La sobrevivencia de los comercios de frontera

Hoy mucho se habla de que podrá suceder en Bella Unión, una vez que comiencen a funcionar los free shop en Barra do Quaraí. Más que nada por las fuentes de trabajo que brindan estas “tiendas” en nuestra ciudad. Si hablamos del comercio convencional, tradicional, los empresarios, los comerciantes, han tenido que luchar desde siempre con la competencia de frontera. De ver como los sueldos se gastan en la Barra.
De sentir la falta del “circulante” en el medio y no saber como afrontar a fin de mes el pago de la DGI, BPS, OSE, UTE, ANTEL, de los empleados, y lograr como patrón que le quede un mango para vivir más o menos dignamente con su familia. Comercios de Bella Unión que por décadas han tenido que arreglárselas para cumplir con sus obligaciones. Quiero referirme desde está corresponsalía a dos empresas que han subsistido a los avatares y revésese económicos de estar en frontera. Por un lado la decana Tienda Somacal, nacida en 1890. Por otro la Barraca de la familia Moraes, también conocida como “Lo de Isolino”, que comenzó a funcionar en marzo de 1927. Ambas, de extensa trayectoria comercial, sin ningún beneficio por parte del Estado por el mero hecho de estar instaladas en frontera, mes a mes a lo largo de años y años, han tenido que afrontar las obligaciones impositivas y demás compromisos empresariales.







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