tiempo instaló su curtiembre, que fue de las más importantes, unida a otra que se encontraba por la zona del puente del Ceibal. Se llegaron a faenaINFORME DR. BERTOLINIr hasta 80.000 reses, número importante. Pero, era un hombre que en su afán de producción y de creador, era multifacético, no se dedicó solamente a la curtiembre, después empezó con el vino, la frutilla, etc.
Y, en el tema del vino, con el que hoy en día es realmente con el que se lo identifica, podemos decir que, comenzó plantando cepas criollas y vio que éstas no producían los vinos que pretendía, y, entonces consiguió las cepas tipo burdeos, que se las dio un coterráneo de él que vivía en Concordia, de apellido Lorda, y allí vio que las mismas producían buenos vinos. Por lo tanto, al principio, plantó 35 hectáreas, y luego, aumentó la producción, llegando a 1.000 bordalesas, de un vino que se le comercializaba muy bien a nivel nacional, pero con el que, también, se incursionó a nivel del exterior, en París, Bayona, etc. La verdad es que esa uva, que es la actual Tannat, anduvo muy bien por los años 80, 90, hasta que apareció la filoxera, que empezó a diezmar prácticamente todos los viñedos del mundo, salvándose apenas algunas cepas; y bueno, en base a eso, es que hoy tenemos cepas que incluso habían desaparecido, como la Carmenère que reapareció en Chile. Lo que habría que rescatar de Pascual Harriague, es que fue un pionero y un emprendedor; porque, pertenecía a aquella ola de inmigrantes que venían de España, de Italia, de Francia, de Rusia, y eso, fue un impulso muy importante, al crear muchos puestos de trabajo, y hasta industrias. En Salto, por ejemplo, hubo metalúrgicas para acompañar el desarrollo de los viñedos y de la vitivinicultura, para hacer prensas y otros tipos de elementos que se necesitaban.
Entonces, creo que, el homenaje que se le rinde a Pascual Harriague, es merecido. Primero, porque es importante que los pueblos recuerden a sus antepasados que les dieron las fuerzas que tienen que tener hoy; tomar de los mismos los buenos ejemplos, de esos inmigrantes que venían, fundamentalmente, a trabajar, y que progresaban, trabajando; y eso, es un hecho que es importante reivindicarlo.
En Salto todavía está la bodega de Harriague, gran parte en pie, que hoy en día es el Gramon. Hay un grupo de instituciones que firmaron un convenio con la anterior administración departamental, entre las que esta la bodegaUniversidad de la República, el Instituto Nacional de Vitivinicultura, Salto Grande y los Vascos de Salto, que buscan que ese predio sea cedido a estos últimos, y en esta administración se ha logrado, para reconstruir el lugar, y llegar en algún momento, a construir un museo del vino, lo que sería muy importante.
¿Cuándo fue el momento visagra en el cual el vino uruguayo tomó relevancia?
El vino es un producto de exportación, que genera trabajo. También, lo que está de moda en rodo el mundo y que se está haciendo en el país, que es el turismo enológico; turismo que, sin dudas, es un aporte importante a la economía de los países que tienen vitivinicultura. Y, Salto, está en la latitud 31, en el hemisferio sur, en el cual se producen muy buenos vinos; están Sudáfrica, Nueva Zelanda, Australia. Es un terroir muy favorable, y existe el antecedente. Ahora, estamos viviendo de alguna manera, una segunda etapa, en la cual, los vinos uruguayos están teniendo un destaque importante a nivel nacional y en el mundo. Con todas las dificultades inherentes a lo que es la producción en estos momentos, con los altos costos que tiene, pero, hay dos hechos que quisiera destacar: uno, el año 1987, la creación de INAVI (Instituto Nacional de Vitivinicultura), que está conformada por diferentes actores relacionados con el tema. Los viticultores o productores de uva; los vinicultores, que son los que producen el vino; los organismos estatales que tienen que ver en el tema como ser el Ministerio de Industria, el Ministerio de Economía, el Ministerio de Ganadería y Agricultura, y el Presidente que es designado directamente por el Poder Ejecutivo.
¿Cuál es la función de INAVI? Bueno, hace un control estricto sobre los viñedos y la calidad de los vinos. INAVI sabe exactamente cuántas plantas se tiene y, en base a eso, se sabe cuánto vino se puede llegar a producir. Eso ha hecho que los vinos, tengan la calidad que tienen y que se reconoce en el Uruguay. Eso no hubiese alcanzado solamente, si después, en la década del 90, no se hubieses hecho la reconversión de los frutales de hoja caduca; es decir, las cepas que se arrancaban, que no eran de calidad vitícola, se paga un subsidio a quienes plantaran en viñas que fueran de calidad; eso se hizo durante unos años, haciéndose, luego, también, para la renovación de las bodegas. Y, bueno, eso permitió que hoy, la vitivinicultura nacional esté posicionada en el mundo.
Quizás falte algo que aún no se ha podido concretar, que es una verdadera proyección en cantidades. Uruguay, en ese sentido, no tiene la incidencia que debería de tener acorde a la calidad de sus vinos, corroborado por los premios obtenidos en el plano internacional.
Creo que necesitamos, quizás a través de acuerdos comerciales de los que tanto se habla, o, de tener una mayor injerencia por medio del Estado, que es el que puede en ese sentido, ayudar a una mayor penetración de nuestros vinos en el plano internacional.
Entonces, el momento visagra se da con la creación de INAVI y la reconversión de los frutales.
¿Dónde se concentra la mayor producción de vino del país?
La mayor producción está en los departamentos del sur; en Canelones, luego Montevideo, San José, en Colonia, sobre todo Carmelo; Salto, realmente, no tiene una gran producción, si bien, desde el punto de vista de la calidad del producto, estamos en muy buenas condiciones. Sucede que, la rentabilidad, que es lo que mantiene las empresas, no es la más favorable en ese sentido.
¿Cuáles son los debe que ve en el sector?
Hay, quizás, dos aspectos que se pueden destacar; uno de ellos, que Uruguay con su producción, puede llegar a nichos muy pequeños de mercado, porque, no tiene los volúmenes importantes que tienen nuestros vecinos, tanto Chile, como Argentina, que son grandes productores de vino. El otro aspecto, es la falta de injerencia de nuestras embajadas, las que podrían tener sectores dedicados al comercio. Hay que tener en cuenta que, la vitivinicultura, da mucha mano de obra, la que, si bien no es permanente, desde el punto de vista zafral es importante. Por ejemplo, nuestra bodega, que es pequeña, tiene durante todo el años unas 5 o 6 personas permanentes, excepto cuando hacemos el raleo de racimos, deshojes, podas, donde se necesita mucha gente.
Para que tenga una idea, la Intendencia de Canelones tiene la mayor parte de sus ingresos proveniente de la vitivinicultura, donde hablamos de cientos y cientos de hectáreas, no como en Salto que andan en unas 50.

