Jesús Ramos se doctoró en Derecho en la Regional Norte luego de años de sacrificio lejos del hogar

Villa Constitución tiene nuevo abogado

Villa Constitución por Catalina Trinidad.
Jesús Ramos es un joven que recientemente egresó de la Universidad de la República como Abogado. Oriundo de Villa Constitución, regresó a su localidad tras obtener el título y fue entrevistado por EL PUEBLO para contar su experiencia como estudiante.
¿Cuándo comenzaste los estudios terciarios, y qué motivos te llevaron a elegir la abogacía como carrera?
Comencé a estudiar en Marzo del 2004. Elegí abogacía cuando al terminar mi educación primaria y sin tener muchas ideas del tema, fue algo que poco a poco empecé a notar que podía llegar a gustarme, lo que resultó confirmado en los primeros años de secundaria con las materias de educación cívica, ciencias sociales, etc., por las que tenía particular entusiasmo en relación a las demás. Al finalizar cuarto año de liceo, debí elegir la orientación de bachillerato a seguir, por lo que al observar las asignaturas en uno y otro, me decidí por humanístico y luego Derecho.
Pero lo más profundo de la decisión fue al terminar la secundaria, momento en que si bien estaba bastante convencido que abogacía era lo que quería continuar, tenía ciertos obstáculos, como la distancia al centro de estudios, el hecho de tratarse de una carrera de varios años, unido a la incertidumbre de si contaría con la ayuda de mis padres, además de que debía trasladarme a la ciudad lo que hacía más difícil aún la decisión.
Finalmente en Marzo de 2004, tuve la oportunidad de ingresar como becario en el Hogar Estudiantil Universitario, el que todos estos años fue sin dudas mi segundo hogar. De ahí en más dediqué todos mis esfuerzos en la abogacía, pues desde los inicios de la misma logré percibir que llevaba ínsita la idea de justicia, de equidad, de intentar lograr el justo equilibrio entre lo preceptuado en el derecho positivo con el actuar humano, lo que en la mayoría de las veces es difícil, pero no imposible de conseguir.
¿Desde el comienzo y hasta el presente, tuviste algún inconveniente por el cual hayas interrumpido o realizado alguna pausa?
Desde los inicios en el año 2004 puedo decir que año tras año, todo se dio de acuerdo a lo previsto hasta fines de 2008, fecha en que culminé las dos primeras asignaturas prácticas o técnicas forenses como se las llama, momento en que las vueltas de la vida me cruzaron con la pasión y la oportunidad de traer una de las fechas del campeonato regional de Motociclismo de Velocidad en tierra a Constitución, por lo que dejando bastante de lado los estudios, me dediqué junto a un amigo a trabajar arduamente en ese proyecto, hasta Junio de 2009, fecha en que se realizaron las competencias.
Luego intenté retomar nuevamente, en el segundo semestre del año 2009, tratando de ponerme al día, pero a los pocos meses, en octubre,  un problema de salud afectó a mi padre, por lo que debí trasladarme a Montevideo para su operación, la que gracias a Dios y a pesar de su complejidad fue un éxito; así fue que recién en Marzo de 2010 retomé el tramo final de los estudios, comencé la tercer y última asignatura práctica también conocida como Consultorio Jurídico, a la vez que rendía exámenes de las materias teóricas pendientes, hasta este último mes de febrero, fecha en que aprobé mi último examen.
De aquí en delante ¿qué metas laborales te has planteado, ¿pensás seguir en la localidad o irte a otro lugar? ¿O seguir estudiando?
Es quizás una de las respuestas más difíciles de dar; personalmente me gustaría muchísimo trabajar en Villa Constitución, no sólo por ser de la zona en la que prácticamente nací, sino además porque me daría la oportunidad de quedarme cerca de mis padres que se encuentran en un ciclo particularmente difícil de la vida. Pero en la realidad de los hechos, no estoy en condiciones de rechazar ninguna oportunidad laboral, pues la etapa de “recién recibido” es la más difícil en cuanto a trabajo. Por lo que en definitiva, estoy abierto a cualquier opción relacionada con el derecho en general y con la abogacía en particular.
En cuanto a continuar estudiando, digamos que se trata de una profesión que requiere muchísima dedicación, pues es imprescindible estar actualizado a cada momento de nuevas tendencias, nuevas leyes, decretos, nueva jurisprudencia, nueva bibliografía, etc., por lo que se necesita de lectura a diario, sin perjuicio de que en años próximos me gustaría hacer alguna maestría o especialización en alguna de las ramas en particular sobre todo en materia penal.
¿Qué mensaje dejarías a la juventud de hoy en día?
A los niños y adolescentes, creo que vivimos en una época donde más que nunca está en el “vox populi” la delincuencia juvenil, baja de la edad de imputabilidad, reforma del sistema penal, entre otros; personalmente pienso que si bien el control social formal e institucionalizado es imprescindible como modo de adecuación de la conducta humana a pautas de convivencia, funcionando en algunos casos como preventivo, en otros como represivo, la verdadera motivación debe estar en la interiorización de valores y patrones de conductas desde la temprana edad, donde las posibles “tendencias criminógenas”  sean auto inhibidas desde el interior del adolescente mismo, entendiendo que aquellas no son solución, ni justificación a problemas de ninguna índole. El estigma o marca social y selectividad que queda sobre la personalidad del “joven infractor”, luego de su captación por el sistema penal, es imborrable, por lo que un actuar humano de acuerdo a derecho es lo deseable y esperado en toda convivencia social.

