No se tuvo suerte con los empresarios

Ni Calvinor en su momento ni Greenfrozen   ahora, han tenido suerte con los inversores que aparecieron para hacerse cargo de las mencionadas empresas productivas de la zona. En el año 2002, con bombos y platillos, el empresario montevideano Parma pasaba a administrar bodegas y viñedos Calvinor. Hubo fiesta grande en instalaciones de Calvinor en la Colonia Viñar con brindis y muchos invitados. A poco de hacerse cargo vino la recordada crisis financiera, por lo que no pudo seguir administrando la empresa. Comenzó de ahí en más la odisea de lograr nuevos inversores. Con la planta de congelado de hortalizas, Greenfrozen sucede algo similar. La promocionada llegada de un inversor argentino para hacer marchar la empresa. De aquella llegada a este presente de total incertidumbre, donde una vez más quedan a la deriva y con futuro incierto los trabajadores.