Por lo menos cerremos con una victoria

Otra actuación del fútbol de Bella Unión para el más grande de los olvidos. Y van ¿cuántas actuaciones como estas? Desde el año 2011 venimos dando pena y lástima en torneos de selecciónes organizados por la OFI. Lo dijimos antes de comenzar. No tenemos nivel para competir. No pocos se nos enojaron. El tiempo nos ha dado la razón.
Los archivos no mienten. De cinco selecciónes, una vez más, Bella Unión siendo la peor de todas. A la falta de una fecha para terminar la etapa clasificatoria, Bella Unión tanto en sub 18 como en mayores ya está eliminada.
De cinco selecciónes, la nuestra es la única que en mayores no logró ganar un solo partido ni de local ni de visitante. Pasamos vergüenza el año pasado en la Copa de Clubes Campeones con Santa Rosa donde el campeón cañero jugó dos partidos ante Wanderers de Artigas, dos partidos ante el Universitario de Salto y dos partidos ante el San José de Pueblo Valentín (Salto) y no ganó ni empató ninguno.
De 12 posibles puntos logró cero. Ahora, a nivel de la selección mayor otra actuación similar. Nos goleó Tacuarembó, nos goleó en nuestro feudo el team de Guichón y nos goleó Salto. De 21 puntos disputados, la «roja» solo logró sumar tres. En siete partidos nos han convertido 22 goles, lo que significa que el rival en cada partido le hace 3 a Bella Unión. Ahora se cierra este sábado la participación visitando a Guichón. Que por lo menos Bella Unión se despida de la Copa con un triunfo.
Sería la primera victoria. No es fea, es feísima ya que Guichón estará buscando su clasificación. Una cosa es cierta. Cuando hablamos y opinamos sobre el fútbol cañero lo hacemos porque conocemos la realidad y sabemos de nuestro pasado. Nos duele profundamente ver selecciones y equipos de la Liga Regional de Fútbol siendo «vapuleados» por selecciónes capitales y lo que es peor aún, por selecciones y cuadros de pequeñas localidades.
Hablo del club San José de Pueblo Valentín y hablo de la selección de Guichón. El fútbol cañero necesita urgente un parate y esperar que vengan nuevas generaciones.