Juan Manuel Bartaburu
Harriague para Salto: “Fue importantísimo, porque esa gente viene a invertir o a hacer capital para dar trabajo”

En el marco de la Semana Harriague, será presentado este viernes 12 a las 19.30 horas en el Mercado 18 de Julio el libro “Paul, un inmigrante”, de Juan Manuel Bartaburu, donde registra la llegada de su bisabuelo a nuestras tierras, trayendo un apellido con cuatro siglos de historia y diez generaciones de sangre vasca corriendo por sus venas.

– ¿De dónde surge la idea de escribir este libro?
– De estos dos (muestra los libros “Reminiscencias Vascas” de María Cristina Juanena Beraza y Adela Soto Zudaire, y “La Grande Guerre de monpère. Carnets et correspondance d’ÉlieBarthaburu, 1914-1919”, de Michel Barthaburu), este último me lo regaló Michel cuando fui allá a cumplir y festejar mis 80 años. Es un médico con más de 70 años. Su padre estuvo en la Gran Guerra…

– Veo que ese Barthaburu se escribe con hache, a diferencia de su apellido…
– Si, el mío es sin hache, porque ahí hay dos ramas, una de un pueblo que está a diez kilómetros de Saint Palais, donde está toda una rama inicial, que venía sin hache. Allí está la tumba de mi tatarabuelo, es el Pueblo Etcharry. Y después está la otra rama de los de Saint Palais, que están muy cerca, donde le pusieron la hache. Incluso, hubo en toda la época napoleónica una libertad de arreglar y cambiarse los apellidos. Fue en 1800 y algo donde comenzó a aparecer la hache en los apellidos. Este hombre (Michel Barthaburu) estuvo haciendo la invesJuan Manuel Bartaburu y María Isabel Olarreagatigación de toda la familia, está todo escrito en francés.

– ¿Qué cuenta en su libro?
– Este señor (señala el libro “Paul, un inmigrante”) es mi bisabuelo que vino de allá, fue el primero que trajo el apellido, que surge en el sur de Francia, en el País Vasco, básicamente hay seis o siete familias allí que las he visitado, y después acá, donde hay ochenta o noventa Bartaburu conocidos. Se imprimieron unos cien libros para que todos tengan y dejar algunos en Saltoko. No se va a vender, pero igual me han pedido presentarlo en esta semana dedicada a Harriague.

