Azucena Piñeiro y su Sindicato de Domésticas

Hace un año se sumó al sindicato de domésticas de Bella Unión. Azucena Piñeiro sobre este tiempo transcurrido, reflexionó: « Hace un año atrás fui a informarme por una capacitación al sindicato único de trabajadoras domésticas SUTD Artigas Bella Unión, y me quedé. Abracé la causa y la lucha al igual que las pocas compañeras que encontré en ese momento. Y no me canso de decir: fue tan grande la receptividad que me quedé. Le doy gracias a Dios y a la vida por esta oportunidad de mis compañeras que depositaron en mi el apoyo incondicional y el voto de confianza. Hay mucho por hacer. Juntas estamos construyendo la base del futuro para nosotras mismas y futuras generaciones de nuestro rubro. No queremos cargar con un sentimiento egoísta y egocéntrico de no sembrar para los demás. No foto bellabuscamos beneficios personales en un ámbito donde se construye en colectivo. Generamos la igualdad de lucha, y nuestra impronta es dejar una herramienta firme, sólida y clara para las compañeras que tomen la posta en el momento de nuestra retirada. Apostamos al diálogo y la flexibilidad en nuestro perfil de directiva. Invertimos en gestión de educación y capacitación para nuestra comunidad, porque creemos firmemente que el estudio y la capacitación es la base del crecimiento personal y social. Desarrollamos una instancia cultural para romper con la estructura rígida sindical y demostrar que las domésticas somos parte, que somos más de quién una escoba, una cacerola o una plancha. Que podemos organizarnos, defendernos y lograr para todas una ámbito de apoyo y beneficios por igual. Que se terminó el tiempo de la esclavitud, sometimiento e ignorancia. Ser doméstica es un trabajo, un servicio contratado que no cualquiera lo sabe apreciar y valorar. Que queremos hijos que no son nuestros, así como adultos mayores que no son nuestros padres, que cuidamos casas y valores que nunca tendremos pero no valen nada comparados con nuestra integridad y honradez. Que no somos religiosas pero creemos en la ley del retorno. Que ponemos humanidad en nuestros servicios que no siempre son valorados y bien pagos. Con toda esa entrega que quedé porque encontré gente que pensaba y actuaba como yo en la vida y en el trabajo».