Cuando no hay paciencia ni solidaridad

Nuestra sociedad cada vez se torna menos humana, menos comprensiva. Cuando uno a esta altura de la vida y con muchos años de periodismo cree que ya ha visto todo, vaya que estamos realmente equivocados y nos falta mucho por ver.-Sucedió este miércoles 26 de noviembre en horas de la tarde en suelo cañero.
Un cortejo fúnebre que parte desde la empresa velatoria rumbo a la necrópolis.-En determinado tramo del trayecto por calles de  Bella Unión al estar pasando una intersección, es lógico y siempre ocurrió que los conductores  de vehículos esperen a que pasen los rodados que acompañan la carroza fúnebre.
Pero en esta ocasión, fue distinto.
Sucede que estaban apurados los conductores que miraban pasar el cortejo y comenzaron a hacer sonar las bocinas de sus vehículos para que la caravana aumentara su velocidad.
La verdad que esta no la tenía.
Estamos ante una falta de respeto total, ante una falta muy grande de solidaridad y donde una vez más queda al descubierto que ya no tenemos paciencia ni para ver pasar al vecino con destino a su eterna morada.
Triste realmente que lleguemos a este extremo.
Claro, no son todos que actúan de esta manera, pero ello demuestra que dentro de nuestro  sociedad  tenemos vecinos  irrespetuosos, poco solidarios con quienes están con el dolor encima por la pérdida de un familiar y carentes de la más mínima paciencia.
Estos son parte de una sociedad violenta, donde no puede asombrar que mañana agredan un docente.
Nuestra sociedad cada vez se torna menos humana, menos comprensiva. Cuando uno a esta altura de la vida y con muchos años de periodismo cree que ya ha visto todo, vaya que estamos realmente equivocados y nos falta mucho por ver.-Sucedió este miércoles 26 de noviembre en horas de la tarde en suelo cañero.
Un cortejo fúnebre que parte desde la empresa velatoria rumbo a la necrópolis.-En determinado tramo del trayecto por calles de  Bella Unión al estar pasando una intersección, es lógico y siempre ocurrió que los conductores  de vehículos esperen a que pasen los rodados que acompañan la carroza fúnebre.
Pero en esta ocasión, fue distinto.
Sucede que estaban apurados los conductores que miraban pasar el cortejo y comenzaron a hacer sonar las bocinas de sus vehículos para que la caravana aumentara su velocidad.
La verdad que esta no la tenía.
Estamos ante una falta de respeto total, ante una falta muy grande de solidaridad y donde una vez más queda al descubierto que ya no tenemos paciencia ni para ver pasar al vecino con destino a su eterna morada.
Triste realmente que lleguemos a este extremo.
Claro, no son todos que actúan de esta manera, pero ello demuestra que dentro de nuestro  sociedad  tenemos vecinos  irrespetuosos, poco solidarios con quienes están con el dolor encima por la pérdida de un familiar y carentes de la más mínima paciencia.
Estos son parte de una sociedad violenta, donde no puede asombrar que mañana agredan un docente.