En el libro doy una visión de dónde salieron. Me dio mucha pena cuando vi aquella casona donde él vivió y de donde salió para acá. Es un lugar maravilloso. La zona es de agricultores y lecheros, al pie de los Pirineos del lado de Francia, y me dio mucha lástima que este hombre, se tuviera que venir de allá, un lugar tan lindo.

– ¿Por qué se vino?
– Y se vino porque se venían muchísimos vascos, en busca de “un lugar en el mundo” donde vivir y desarrollarse. Muchos fueron llamados desde acá para venir a cuidar ovejas. Empezó a expandirse la majada, y llegó desde 1860 al 1900 a veinte millones de lanares en Uruguay. Fue durante cincuenta años la mayor exportación de Uruguay a todo el mundo. La lana, a partir de 1910 hasta 1960, fue clave para el desarrollo del país, básicamente lana fina. Ahora es la carne, que pelea con la celulosa, pero en aquel momento en todos esos años fue la lana.

– ¿Cuál es la relación de la venida de los vascos a nuestro país con la oveja?
– La oveja no vino del País Vasco, de ahí vinieron varias de las familias vascas, que criaban allá ovejas y vivían de eso.

Enseñaron a los nativos a criar ovejas.

– ¿Y por qué ellos?
– Porque eran los que sabían cuidar ovejas, que transitaban en invierno y en verano, cuando se iba la nieve subían las ovejas para comer en la montaña. En el paseo del centro de Madrid, la avenida más importante, todos los años pasan una majada para que se mantenga el permiso que hay desde hace diez siglos. Se trata no solo de una tradición sino de una autorización o permiso que no quieren perder, entonces pasan la majada todos los años por el Paseo de la Castellana. Ahí tienen que parar todo el tránsito para dejar pasar a las ovejas. Eso se mantiene con el correr de los siglos.

El tema de los Bartaburu está ligado mucho con el ovino. Por ejemplo, mi abuelo llegó a tener cinco mil lanares. Estuvo en la zona de la Batalla de Tres Árboles, donde se desarrolló como ganadero y después se vino a Young en 1915. Ese era hijo de Paul, quién vivió y murió en la zona de Trinidad, está enterrado ahí con su mujer Mariana Carrere.

– Tengo entendido que usted nació en Young, aunque hay amigos en común que me hablan de usted como el sanducero…
– Viví ocho años en Paysandú, hay muchos Bartaburu en Paysandú, pero yo vine de Young a Paysandú a los 15 años, en el día del Maracaná, el 16 de Julio de 1950. Recuerdo que festejé por calle 18 de Julio en Paysandú. Después me fui a Montevideo, al Banco República por tres años. Había nacido en la estancia de mi abuelo que se había instalado en 1915 en Young. A los 15 años me fui a Paysandú. Luego de Montevideo me vine a Salto, aquí me casé, hace 57 años. Así que soy más salteño, que todo lo demás vivido. Al final trabajé 30 o 40 años en la ganadería.

– Los younguenses suelen ser más sanduceros que rionegrenses…
– Somos de Río Negro a mucha honra, ahora con De Arrascaeta, Torreira y Conde más. La aspiración de la gente era estudiar, por ejemplo magisterio, para eso tenías que ir a Paysandú. Entonces mi hermana mayor fue la que nos arrastró a todos, éramos seis hermanos, mi padre estaba con la lechería hacía muchos años y con dificultades, así que vendió todo y nos fuimos a Paysandú. Pensamos que podíamos conseguir trabajo en las fábricas que se estaban terminando de instalar en esos años.

– ¿Es cierto que coincide que su bisabuelo nació en la misma tierra en la que nació Harriague?
– Está a treinta kilómetros… Hasparren de Saint Palais y Etcharry.

– Quizás ese sea otro motivo por el que la presentación de su libro se realice dentro de esta celebración…
– Eso me han dicho, “si es vasco francés y es de la zona, tendrías que presentar el libro”. Así que no hay problema, lo presentamos. Incluso, mi idea original era hacer una especie de revista en fascículos para que los familiares lo tuvieran.

– ¿Cuánto de sangre vasca corre por sus venas?
– Solo el 50% porque del otro lado tengo italiano. La que tiene nueve apellidos vascos es mi señora…

– ¿Más que en la película?
– En la película tienen ocho, y Marisa tiene nueve (risas), se los puse a los nueve apellidos en el epílogo del libro.

– ¿Cómo ha incidido en la familia esa sangre vasca que fluye por sus venas y las de su señora?
– De manera impresionante. Los cuatro abuelos de Marisa vinieron de allá, del País Vasco del lado español. Nosotros anduvimos recorriendo hace 15 años toda esa zona de Tolosa y Lizarza, de donde salieron ellos. Y eso impactó mucho acá, en esa época donde el abuelo Olarreaga, que era una persona capaz y trabajadora, se destacó. Es también el abuelo de María Irene, que era prima hermana de Marisa. Ese abuelo fue un guía para María Irene, como ella lo decía y repetía. Había muerto su padre, médico, recibido joven y ella quedó bajo la guía como decíamos de este abuelo.

