¿Cuál es la historia del Gauchito Gil? ¿Quién era en realidad este hombre?

En zona de Paraje Coronado, Bella Unión, mas precisamente en inmediaciones del Predio de jineteadas de los «Saravia», se encuentra desde hace ya varios años el Santuario del Gauchito Gil. Un lugar donde cientos de bellaunionenses acuden solicitando favores y bendiciones. Un lugar donde domina el color rojo. Velas encendidas día y noche. Un gaucho argentino venerado en suelo del azúcar. Todos los años, desde Bella Unión parten delegaciones al santuario ubicado en la provincia de Corrientes. A lo largo de los años el santuario de Coronado, que tiene la figura de Gil, ha ido ganando en adeptos. Al lugar concurren en autos, camionetas,motos y bicicletas, vecinos de la ciudad y otros puntos de la jurisdicción pidiéndole todo tipo de favores. Hay relatos de favores logrados tras pedírselos a quién consideran « milagroso».
En primer lugar, su nombre es Antonio Mamerto Gil Núñez. Nació en 1840 en Pay Ubre, un pueblo cerca de Mercedes en la provincia de Corrientes.
Existen diversas versiones sobre su vida pero la más conocida y aceptada al parecer, es sobre su negativa a participar de los enfrentamientos entre liberales (colorados) y autonomistas (celestes) en Corrientes donde lo obligaron a alistarse en el ejército de los colorados.
• Debido a su rechazo fue considerado un desertor mientras que otros lo tomaban como héroe, pero lo cierto es que tuvo que huir a un monte donde fue acompañado por cientos de seguidores que lo apoyaban. Sin embargo, no tardaron mucho hasta que las autoridades lo capturaron y lo trasladaron a Goya.
• La explicación que presentó por su conducta fue basada según sus palabras en lo siguiente: “Qué un dios guaraní se le apareció y le dijo: Qué no debía pelear entre hermanos de la misma sangre…porque esa lucha no tenía sentido”.
La deserción es considerada un delito, por lo tanto las autoridades lo condenaron a muerte a Antonio Gil. Por lo cual, lo colgaron de su pie a un árbol y estando allí con su verdugo el sargento Velázquez, le dirigió unas palabras que quedarían para siempre en este hombre. Textualmente fueron estas palabras:
• “Como vas a derramar sangre inocente, invócame para que intercede ante Dios Nuestro Señor por la vida de tu hijo, porque la sangre del inocente suele servir para hacer milagros”…
Como era de esperarse el sargento no le hizo caso y procedió a ejecutarlo, degollándolo. Así terminó sus días Antonio Gil.
EL NACIMIENTO DEL MITO DEL “GAUCHITO GIL”
Es interesante notar lo que le sucedió al sargento Velázquez cuando regresa a Mercedes, estaba pasando todo lo que le dijo Gil con respecto a su hijo. Se había enfermado, tenía mucha fiebre y su vida realmente estaba en peligro. Sin pensarlo y desesperadamente acude en rezo en nombre de Antonio Gil y finalmente el niño se recuperó de manera sorprendente.
En gratitud por la recuperación de su hijo, el sargento regresa al lugar donde murió Gil y le dio un entierro digno. Limpio el cadáver y construyó una cruz con ramas de un árbol y la clavó en la tierra. Pero a medida que las personas se enteraban del hecho milagroso, construyeron un santuario allí y que fue en crecimiento hasta el día de hoy.
A partir de ese hecho vinculado con su muerte, creció este mito y se le atribuyeron más milagros al gaucho Antonio Gil. Más allá de leves diferencias por las distintas versiones con respecto a la vida y los incidentes que tuvieron lugar antes de su muerte, lo cierto es que se difundió su muerte en su provincia natal y hacia todo el país.
Para algunos era un cuatrero, para otros un gaucho alzado, también un fugitivo al que le cargaban todos los hechos delictivos sin resolver, había muchas versiones dando vueltas. Como así también se lo llamaba “Robin Hood”, porque les robaba a los ricos y les daba a los pobres que lo necesitaban. Ayudaba a quien estaba desamparado haciendo justicia y actuando como vengador.
Por otro lado, la iglesia Católica sostuvo en varias oportunidades que Gil no cumplía con los requerimientos pedidos por la Santa Sede. Además siempre tuvo la negativa de los sacerdotes que no veían con buenos ojos sus hechos delictivos, aunque estos fueran utilizados para entregarles a los pobres.
Para concluir, podemos decir que Antonio Gil no es considerado un santo por la iglesia pero si es reconocido por una parte de la población en Argentina como así también por otros países de latinoamérica.