Villa Constitución por Catalina Trinidad.

Jesús Ramos es un joven que recientemente egresó de la Universidad de la República como Abogado. Oriundo de Villa Constitución, regresó a su localidad tras obtener el título y fue entrevistado por EL PUEBLO para contar su experiencia como estudiante.

¿Cuándo comenzaste los estudios terciarios, y qué motivos te llevaron a elegir la abogacía como carrera?

Comencé a estudiar en Marzo del 2004. Elegí abogacía cuando al terminar mi educación primaria y sin tener muchas ideas del tema, fue algo que poco a poco empecé a notar que podía llegar a gustarme, lo que resultó confirmado en los primeros años de secundaria con las materias de educación cívica, ciencias sociales, etc., por las que tenía particular entusiasmo en relación a las demás. Al finalizar cuarto año de liceo, debí elegir la orientación de bachillerato a seguir, por lo que al observar las asignaturas en uno y otro, me decidí por humanístico y luego Derecho.

Pero lo más profundo de la decisión fue al terminar la secundaria, momento en que si bien estaba bastante convencido que abogacía era lo que quería continuar, tenía ciertos obstáculos, como la distancia al centro de estudios, el hecho de tratarse de una carrera de varios años, unido a la incertidumbre de si contaría con la ayuda de mis padres, además de que debía trasladarme a la ciudad lo que hacía más difícil aún la decisión.

Finalmente en Marzo de 2004, tuve la oportunidad de ingresar como becario en el Hogar Estudiantil Universitario, el que todos estos años fue sin dudas mi segundo hogar. De ahí en más dediqué todos mis esfuerzos en la abogacía, pues desde los inicios de la misma logré percibir que llevaba ínsita la idea de justicia, de equidad, de intentar lograr el justo equilibrio entre lo preceptuado en el derecho positivo con el actuar humano, lo que en la mayoría de las veces es difícil, pero no imposible de conseguir.

¿Desde el comienzo y hasta el presente, tuviste algún inconveniente por el cual hayas interrumpido o realizado alguna pausa?

Desde los inicios en el año 2004 puedo decir que año tras año, todo se dio de acuerdo a lo previsto hasta fines de 2008, fecha en que culminé las dos primeras asignaturas prácticas o técnicas forenses como se las llama, momento en que las vueltas de la vida me cruzaron con la pasión y la oportunidad de traer una de las fechas del campeonato regional de Motociclismo de Velocidad en tierra a Constitución, por lo que dejando bastante de lado los estudios, me dediqué junto a un amigo a trabajar arduamente en ese proyecto, hasta Junio de 2009, fecha en que se realizaron las competencias.

Luego intenté retomar nuevamente, en el segundo semestre del año 2009, tratando de ponerme al día, pero a los pocos meses, en octubre,  un problema de salud afectó a mi padre, por lo que debí trasladarme a Montevideo para su operación, la que gracias a Dios y a pesar de su complejidad fue un éxito; así fue que recién en Marzo de 2010 retomé el tramo final de los estudios, comencé la tercer y última asignatura práctica también conocida como Consultorio Jurídico, a la vez que rendía exámenes de las materias teóricas pendientes, hasta este último mes de febrero, fecha en que aprobé mi último examen.

De aquí en delante ¿qué metas laborales te has planteado, ¿pensás seguir en la localidad o irte a otro lugar? ¿O seguir estudiando?

Es quizás una de las respuestas más difíciles de dar; personalmente me gustaría muchísimo trabajar en Villa Constitución, no sólo por ser de la zona en la que prácticamente nací, sino además porque me daría la oportunidad de quedarme cerca de mis padres que se encuentran en un ciclo particularmente difícil de la vida. Pero en la realidad de los hechos, no estoy en condiciones de rechazar ninguna oportunidad laboral, pues la etapa de “recién recibido” es la más difícil en cuanto a trabajo. Por lo que en definitiva, estoy abierto a cualquier opción relacionada con el derecho en general y con la abogacía en particular.

En cuanto a continuar estudiando, digamos que se trata de una profesión que requiere muchísima dedicación, pues es imprescindible estar actualizado a cada momento de nuevas tendencias, nuevas leyes, decretos, nueva jurisprudencia, nueva bibliografía, etc., por lo que se necesita de lectura a diario, sin perjuicio de que en años próximos me gustaría hacer alguna maestría o especialización en alguna de las ramas en particular sobre todo en materia penal.

¿Qué mensaje dejarías a la juventud de hoy en día?

A los niños y adolescentes, creo que vivimos en una época donde más que nunca está en el “vox populi” la delincuencia juvenil, baja de la edad de imputabilidad, reforma del sistema penal, entre otros; personalmente pienso que si bien el control social formal e institucionalizado es imprescindible como modo de adecuación de la conducta humana a pautas de convivencia, funcionando en algunos casos como preventivo, en otros como represivo, la verdadera motivación debe estar en la interiorización de valores y patrones de conductas desde la temprana edad, donde las posibles “tendencias criminógenas”  sean auto inhibidas desde el interior del adolescente mismo, entendiendo que aquellas no son solución, ni justificación a problemas de ninguna índole. El estigma o marca social y selectividad que queda sobre la personalidad del “joven infractor”, luego de su captación por el sistema penal, es imborrable, por lo que un actuar humano de acuerdo a derecho es lo deseable y esperado en toda convivencia social.