– ¿Qué siente que se presente su libro sobre su bisabuelo en la Semana de Harriague?
– Mire, a Catalina la conocimos, la tratamos. Después estuvo ese hecho tan importante de la donación del museo, le estoy hablando del año 1963. Eso fue importante en lo que fue la movida vasca, y en este libro (refiere a “Reminiscencias Vascas”), muestra todas las familias vascas de acá. Mire, en estas fotos aparece mi señora Marisa y también María Irene con relatos. Hay toda una recopilación de los apellidos vascos llegados a Salto. Pero entonces Andrea (Zunini) se enteró que tenía mi libro y me pidió que lo hiciera en ese formato. Le expliqué que en realidad eran cincuenta o sesenta páginas, que poniéndoles algunos anexos, llegaba a algo más de las cien páginas. Cuando fuimos a imprimirlo, aclaré que no era para vender sino para repartir entre todos los Bartaburu para que lo tengan y luego el que lo quiera seguir, que lo siga, porque es lindo seguir la genealogía de toda la familia y de los apellidos. Al final, salió este formato que es el que vamos a presentar.

– Por lo general la tradición se pasa de boca en boca, pero usted se decidió a dejarlo por escrito…
– Si, porque hace unos veinte años, se me ocurrió la idea que tenía que ir a profundizar un poco los conocimientos de la familia y el apellido. Murió mi abuelo Juan y a los tres meses nací yo, en el año 1935. Hablaba francés perfectamente porque los padres vinieron de allá, los dos se casaron en Montevideo al llegar. Soy admirador de mi abuelo Juan, que aparece acá (señala el libro), tuvo quince hijos y los crio a todos. Y el hermano Enrique tuvo doce hijos. Así se desparramaron muchos Bartaburu. Y si buscan, es posible que en Montevideo encuentren a algún Barthaburu con hache porque los que vinieron después, algunos se ponían la hache.

– ¿Qué destacaría usted de la tradición vasca?
– Tengo que decirlo el día de la presentación del libro, que son buenas personas, de familia y trabajadora. Con eso la mayoría consigue su felicidad y de la familia, más si son solidarias.

– Este vendría a ser su segundo libro, porque está también “El callejón de Guaviyú” que escribió antes…
– Y que hice para mis nietos. Acá cuento un poco la historia de la otra rama de Marisa, porque el abuelo materno pobló un campo en la zona de Guaviyú en Artigas. El campo estaba situado a ambos lados del callejón, que por aquel entonces era la ruta 3, porque salía de Belén, cruzabas de lado en las termas cuando el paso estaba bajo del Arapey, despuntabas todos los arroyos y llegabas a Bella Unión, y si querías ir a recuperar las Misiones, tenías que hacer ese camino. Y eso está un poco en los relatos y en las historias del callejón, para que los nietos lo sepan, porque los nietos salían a caballo y arreglaban al ganado por ese callejón.

– ¿Qué ha significado Harriague para Salto?
– Fue importantísimo, como esa gente que viene a invertir o a hacer capital para dar trabajo. El abuelo de Marisa trajo algo, invirtió, puso comercio e hizo fortuna. Después tuvo trece hijos. Y los Harriague, este Pascual trajo al hermano después, cuando estaban con los frigoríficos y los saladeros trabajando y dando trabajo. Ahí descubrieron que estas tierras eran excepcionales para la vida y comenzaron a traer vides, de distinto tipo. Cayó el tannat, que era una de las variedades en un lugar de Francia. Es lo que sé de los Harriague, no conozco mucho esa historia. Luego conocí a Catalina, que es la hija.

– ¿Así que este libro sobre su bisabuelo está dedicado a sus cinco hijos y a sus dieciséis nietos?
– Quiero que mis hijos y nietos conserven esto, y que alguno de ellos después lo siga, esa es un poco la idea. Pero alguien tenía que juntar lo de allá y lo de acá, porque acá tengo un primo que hizo la genealogía de Paul hacia abajo, que yo la plasmé en este libro. Lo mismo con la genealogía de su abuelo Enrique, porque el abuelo Juan, era hermano de Enrique.
Entonces, estábamos muy en comunión con Enrique Santos Bartaburu, que vive en Paysandú, y que fue el que se ocupó de hacer la genealogía de acá mientras que Michel hizo la de allá. En determinado momento las juntamos y llegamos a la conclusión que era muy escaso el apellido y que había surgido allí en 1696, donde se encuentran a los primeros. Hace cinco siglos que se conoce y que el apellido estuvo arriba de la mesa, como se dice.