Las peripecias que enfrenta un cortador de caña y ladrillero con multas por equinos sueltos

La vida para el pobre, para el changador, para aquel que atraviesa por este mundo sin un sueldo fijo mensual es realmente dura y debe día a día salir a pelearla para mantenerse él y su familia. Quién no se ha enojado con ver vacas sueltas o equinos por nuestras calles o rutas, maldiciendo al dueño de esos animales. Pero si el dueño de esos animales fuera un hacendado con algunas cuadras de campo la historia sería otra y si nosotros supiéramos las peripecias que afronta a diario un ladrillero para subsistir con esta actividad quizás nuestra actitud también fuera otra o al menos lo pensaríamos más antes de reaccionar con rápida y facilonga condena. Sucede que los animales que vemos no son de hacendados pudientes, sino todo lo contrario, pertenecen a changadores. Personas muy humildes que tienen las vacas y sobreviven vendiendo leche, o tienen los equinos porque son ladrilleros y los animales pisotean el barro como primera preparación del ladrillo.
Así la pelean cientos y cientos de uruguayos todos los días. Vendiendo leche y ladrillos deben juntar el dinero mes a mes para pagar los servicios de energía eléctrica, agua corriente, la comida y los estudios de los hijos entre tantos otros gastos. No han tenido la suerte de haber nacido en otro entorno social. No han tenido la suerte de tener un empleo público de 6 u 8 horas con aguinaldo dos veces al año. Lo que sí saben es pelearla duro sea invierno o verano ya que si no «changuean» no comen.
LA HISTORIA DE JORGE GUIMARAENS
Lo conocemos desde hace varios años. Este corresponsal se refiere a Jorge Guimaraens. Changador, cortador de caña y ladrillero. Fue un muy buen maratonista hace algunos años ganando varias pruebas que se corrieron entre Bella Unión y Balneario Los Pinos.
La vida no ha sido fácil para el. Debió verse de un día para el otro a cargo de sus hijos que eran pequeños tras el alejamiento de su señora y madre de los nenes. Debía buscar la changa y a la vez criar a los hijos todos pequeños. En algún momento flaqueo y delinquió, siendo procesado por abigeato.
De esto ya hace varios años. Hoy Jorge conversó con este corresponsal y nos contó lo que le está ocurriendo. Cuente: «Mi tema es el de los equinos sueltos en la vía pública. En los últimos días nos vienen cobrando multas. Cada vez que me agarran equinos míos en la vía publica, que los tengo para hacer ladrillos, los aprenden y son multas que se acumulan. Cada vez la multa está más cara. En estos momentos tengo cuatro equinos detenidos y para retirar los cuatro tengo que pagar 24.000 pesos y yo la verdad que no tengo de dónde sacar ese dinero. Trabajamos con los equinos porque somos ladrilleros y los equinos los tenemos que tener. Cuantos más equinos uno pueda tener, menos los judiás en el barro al animal. El tema es que no tenemos un campo para tenerlos. Los ponemos en una zona de Franquía que nosotros llamamos el Campestre, pero sucede que cada vez que crece el Río Uruguay debemos sacarlos de ese lugar y quedan en la calle.
Los tenemos que cuidar todos los días, pero muchas veces se nos escapan. Los dejamos atados pero hay chiquilines que me los desatan y andan en los caballos en horas de la noche. Andamos día y noche controlando pero igualmente se nos escapan los caballos de las manos. Al escaparse, los equinos se vienen a la ruta ya que es el mejor pasto que hay. El caballo no es como la vaca. El caballo esta el día y la noche pastando, o sea que las 24 horas está buscando pasto. En una noche lo dejás en Franquía y a la mañana lo podés encontrar en plena Avenida Artigas.
Cada vez que la Policía Caminera me agarra un caballo, vuelvo a ser reincidente. Yo soy reincidente en esto de los equinos sueltos pero no tengo dónde tenerlos. Ya hablé con el alcalde Luis López y se ha comprometido en tratar de buscar una solución, me dijo que va a hablar con las autoridades de la Intendencia de Artigas y ver de conseguirnos un campo. Para sacar dos de los cuatro equinos que tengo ahora detenidos debo pagar 12 mil y algo de pesos y quedo debiendo 12 mil y algo más. Yo ya tengo algunas deudas anteriores en Caminera».