Después de 25 años, vuelve el Sacerdote Victorio Consolaro a la Parroquia San José

En la fiesta patronal de San José, el obispo de la diócesis de Salto Monseñor Pablo Galimberti, en la celebración de la santa misa, entregó oficialmente al padre Victorio Consolaro el cargo de párroco de la parroquia San José. Lo acompañaban el vicario general José García Daniel Masin, superior de la congregación de Buenos Aires, padres de la parroquia de Salto, hermanas Pobres Siervas y Misioneras de los Pobres. Muchos fieles asistieron a esta celebración, donde además, se descubrió una placa recordando al padre José Dusi, que pasó como párroco de Lavalleja diez años, falleciendo un 17 de febrero de 2009 en Italia. Dicha placa se descubrió y fue bendecida por el obispo Galimberti, y colocada en el frente del templo. Además, hubo una procesión por las calles del pueblo llevando la imagen de San José.
Concluyó esta fiesta del pueblo católico con un brindis con todos los presentes y números artísticos.
EL PUEBLO dialogó con el nuevo párroco designado para esta parroquia, Victorio Consolaro, de nacionalidad italiana:
Usted estuvo junto al padre José Dusi administrando la palabra de Dios en esta parroquia. ¿En qué año fue?
“Fue de 1983 hasta 1988. Ya conocía estos pueblos de Lavalleja y por supuesto esta parroquia y ahora me encontré con muchas cosas nuevas. Hacía 25 años que me había alejado de la iglesia de esta colonia”.
En la ceremonia de asunción del cargo se descubrió una placa a ese cura tan querido por la comunidad, como lo fue José Dusi.
“Efectivamente, el obispo descubrió la misma y ya luce frente a nuestra parroquia”.
¿Qué se siente en un momento tan especial como este día que sin duda pasará a la historia de la humanidad? El designado papa Francisco y usted asumen en la misma fecha. Debe ser algo imborrable y emocionante. ¿Cuál es su opinión al respecto?
“Claro, la verdad es que coincidió bien, fue la providencia de Dios en esa solemnidad de San José. El papa decidió que fuera ese día de su asunción oficial, también para aquí pidió al obispo que era ese día la fiesta patronal, sin saber cuándo hablé con él, no sabíamos nada del cónclave, solo sabíamos que el cónclave iba a empezar el día 12 y tuvimos el encuentro en Salto con el obispo, los días 5, 6 y 7 de marzo, y así hablando él decidió se día porque era la fiesta patronal y por eso venía a presidir la fiesta, la misa, la procesión, y también esos momentos tan emotivos, la asunción del cargo de párroco”.
Volviendo al tema del papado, esto rompe una tradición de siglos llamémosle, la iglesia católica nunca tuvo un papa latinoamericano, en el caso propio de la Argentina, ¿cómo lo ve?
“Es una gracia muy linda para nuestra iglesia, la de Sudamérica que el papa sea de este continente, hay que penar que la mitad de los católicos del mundo viven en América. Entonces es muy importante también que el papa sea de aquí de estas tierras”.
¿Ya lo conocía personalmente?
“Sí, lo conocía. Cuando fue elegido Benedicto XVI le dije, por poco no lo eligieron a usted por papa, ya sabiendo que había tenido unos cuantos votos esa vez. Y conversamos con él también en Roma. En Buenos Aires es muy querido y amado”.
Muy popular hincha y socio de San Lorenzo de Argentina, ¿verdad?
“Sí, le gusta mucho el fútbol. Es popular, muy sencillo y cercano a la gente”.
Esto le hace muy bien a la iglesia.
“Claro que sí. Justamente en Europa es distinto a lo de América, parece que suena alto el papa. Los obispos, muchas veces tienen una cercanía al pueblo y grande. Monseñor Nicolini, cuando venía a visitar la parroquia, nos acompañaba e íbamos así, aceptando las incomodidades y dificultades sin ningún problema Eso a mí también me edificó, el obispo que se adaptaba a las condiciones precarias, que era viajar en aquellas condiciones del pueblito, quedándonos la noche donde podíamos y aceptando la comida como podíamos, y así está la cosa, que el obispo esté cercano a la gente”.
¿Cómo encontró Lavalleja desde su partida y ahora hasta su regreso?
“Lavalleja tuvo una mejora muy grande en estos años: energía eléctrica, pavimento, caminos mejores, hay muchos más servicios en la municipalidad, mucho adelanto”.
¿Y en lo espiritual cómo está el pueblo?
“Hay un bajón en lo espiritual mientras a nivel social hubo una mejora en viviendas y varios servicios, como comunicación de varios tipos, pero espiritualmente no hemos ganado, hemos ido perdiendo terreno”.
¿No hay mucho acercamiento a la gente joven?
“Sí, puede ser como usted lo dice”.
¿Y cómo se revierte esta situación?
“Muchos estudian, entonces se alejan a la ciudad, así que es un factor que influye. Pero también creo que estamos perdiendo este enganche con la juventud, tenemos que recuperar un poco, queremos que la juventud vuelva a la iglesia. Ahora estamos en Semana Santa, eso tan importante. Tenemos que procurar y aprovechar para que se acerquen a Dios”.
¿Qué actividades religiosas se desarrollarán en la parroquia?
“El viernes santo pensamos hacer la vía crucis por las calles con antorchas, en una procesión. Empezamos a las 17:30 desde la iglesia”.
¿Después que se fue de Lavalleja, en qué países estuvo suministrando la palabra de Dios?
“Cuando salí de aquí en 1978, estuve como sacerdote en una parroquia rural de Paraguay. Empezamos con 16 comunidades y terminamos con 50 capillas. Además me enviaron a dos parroquias más. Estuve ocho años en Ciudad del Este, donde empezamos de cero en una parroquia nueva. Tuve una respuesta muy buena, pero a veces había situaciones violentas muy graves que también han mejorado, situaciones difíciles”.
Hace un par de años llegó a mis manos un diario paraguayo, ABC Color, donde hubo toma de tierras por un movimiento, Los Sin Tierra, donde hubo una secuela de muertos.
“Esto es un fenómeno frecuente, esto de la ocupación de tierras. Hay situaciones donde hacendados grandes compran campos con toda la gente que está dentro, entonces ellos piensan que pueden disponer como ellos quieren. Son situaciones violentas y de prepotencia”.
¿Es un pueblo fácil de evangelizar?
“Sí, muy atento y muy religioso”.
¿De allí a dónde se trasladó?
“Estuve en Buenos Aires seis años de párroco. Después volví al Paraguay un año y ahí me vengo para acá, a Lavalleja”.
Un saludo final para todo el pueblo, fundamentalmente a los católicos.
“Quiero felicitar la participación que tuvieron unos cuantos, que participaron de la celebración. Muchos se acercaron a mí recordando los años que estuve aquí. Me alegra ver esa disponibilidad de ánimo, de servicio. La gente aquí es buena, no hay peligro, no hay problema de inseguridad y de violencia, de atropellos, de cosas que en las ciudades se está notando en varias partes. En Argentina, en Paraguay, en las ciudades en general se perciben estados de violencia”.
Palabras del párroco de la parroquia San José, recién designado, Victorio Consolaro.







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