Brenda Leticia Pereira vive en el barro con sus cinco hijos en las Láminas 

Quién se sienta cristiano, tenga fe, rece, lógicamente que hay vivencias de coterráneos que tienen que golpear fuertemente hasta el corazón más duro de quien habita en este suelo. Es el caso de la señora Brenda Leticia Pereira, quien con sus cinco hijos reside en barrio las Láminas, de Bella Unión, entre el barro y los mosquitos. Habló con este corresponsal, relatando como viven: ” Vivimos en las Láminas, en la zona del picadero, detrás de las viviendas. No tengo piso, estoy en una situación muy difícil. Con estas lluvias se han mojado todos los colchones, las frazadas. Todo queda con mucho olor. Anduve golpeando puertas en el PIAI, y del PIAI me mandan para Desarrollo Social del Municipio y en Desarrollo Social me dicen que no me pueden ayudar en nada porque ellos no pueden pasar por encima del PIAI. Me mandan a la Junta, vuelvo para atrás y así ando. Voy a hablar con el Gordo López (alcalde del municipio) y me dicen que anda viajando y voy a su casa y el hombre está allá. Ahora me dijeron que tengo que hablar con el arquitecto del PIAI, ya que dicen que es el único que puede dar la orden para materiales para que me puedan hacer un piso. Yo no quiero un piso de lujo. Quiero un contrapiso, como para que los niños puedan andar en lo seco y algún material para levantar alguna pieza. Yo vivo con cinco hijos, soy sola, tengo un hijo quebrado. Hasta ahora todos me han cerrado las puertas. Yo lo que quiero es algo de portland para un contrapiso, arena y pedregullo. ¿Y si me agarra el invierno en esta situación? A mí me preocupan los niños. Uno es grande y se tapa con un nylon y duerme afuera, pero ¿y las criaturas? Hace dos meses que ando girando y todos me cierran las puertas. Cuando quieren el voto nos visitan y después se olvidan de nosotros. Que se pongan la mano en el corazón. Tengo un niño quebrado. ¿Y si llega a agarrar infección en los puntos? Andan arañas, andan los tata dios por el piso.

COMIDA Y TARJETA
Al preguntarle sobre la alimentación, dijo: “Tengo solo la tarjeta del MIDES y dos mil y poquito de la asignación de los niños”. Agregó: “A veces me dan ganas de ir a Montevideo para hablar con algún político y llevar a todos mis hijos para hacerles saber cómo vivimos acá”.







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