Mujeres del departamento de Artigas, un caso particular: Bella Unión

El diagnostico de INMUJERES del MIDES, tras el estudio realizado específicamente en la zona que comprende la jurisdicción de Bella Unión, señala:» Bella Unión es, por excelencia, una comunidad agro dependiente, con una economía basada en la producción agrícola, principalmente en la caña de azúcar, gracias a lo cual la ciudad posee una impronta rural muy fuerte.-La trascendencia nacional que ha adquirido Bella Unión responde a su economía e idiosincrasia   singulares forjadas ambas a la  luz de una historia de luchas en torno al rubro de la caña.-Históricamente el mundo agropecuario ha sido asociado al mundo masculino y a la fuerza física atribuida al varón y, de hecho, el trabajo en la caña ha sobresalido siempre como uno particularmente demandante en fuerza y vinculado a condiciones extremadamente duras y extenuantes.-En consonancia con lo anterior, las mujeres señalan que mientras la figura masculina tiene gran relevancia y centralidad en su sociedad, las mujeres aparecen fuera de las esferas económicas o desarrollando tareas percibidas como complementarias a la fuente de ingresos principa!; (a producción del varón.- En ese marco se aduce que los varones disponen siempre de mayores facilidades parea ingresar al mercado de trabajo, porque aún en trabajos de menor esfuerzo físico, las tareas agropecuarias han sido masculinizadas.-Esta exclusión femenina se expresa claramente en las perspectivas de desarrollo diferencial que poseen los proyectos de varones y de mujeres.-Para las mujeres que desean tener una inserción laboral estable y reconocida, la única opción es trasladarse a centros poblados mayores, donde es posible cursar estudios terciarios.-Para los varones, sin embargo, existe una oferta más variada: estudios terciarios, cargos prestigiosos dentro de la agroindustria, etc. La conquista de tierras, vía colonización, por parte de los/ las trabajadoras de la caña, a partir de las ocupaciones durante el primer gobierno del Frente Amplio, marca un hito en la historia de Bella Unión.-En este proceso aparecen de forma novedosa las mujeres como propietarias, copropietarias o coarrendatarias de tierras destinadas a la caña (en colonias cooperativas).-Esa, emergencia de la mujer al mundo de la caña materializa en forma pública un trabajo que las mujeres venían haciendo con anterioridad zafralmente. Este fenómeno no solo le da visibilidad en medio de una realidad masculonizada, sino que va a contracorriente de la realidad nacional, en una excepción.-La producción colectiva de caña conlleva que la mujer se integre a esta producción con plenos derechos, en la toma de decisiones y en el proceso productivo -Requiere, por tanto, un proceso de integración de mujeres en las cooperativas, mayoritariamente masculinas, esto es, un reparto de actividades entre uno y otro sexo que sea conveniente para todos/as.-No obstante, en algunas cooperativas la impronta masculina de esta producción prima y se le demanda a las mujeres esfuerzos físicos que exceden sus capacidades, aduciendo que son esas las necesidades de la producción. Frente a esto, las mujeres manifiestan la necesidad de que la equidad no suponga homologación, sino respeto por la diversidad, puesto que, además existen trabajos que no suponen una exigencia física tan intensiva.-En suma, más allá de la incorporación de las mujeres, se evidencia la falta de perspectivas de género en el proceso cooperativo establecido, primando la idea de » igualdad» entre los no iguale por sobre la integración con equidad al proceso productivo y a la propiedad de la tierra.-Por su parte, si bien existen grupos que contemplan las posibilidades de las mujeres, no aparece una preocupación por homologar criterios ni la existencia de una acción colectiva entre las mujeres de las diversas cooperativas.-

El diagnostico de INMUJERES del MIDES, tras el estudio realizado específicamente en la zona que comprende la jurisdicción de Bella Unión, señala:» Bella Unión es, por excelencia, una comunidad agro dependiente, con una economía basada en la producción agrícola, principalmente en la caña de azúcar, gracias a lo cual la ciudad posee una impronta rural muy fuerte.-La trascendencia nacional que ha adquirido Bella Unión responde a su economía e idiosincrasia   singulares forjadas ambas a la  luz de una historia de luchas en torno al rubro de la caña.-Históricamente el mundo agropecuario ha sido asociado al mundo masculino y a la fuerza física atribuida al varón y, de hecho, el trabajo en la caña ha sobresalido siempre como uno particularmente demandante en fuerza y vinculado a condiciones extremadamente duras y extenuantes.-En consonancia con lo anterior, las mujeres señalan que mientras la figura masculina tiene gran relevancia y centralidad en su sociedad, las mujeres aparecen fuera de las esferas económicas o desarrollando tareas percibidas como complementarias a la fuente de ingresos principa!; (a producción del varón.- En ese marco se aduce que los varones disponen siempre de mayores facilidades parea ingresar al mercado de trabajo, porque aún en trabajos de menor esfuerzo físico, las tareas agropecuarias han sido masculinizadas.-Esta exclusión femenina se expresa claramente en las perspectivas de desarrollo diferencial que poseen los proyectos de varones y de mujeres.-Para las mujeres que desean tener una inserción laboral estable y reconocida, la única opción es trasladarse a centros poblados mayores, donde es posible cursar estudios terciarios.-Para los varones, sin embargo, existe una oferta más variada: estudios terciarios, cargos prestigiosos dentro de la agroindustria, etc. La conquista de tierras, vía colonización, por parte de los/ las trabajadoras de la caña, a partir de las ocupaciones durante el primer gobierno del Frente Amplio, marca un hito en la historia de Bella Unión.-En este proceso aparecen de forma novedosa las mujeres como propietarias, copropietarias o coarrendatarias de tierras destinadas a la caña (en colonias cooperativas).-Esa, emergencia de la mujer al mundo de la caña materializa en forma pública un trabajo que las mujeres venían haciendo con anterioridad zafralmente. Este fenómeno no solo le da visibilidad en medio de una realidad masculonizada, sino que va a contracorriente de la realidad nacional, en una excepción.-La producción colectiva de caña conlleva que la mujer se integre a esta producción con plenos derechos, en la toma de decisiones y en el proceso productivo -Requiere, por tanto, un proceso de integración de mujeres en las cooperativas, mayoritariamente masculinas, esto es, un reparto de actividades entre uno y otro sexo que sea conveniente para todos/as.-No obstante, en algunas cooperativas la impronta masculina de esta producción prima y se le demanda a las mujeres esfuerzos físicos que exceden sus capacidades, aduciendo que son esas las necesidades de la producción. Frente a esto, las mujeres manifiestan la necesidad de que la equidad no suponga homologación, sino respeto por la diversidad, puesto que, además existen trabajos que no suponen una exigencia física tan intensiva.-En suma, más allá de la incorporación de las mujeres, se evidencia la falta de perspectivas de género en el proceso cooperativo establecido, primando la idea de » igualdad» entre los no iguale por sobre la integración con equidad al proceso productivo y a la propiedad de la tierra.-Por su parte, si bien existen grupos que contemplan las posibilidades de las mujeres, no aparece una preocupación por homologar criterios ni la existencia de una acción colectiva entre las mujeres de las diversas cooperativas.-